Preocupan bebés prematuros por intentos de abortos tardíos
LETICIA COSTA DELGADO
Hace unos meses una mujer con un embarazo de poco más de 20 semanas intentó abortar con misoprostol. No lo logró, en su lugar dio a luz a un bebé prematuro. Casos como este se reiteran y preocupan a los especialistas.
En el marco del último Congreso Mundial de Medicina Perinatal, realizado en Punta del Este del 8 al 11 de noviembre, especialistas del sector manifestaron que el uso de misoprostol como método abortivo tuvo un efecto imprevisto: el nacimiento de bebés prematuros como consecuencias de intentos de aborto tardíos.
Es decir, hay mujeres que intentan abortar con este fármaco después de la semana 18 y dan a luz a niños vivos. Los médicos desaconsejan interrumpir el embarazo luego de la semana 12.
Esa realidad fue confirmada a El País por Francisco Cóppola, presidente de la Sociedad de Ginecotología, Justo Alonso, titular de la Clínica Ginecotocológica C de la Facultad de Medicina y Daniel Borbonet, director del Departamento de Neonatología del Centro Hospitalario Pereira Rossell.
"Es un hecho importante en el sentido de que hay casos", comentó Cóppola, obstetra y ginecólogo. Pero "no se ha expresado al punto de ser un problema de Salud Pública". La realidad existe, los casos se ven pero aún no se han cuantificado ni se tiene la percepción de que tengan un peso considerable entre todos los bebés prematuros, agregó.
-Pero ¿preocupa a la Sociedad de Ginecotología?
-Sí.
Justo Alonso dijo tener la percepción de que en el Pereira Rossell, principal maternidad del país, nacen entre uno y dos bebés prematuros por mes fruto de intentos tardíos de aborto. "Antes no existía, no se veían", comentó.
RIESGOS. Tras la aprobación de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva en 2008, los centros de salud deben asesorar a las mujeres que deseen interrumpir su embarazo, servicio que aún no está generalizado.
La práctica del aborto en el país es ilegal. Actualmente, la Comisión de Salud del Senado discute un proyecto para despenalizarlo.
Uno de los métodos más utilizados es el misoprostol, medicamento indicado para úlceras gástricas que, colocado en la vagina o ingerido vía oral, provoca contracciones en el útero que inducen un aborto en embarazos tempranos.
Si bien su venta libre está prohibida, -en farmacias se solicita la receta de un gastroenterólogo-, el misoprostol se consigue a través Internet y en algunas ferias de la periferia de Montevideo.
La generalización del uso del medicamento en lugar de otras técnicas para abortar y el asesoramiento brindado por los centros de salud -que incluye controles previos y posteriores y antibióticos para evitar infecciones- tuvo como consecuencia que en Uruguay no se registren más muertes de mujeres por aborto.
El nacimiento de bebés prematuros por intentos tardíos aparece como una suerte de efecto colateral de la estrategia sanitaria. "En Medicina nada es inocuo. Entre los efectos adversos está el que los tratamientos no se utilicen bien", comentó una fuente médica.
Según Cóppola hay un 3% de mujeres que consultan en el Servicio de Salud Sexual y reproductiva del Pereira Rossell y que aún habiendo recibido asesoramiento, abortan en el segundo semestre del embarazo.
Ana Labandera, directora de Iniciativas Sanitarias -organización que desarrolló la estrategia para disminuir riesgos y muertes maternas por abortos no seguros y que recibió el Gran Premio Nacional de Medicina- dijo no haber visto nunca un caso de aborto tardío que derivara en un parto prematuro.
Sí admitió haber recibido consultas fuera de las 12 o 14 semanas de embarazo y dijo que en estos casos el servicio realiza una entrevista especial, con psicólogos que explican los riesgos que pueden correr. "Son riesgos no solo físicos sino psicológicos", dijo.
Todos los médicos consultados recordaron haber visto casos en el último año, tanto en el ámbito público como privado. De todos modos, coincidieron en que no siempre se enteran si un nacimiento fue provocado por un intento de aborto.
Gerardo Vitureira, profesor adjunto de la Clínica Ginecotocológica B del Hospital de Clínicas, atendió dos casos en el último año. Uno en el hospital, otro en un seguro de salud privado. Una era menor de 20 años, la otra tenía dos hijos. Un bebé murió, el otro quedó con secuelas neurológicas.
"La mitad de estos niños -que nacen con un peso de entre 500 y 700 gramos- muere", explicó Cóppola. "Y de la mitad que no muere, a su vez la mitad queda con secuelas". Las contracciones provocadas por el misoprostol hacen que al bebé no le llegue suficiente oxígeno a la cabeza, por lo cual sufre ceguera y alteraciones en el sistema nervioso.
"Yo siempre digo que en esos casos quieren sacarse un problema pero terminan con otro diez veces más grande", dijo Vitureira.
Las situaciones luego del parto son variadas. Algunas madres abandonan al bebé, otras los dan en adopción y hay quienes siguen con ellos.
En esos casos, llegan a pasar dos meses "en la puerta del CTI", contó Cóppola. "Una madre que tenga a su niño en un CTI, de ese peso, tiene que estar dos meses ordeñándose cada tres o cuatro horas y visitándolo cada seis. Es un momento de vulnerabilidad".
La vulnerabilidad es para ambos. Según Cóppola algunas mujeres llegan a desarrollar cuadros severos de depresión y psicosis. Para dar respuesta a estas situaciones el Pereira Rossell tiene un equipo de salud mental que las acompaña. "La madre que se vea en la situación de tener que ir a visitar a un hijo que quiso abortar no puede quedar desamparada", consideró.
POSIBLES CAUSAS. Para los especialistas los problemas detrás de esta situación son al menos tres: un grupo poblacional no accede a los servicios de salud sexual; el uso generalizado del misoprostol hace que las mujeres lo tomen sin precauciones -como realizarse una ecografía para saber la edad gestacional-; y la prohibición de la venta libre dificulta el acceso al medicamento.
Recientemente Cóppola atendió a una mujer que quiso abortar antes de las 12 semanas pero no tenía dinero para comprarlo -el costo va de $ 3.000 a $ 5.000 pesos las cuatro pastillas necesarias-.
Cuando consiguió el dinero intentó abortar pero el medicamento no le dio resultado. Volvió a pedir el dinero e hizo otro intento. Tampoco. Cuando lo logró había pasado la semana 20. Dio a luz a un niño vivo. "Eso es un ejemplo de cómo la pobreza conduce a una situación de esas. No le va a ocurrir a una mujer de buen nivel adquisitivo", comentó.
Para Cóppola estas situaciones demuestran que el misoprostol por sí solo "no es la solución".
"En Uruguay hemos tenido un impacto tan grande en reducir la mortalidad porque el método va asociado al asesoramiento médico", afirmó. La combinación de ambas estrategias, dijo, es la respuesta a este tipo de situaciones.
Otra de las razones detrás de los abortos tardíos, consideró el especialista, es que un porcentaje de las mujeres -estimado en 5%- son refractarias. Es decir, el medicamento no les hace efecto.
"El misoprostol no es el método más efectivo", enfatizó y dijo que lo que lo hace 100% efectivo es su combinación con otra droga conocida como "mifepristone", pero no disponible legalmente en el país.
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