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ISAAC ALFIE
La semana pasada, hablando con un par de industriales argentinos, de empresas exportadoras que clasificaría como medianas a escala de país, personas que suponía preparadas, informadas, "con mundo" y atentas a la realidad, me ocurrió algo que no podía creer. En el devenir de la conversación pregunto ¿por qué piensan que en Argentina las empresas extranjeras se estaban llevando todas las utilidades, …?, la pregunta seguía diciendo que eso no ocurría en ningún país de América Latina salvo Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia, y que los propios argentinos estaban haciendo lo mismo, seguramente ellos mismos lo estuvieran haciendo; pero uno de ellos no me dejó terminar y arrancó. Su respuesta, pueril, fue la clásica del ignorante o de quien, una vez más, está permeado por el discurso ideológico, "facilongo" y sin sentido. Ese razonamiento que es incapaz de responder la primera pregunta obvia que se hace para chequear la coherencia del mismo, "es que ellos solo vienen a robarnos las riquezas y las casas matrices del imperio se llevan la guita, lo hicieron siempre". Ante ello le contesto que no me dejó terminar la pregunta y le informo que eso solo sucede en los países antes mencionados y que en prácticamente todas las economías emergentes, en los cinco continentes, desde hace casi una década y con mayor fuerza desde el año 2006/2007, no solo el ingreso de capitales es enorme sino que, gran parte de las utilidades allí generadas se reinvierten en los mismos, ejemplificando con los números que tengo en la cabeza, o sea los nuestros. El silencio fue tremendo. Este hecho me motivó a escribir esta columna sobre lo que podría llamar, los datos olvidados en el análisis económico cotidiano, los que provienen de la balanza de pagos, o sea el resumen de las transacciones de un país con el resto del mundo, sean éstas de bienes, servicios, financieras, de inversión o transferencias.
Una aclaración previa. Cualquier empresa tiene como objetivo maximizar la utilidad y, a partir de allí, retribuir a sus dueños; de donde, si los titulares no viven en el país donde se generan las ganancias, es natural que, al menos parte de ellas, sean remitidas hacia donde moran. También pasa que las grandes corporaciones deben pagar dividendos a sus accionistas, sin saber la residencia de estos y para ello necesitan que le remitan parte de las utilidades. O sea, no es que las inversiones extranjeras, al igual que las locales, sean obras filantrópicas, se hacen en su afán de renta. Entonces, si las cosas son en serio y las políticas aplicadas respetan la voluntad de los individuos y no buscan los "efectos sorpresa", ni se hacen confiscaciones recurrentes y los gobiernos no las sindican como "el enemigo externo" ante dificultades domésticas, lo razonable y que suele suceder es que si existen oportunidades de negocio, en términos netos, el dinero sigue fluyendo desde el exterior hacia ese país y parte de las ganancias se reinvierte en el mismo.
DATOS. A partir de las estadísticas de la Cepal y nuestro BCU he seleccionado algunos datos, y anexo un cuadro sobre la reinversión de utilidades de empresas extranjeras en nuestro país que hablan por sí solos. En América Latina entre 2008 y 2010 el flujo neto de capitales (1), medidos en miles de millones de dólares, fue positivo en US$ 286,8. Todos los países muestran ingresos netos, entre ellos el nuestro donde alcanzó los US$ 5,3. En cambio, hubo tres países donde estos flujos fueron negativos, Argentina -14,5; Venezuela -69,6, Ecuador -2,2; Bolivia estuvo equilibrado. Si se mira cuánto ahorro externo financió inversión interna entre 2007 y 2010, encontramos que en Brasil representó 1,4% del PIB, en Colombia 2,25%, en Perú 1%, México 1%, Uruguay 1,9%, mientras que en Argentina -2,4%, Venezuela -6,5%, Ecuador -0,7% y Bolivia -8,2%. Es decir que en estos cuatro países el ahorro doméstico financió inversión fuera del mismo y en volúmenes significativos, lo que no quiere decir otra cosa que mientras en el resto de la región capitales externos se invirtieron, en estos cuatro países, los domésticos se fueron a buscar oportunidades a otros lados. No está disponible aún la información relativa a 2011, pero ¿por qué va a ser diferente?
