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Mario Testino, uno de los fotógrafos más influyentes del mundo, se hizo famoso al retratar a Lady Di. Décadas después, lejos de perder vigencia es el lente favorito de numerosas celebridades.
DÉBORAH FRIEDMANN
Ella fue la primera celebridad que le dijo que amaba su trabajo. Sus siguientes palabras fueron: "Me pongo en tus manos". Él lo tomó al pie de la letra: le cambió el peinado, el maquillaje, el vestuario. Ella se murió poco después, las imágenes dieron vuelta al mundo y él saltó a la fama. Ella era Lady Di. Él es el fotógrafo Mario Testino, que desde ese momento y hasta hoy se convirtió en el retratista preferido por celebridades -reales y de las otras- y por las publicaciones más prestigiosas de moda como Vogue o Vanity Fair.
La lista de famosos que han pasado por su lente es tan variada como extensa. Testino es una leyenda que inmortalizó a Lady Di, a Kate Middleton y el príncipe Guillermo (tomó las fotos oficiales de su compromiso), a las modelos Kate Moss y Gisele Bündchen, los actores Brad Pitt y Gwyneth Paltrow, los músicos Mick Jagger, Madonna y Lady Gaga, los atletas David Beckham y Tom Brady, y la lista sigue y sigue.
Esta semana Testino, peruano de nacimiento, volvió a estar en sitios de noticias de todo el mundo. La responsable: la producción de fotos que le hizo a la actriz Nicole Kidman para el número de este mes de la revista V Magazine. Allí la diva australiana aparece con una melena rubia platinada, la espalda desnuda y con una minifalda de cuero negra como único atuendo.
Testino logra explotar facetas novedosas; sus imágenes son provocativas, eclécticas, con una dosis de optimismo y cierta pureza. Pero, ¿qué es lo que atrapa a las celebridades para posar ante su lente? Su musa, la supermodelo Kate Moss, lo responde con pocas palabras: "Mario fue el artífice de mi transformación. Nadie me consideraba una modelo sexy. Yo solo era una chica del montón y él me miró con otros ojos. Cambió el concepto que se tenía de mí". Madonna dice que para ella es clave la personalidad del fotógrafo y la confianza que le tiene: "Nunca me usaría en beneficio propio", dijo una vez que estuvo frente a él embarazada y sólo con ropa interior. Anna Wintour, la mítica editora de Vogue, lo resume así: "Él entiende nuestra sensibilidad. Tiene un estilo pero no intenta imponerlo. No es sólo una cuestión de moda y estética; también entiende de negocios. Él adora a las mujeres, adora a las celebridades y ellas se lo retribuyen".
El propio Testino dice estar obsesionado con las personas, en especial sobre cómo hacer que luzcan lo mejor posible y reinvindica su mirada detrás de cada imagen. "No soy un voyeur. Me obsesiona la idea de que la foto tiene algo mío, algo propio. Vivimos en un mundo de competencia feroz: todos queremos los mismos trabajos. Por eso es importante verte a ti en cada foto", dijo a El País de Madrid.
PERUANO. Mario Testino (57) es peruano, un dato que él reinvindica pero que no suele ser muy tomado en cuenta. Quizás porque no se le nota el acento latino al hablar inglés; es más, hay palabras que le cuesta encontrar en español.
Testino se crió en Lima, en una familia católica, junto a seis hermanos. En su escritorio hay una fotografía de su madre, una de las cientos de imágenes que conserva de ella. "Era vestuarista. La recuerdo hablando del largo de una pollera o de la altura de un par de tacos. Ella me entrenó para lo que hago hoy", dijo Testino a The New York Times.
Sus hermanos y su padre también tuvieron mucho que ver con su camino. Con los primeros viajó a Rio de Janeiro por primera vez. Tenía 15 años y el contraste entre la tradicional Lima y la ciudad brasileña lo marcó. Se quedó allí todo el verano y también pasó varias vacaciones en los años siguientes. Con su padre viajaba a Nueva York, donde se suponía que iba a hacerle de intérprete, pero en realidad se dedicaba a comprar. "Yo adquiría ropa muy estrafalaria. En Perú eso era un escándalo pero Brasil era mucho más abierto. A los 17 años me marcó un grupo musical llamado los Secos & Molhados. Iban con plumas y maquillados. Ver que eso existía en Brasil y era aceptado fue una revelación".
Con 20 años Testino decidió dedicarse a la fotografía. Para sus padres esa opción no fue fácil. Era complicado que comprendieran que ser fotógrafo excedía a retratar turistas o tomar imágenes de bodas. Llegó a Londres y con un grupo de amigos se instaló en lo que quedaba de un hospital. Bohemia y fiestas eran parte de su vida en esos años en que también estudió en la prestigiosa London School of Economics.
Poco después de llegar tomaría su primera fotografía de la realeza británica. Casualidad o causalidad, fue el día de la boda de Lady Di con el príncipe Carlos. La imagen es una improvisada captura de la Reina Madre y su nieto, el príncipe Eduardo. Esa es una de las fotos que Testino eligió para la exposición British Royal Portraits que se inaugurará el próximo mes en el Museum of Fine Arts de Boston, Estados Unidos, y que, claro, tiene las famosas imágenes de Diana para Vanity Fair. A la vez, se presentará en el mismo museo lo que Testino considera su "primera gran" exhibición en Estados Unidos: In your face, una retrospectiva de las imágenes mejor logradas en sus 30 años de carrera.
"In Your Face recrea el mundo y entorno social del fotógrafo con retratos formales que se yuxtaponen a fotografías instantáneas personales. Los desnudos, la moda, el blanco y negro con color, los interiores con escenografías, se convierten en el lenguaje visual de provocativas historias que capturan el glamour, las celebridades, la interacción con los medios y los paparazzis, y revelan las aportaciones estéticas de Testino a la moda y la fotografía", resume el artista.
La relación de Testino con las celebridades le brinda la confianza que posibilita que pueda pasearse en una fiesta super exclusiva con la cámara en mano. Y que los famosos, lejos de espantarse o molestarse, se presten encantados a ser fotografiados. Es que, a esta altura, este hombre es uno más de ellos. Lo aman los famosos, las revistas de moda -lleva más de 50 portadas de Vogue- y también las grandes marcas. En estas tres décadas de carrera fue el responsable de campañas para firmas como Burberry, Gucci y Lancôme. Y, por supuesto, no le faltan premios que incluyen la medalla de oro del Instituto Reina Sofía de Nueva York o ser nombrado como una de las cien personas más influyentes de la historia de la moda por la revista Time.
Este año, la carrera de Testino tomó un nuevo rumbo, que podría resumirse como su regreso a Perú. "La gente cree que soy brasileño, italiano y no se qué más. Yo soy de acá y quiero que mi trabajo sea peruano y que la gente tenga que venir al Perú para verlo", dijo. Para ello creó MATE, su fundación en Lima, que exhibirá muestras de arte de nivel internacional y que en estos días presenta Todo o nada, con 54 imágenes del artista. La inauguración, el mes pasado, fue para la prensa local "el evento social del año" al que asistieron modelos de Victoria`s Secret, Susana Giménez, personalidades del mundo editorial y la diseñadora Francesca Versace, entre muchos otros.
Entre tantas mujeres, Testino tiene sus preferidas: Kate Moss y Demi Moore. Deja de lado a Lady Di, ella entra en una categoría especial; no compite con las demás. Fue la primera que se puso en sus manos. Y era Diana.









