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El palomar militar cumplirá 100 años en febrero
"No vamos a ir a la guerra con las palomas mensajeras, así como la caballería tampoco va a ir con los caballos", dice el teniente Pablo Valdez, jefe del Palomar Militar. "Pero son un símbolo de las comunicaciones y tenemos que mantener esa tradición", Su padre fue criador de palomas, por lo que aceptó gustoso una tarea que a sus camaradas no les entusiasmaba demasiado.
El palomar está ubicado en el barrio Peñarol, dentro del Batallón de Comunicaciones N° 1 del Ejército, que destina entre ocho y 10 mil pesos por mes en su plantel de aves. Está compuesto por tres estructuras de madera con jaulas, similares a gallineros, que albergan a 214 palomas mensajeras. Son de las que pueden volar a120 km/h y viajar de Artigas a Montevideo en el mismo día.
"Paloma mensajera no se hace, se nace", dice Valdez. Son una raza especial y no son lo mismo que las palomas de plaza: poseen un sistema único de orientación, están sometidas a un control sanitario y no transmiten enfermedades. Un criador se mostró molesto con la generalización. Cuando la IMM anunció su plan de contratar halcones para combatir las palomas en la plazas, un amigo le dijo "que lástima, ahora las vas a tener que matar a todas", comenta indignado.
Al nacer, a las palomas mensajeras se les coloca un anillo en una pata con un número que las identifica. Hasta el año pasado el Ejército tenía registradas 3.900 en todo el país. Y en caso de tirarle a una paloma, mas vale fijarse que no sea mensajera. Una ley de 1943, sanciona con prisión a quien atente contra ellas. Hasta ahora la pena nunca se ha aplicado, pero demuestra el valor de las palomas en las comunicaciones, por lo menos, en el siglo pasado.
Hoy día, la colombofilia -la cría y entrenamiento de palomas mensajeras- es reconocida como un deporte por el Ministerio de Turismo y Deporte. Existe una Federación Colombófila del Uruguay que reúne a más de 80 aficionados y es regulada por el propio Ejército. Las palomas militares participan de torneos organizados por clubes de criadores en todo el país. "Tenemos un cuarto lleno de medallas", dice el teniente con orgullo.
Competir no es la única función de las palomas militares. El Ejército ofrece sin costo el servicio de "suelta de palomas", que el año pasado tuvo más de 50 pedidos, por lo general para actos en escuelas o inauguración de monumentos. La peregrinación de San Cono es una fija todos los años, liberando las palomas cuando aparece el santo.
Hace unos años, se las convocó para celebrar los 200 años del Pueblo San Miguel de Rocha, y las maestras de la escuela local pidieron que las palomas lleven a Montevideo mensajes escritos por los niños. El problema fue que el día del acto llovía y había humedad, condiciones que desorientan a las aves. El teniente Valdez sabía que no debía soltarlas, pero la reputación del palomar estaba en juego. Habían generado una gran expectativa y había autoridades presentes. Arriesgó y las soltó. Para su alivio, a los tres días llegaron al Palomar Militar. El teniente recibió los mensajes y los envió por fax a la escuela.
Es que cuando se las llama, las palomas del Ejército cumplen su misión, cueste lo que cueste. (Francisco Marques)