ANÁLISIS. Creo que no hay mucho para explicar, en Uruguay las utilidades que las empresas extranjeras generan, en su mayoría se reinvierten en el país, al igual que en Chile, Brasil, Colombia, Perú, México, no así en los otros países cuya política es hostil hacia ellas. Es más, en nuestro país entre el 2000 y 2003 algunas de estas empresas generaron pérdidas significativas que cubrieron desde el exterior para no dejar caer la operación local, lo cual era una clara señal de confianza en el respeto por las reglas del juego. En el mundo actual donde los países más desarrollados no muestran grandes oportunidades para invertir, las personas buscan las mismas donde las hay. Así Asia, Oceanía, parte de África, Europa del este y América se las brindan, allí van los capitales y con ellos el crecimiento, desarrollo y la mejora en las condiciones de vida de la gente.
Entonces la respuesta a mi pregunta inicial parece simple; nadie está dispuesto a invertir su dinero en un lugar que no sabe si cuando quiera disponer de él lo podrá hacer. En todo caso, son muy pocos quienes lo hacen, en general vinculados a quienes practican un capitalismo prebendario, donde su simbiosis con el gobierno de turno es total, a quien utilizan como herramienta para "hacer negocios", que otros no pueden o no los dejan hacer. Ya sabemos cómo terminan esas experiencias en materia económica; también sabemos que ese tipo de "relación" solo es posible bajo gobiernos totalitarios o al menos que concentran mucho poder, sean de derecho o por su forma de actuar, pero no debemos olvidar que también están reñidas con la moral porque siempre están rodeadas de enormes redes de corrupción que, aunque al discurso ramplón le parezca extraño, van en contra del pensamiento que propende a la libertad de mercado y, además, es fuente de ineficiencias, algunas extremas que dañan la capacidad productiva y el crecimiento de los países. Todos esos países terminan con menor ingreso per cápita del que tendrían si las cosas fueran como deben ser.
Para terminar bien vale ilustrar con otras cifras que nos muestra la realidad argentina. El gran problema de este país es la falta de divisas (dólares en el lenguaje común), y la culpa es de los apátridas y especuladores. Ahora bien, en dicho país, en la cúspide de la convertibilidad, la extranjerización, el reino del capital y todos los males neoliberales, las remesas de utilidades de las empresas extranjeras hacia sus matrices sumaban unos US$ 2.300 millones al año. Ahora con el modelo nacional, inclusivo, en pos del trabajo y popular (populista), éstas están entre US$ 5.000 y 7.000 millones al año. Antes, cuando el ahorro de los trabajadores se invertía y guardaba para pagarles la jubilación, quienes esto hacían obtenían intereses desde el exterior que ingresaban a la economía argentina, por unos US$ 3.400 millones al año, ahora que los ahorros fueron confiscados y usados en demagogia barata, dejando un agujero negro para el futuro, donde se sabe que a los haberes jubilatorios se los comerá la inflación, este dinero ya no entra. Antes las reglas de juego estables hacían que el país fuera superavitario en energía (gas, petróleo, energía eléctrica). De hecho, el saldo de balanza comercial en energéticos era más de US$ 4.000 millones al año, ahora donde las riquezas "son de los argentinos" el déficit llega a los US$ 10.000 millones. Solo entre estos tres conceptos están faltando entre US$ 20.000 y 22.000 millones al año. A eso agregue, déficit fiscal que presiona la demanda y hay que importar el faltante, el atraso cambiario, la política de impuestos a la exportación que hacen reducir fuertemente los saldos exportables y tiene el combo perfecto.
La balanza de pagos nos dice mucho de cómo están las cosas, pero también de cómo puede ser el futuro y, por supuesto, de la verdadera evaluación que los agentes realizan de la política aplicada y lo que sucede en realidad; saber interpretarla es otro cantar. Como vimos en el resto de los países más o menos serios de la región los dólares sobran, por algo será.




