El mundo de la pediatría y de los padres de familia está dividido entre "los talibanes de la lactancia", que aspiran a que las madres amamanten durante por lo menos seis meses, y los que cuestionan el hecho de que deba ser tan larga y exclusiva.
Michael Kramer, pediatra y epidemiólogo, se dedicó en los últimos 20 años a preparar y realizar el estudio más importante que se haya hecho sobre lactancia. Junto a su equipo eligieron al azar 31 maternidades en Bielorrusia. En la mitad de ellas implementaron un programa de promoción de la lactancia llamado Probit, para que las mujeres amamantaran durante más tiempo, y en las otras se esforzaron para que las cosas siguieran igual que antes. Llevan cerca de 15 años comparando los resultados. Así lograron estudiar a 16 mil niños.
Hasta este estudio, la mayoría de las investigaciones realizadas daban resultados cuestionables debido a este confounding factor. Si arrojaban, por ejemplo, que los niños amamantados tenían menos otitis que el resto, era difícil establecer si era gracias a los beneficios de la leche materna o si se debían a otros factores, como a que estas madres no suelen fumar.
Kramer y su equipo le hicieron un seguimiento a los bebés durante el primer año de vida, a los seis años y medio, a los 11-12 años y ahora a los 15-16 años. "Lo que descubrimos al año no fue muy sorprendente -dice el doctor-. Encontramos que los bebés amamantados durante más tiempo se beneficiaban de un fuerte efecto protector contra las infecciones gastrointestinales. Sufrían de esos males en un 40% menos que los amamantados durante menos tiempo. También confirmamos que tenían cierta protección contra el eccema atópico (dermatitis). Además, de todos los bebés seguidos hubo siete que murieron de síndrome de muerte súbita, y cinco de ellos estaban en el grupo que se amamantó menos".
A los seis años y medio, los resultados fueron más inesperados. Kramer cuenta que no encontraron efectos beneficiosos de la lactancia sobre las caries, el comportamiento, la obesidad, la altura, las alergias y el asma. "Sólo un efecto en la habilidad cognitiva que medimos a través de un test de coeficiente intelectual y de las evaluaciones académicas realizadas por los profesores", sostuvo.
En cuanto a la supuesta disminución de riesgos de desarrollar en la adultez enfermedades como el cáncer, la presión alta, la diabetes tipo 2, las enfermedades cardíacas y otras patologías, Kramer asegura que la evidencia es muy débil.
El doctor concluye: "Las investigaciones que existen demuestran que amamantar un poco es mejor que no hacerlo; que amamantar de manera exclusiva es mejor que hacerlo parcialmente y que dar pecho durante un tiempo más largo es mejor que durante un período corto, porque casi todos los beneficios más sólidos, como la protección contra las infecciones y la muerte súbita, el primer año de vida duran sólo mientras se da pecho". (En base a El Mercurio /GDA).
Las cifras
5 De los siete niños que fallecieron por muerte súbita, estaban en el grupo de los bebés que habían sido menos amamantado.
Una excusa para los refutadores
Para quienes no son partidarios de la lactancia, el estudio del doctor Kramer fue una buena excusa para quitarle validez a la importancia que suelen darles los médicos hoy al amamantamiento. Dicen que si bien es cierto que en países pobres como los de África ésta permite disminuir en un 10 a 15% las muertes por infecciones gastrointestinales, en los desarrollados con altos niveles de higiene no se justifica.