Presentación
Desde la independencia sabemos que nuestros países
tienen un destino común.
El fin de la bipolaridad que rigió los destinos del
mundo durante los casi cincuenta años de la Guerra Fría,
permitió que se insinúe un nuevo escenario político
en la América del Sur.
En medio de grandes y obvias dificultades, la región
procura encontrar una fórmula para perfilarse con más
nitidez en el concierto de las naciones.
No estamos habituados a hablar de nuestra isla continente.
América del Sur no aparece naturalmente en foco para
la mayoría de nuestros más de 300 millones de habitantes.
Sin embargo desde afuera se nos percibe con alta definición.
En "El gran tablero mundial", el politólogo
norteamericano Z. Brzezinski incluye a América del Sur
como uno de los cuatro grandes bloques mundiales. Ese
libro es uno de los más importantes que haya escrito
recientemente un norteamericano.
La revista TIME dedicó la tapa de una de sus ediciones
de febrero a Rock In Río III. La relevancia otorgada
por la revista es correcta. Fue un acontecimiento musical
de enormes proporciones y en ascenso.
La reciente gira del presidente chino, Jiang Zemin constituye
otro inocultable dato de la importancia que cobra América
del Sur para esa enorme nación emergente.
El quizá zigzagueante pero inexorable desarrollo del
Mercosur y su posible articulación con la Comunidad
Andina de Naciones (CAN) son esfuerzos que contribuyen
a la mayor definición de ese nuevo perfil.
Y probablemente la convocatoria de la cumbre de Brasilia,
en agosto de 2000, por parte del presidente brasileño,
Fernando Henrique Cardoso, haya sido el gesto más audaz
en cuanto a la enunciación de las posibilidades.
Una cosa es real, el peso de la América del Sur en los
asuntos mundiales es muy inferior a la magnitud de sus
recursos.
Y esto no tiene por qué ser así para siempre.
Cada vez más los medios sudamericanos realizan mejores
y más profundas investigaciones e informan mejor sobre
nuestra propia realidad. Día a día nos descubrimos más
inmersos en nuestros problemas.
Es probable que los medios tengan una gran responsabilidad
en que esa auto percepción se desarrolle y logre plasmar
en una identidad más precisa.
De ahí la idea de este nuevo producto.
América del Sur – EL PAIS, apunta en primer lugar, a
centrar la agenda regional. Y en segundo término, a
hacerlo a través de las propias fuentes de la región,
fundamentalmente de nuestros colegas del Grupo de Diarios
de América (GDA).
Quizá nos sorprendamos de la cantidad de acontecimientos
que protagonizamos.
Solo nos falta su opinión. A ella nos remitimos a partir
de este primer intento, seguramente perfectible.
América del Sur – El País, actualizará
la primera semana de cada mes.