Juicio de Philip Morris contra Uruguay inquieta a oncólogos
OMS. Centro de estudios contra el cáncer será instalado en América
BUENOS AIRES | VICTORIA MOLNAR
Expertos internacionales en lucha contra el cáncer consideraron que el conflicto legal que Uruguay tiene con la tabacalera Philip Morris hace que su estrategia contra el cáncer de pulmón sea imposible de expandir a toda América Latina.
Reunidos en Buenos Aires, delegados de algunos de los organismos de tratamiento y lucha contra el cáncer más importantes del mundo valoraron la experiencia de Uruguay en contra del tabaquismo pero manifestaron que el litigio legal con la tabacalera Philip Morris genera "cierta inquietud".
"Uruguay es líder en prevención pero lamentablemente sus medidas han tenido consecuencias que se ven en los pleitos con la industria tabacalera", expresó Roberto Pradier, director del Instituto Nacional de Cáncer argentino.
"No creo que su experiencia sea fácil de replicar en países que tengan manufactura o plantaciones de tabaco. Se lo ve, aunque no es así, como que atenta contra su propia economía", agregó.
Los dichos de Pradier fueron realizados en el marco del encuentro internacional "Control del Cáncer, una visión global", realizado el 4 de mayo en la ciudad de Buenos Aires, del que participaron delegados de la Organización Panamericana de la Salud, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, la Agencia Internacional de Energía Atómica y el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.
El objetivo del encuentro fue diseñar y poner a punto estrategias de investigación y trabajo común. Ignacio Musé, director del Programa Nacional Cáncer de Uruguay (Pronacan) no asistió, por lo que el país no fue representado.
BANCOS DE TUMORES. Uno de los planteos realizados en el evento fue la conformación de biobancos para guardar y clasificar tumores específicos que, con el tiempo, permitan determinar características precisas y aportar información para el desarrollo de estudios y el diagnóstico clínico.
"Se trata de poner a punto tecnologías y estudios para hacer investigaciones conjuntas", explicó Pradier. Una experiencia que ya está en marcha es un trabajo entre Brasil y Argentina sobre la influencia del VPH (virus del papiloma humano) en los tumores de cabeza y cuello. Ya se han impulsado colaboraciones para aumentar la detección temprana del cáncer de cuello uterino.
Este tipo de proyectos se canalizan a través de la Red de Institutos Nacionales de Cáncer (RINC) que conforman 16 países de América Latina, cuyos delegados participaron del encuentro en Buenos Aires. Uruguay participa de la red mediante el Pronacan.
"Hay muchas acciones pero están dispersas", señaló Eduardo Cazap, presidente de la Unión internacional de lucha contra el Cáncer, ONG que reúne a unas 500 organizaciones de 124 países. "La intención es no superponer esfuerzos ni duplicar actividades". Para colaborar en esta línea, está prevista la instalación de una oficina de la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer, dependiente de la Organización Mundial de la Salud, en algunos de los países de la zona.
Durante el transcurso del encuentro los expertos compartieron las carencias que tienen los registros de cáncer de los países, algo que indirectamente afecta el diseño de estrategias efectivas.
"Hoy en América Latina los registros cubren solo al 3 o al 4% de la población, es una fracción muy pequeña y puede dar datos incorrectos", lamentó Cazap, argentino de origen. El especialista enfatizó que hay que mejorar tanto los registros de mortalidad como los de incidencia -cuántas personas vivas hay con cáncer-, para poder trabajar basándose en la realidad y medir los resultados de forma fehaciente.
INDEPENDENCIA. Otro de los temas que centró la atención de los técnicos fueron las dificultades enfrentadas para investigar y la necesidad de contar con fondos estatales para la investigación independiente.
"Por lo general la investigación es llevada a cabo por la industria farmacéutica", apuntó el presiente de la unión internacional.
"Cuenta con una buena cantidad de fondos, pero no es investigación auténtica sino que es la repetición de una receta que junta casos para determinar que tal o cual droga funciona mejor que otra; y siempre tiene un interés comercial", sentenció Cazap.
El oncólogo dijo que los países de América Latina necesitan trabajos que se centren en los pacientes y sirvan para beneficiar a sus poblaciones. "Eso solo lo puede hacer la investigación clínica independiente", señaló.
En América Latina los líderes en este tipo de estudios son México, Brasil, Perú y Argentina. Según los técnicos, la RINC trabaja en un programa de colaboración en el que Uruguay, como miembro de la red, estará integrado.
Para los técnicos lo más importante es que, más allá de cuáles sean los logros de la RINC, sean accesibles para los pacientes con cáncer, una tarea que necesita del apoyo de los gobiernos nacionales, enfatizaron. Los pacientes precisan ser recibidos de forma correcta por sus sistemas de salud y para eso "el rol de los gobiernos resulta clave", dijo Cazap.
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