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Domingo 26.07.2009, 08:16 hs l Montevideo, Uruguay
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Domingo


Emprendedoras dicen que no hay obstáculos

Patronas profesionales

En Uruguay, unas 18.000 mujeres dirigen sus propias empresas y tienen personal a cargo. Se fundó hace poco una organización que las nuclea. Desafíos de conseguir el éxito profesional al tiempo que cuidan a sus hijos y se enfrentan al escepticismo de sus colegas varones.

MARÍA INÉS LORENZO

Estas empresarias rechazan que el género haya sido un obstáculo, pero datos de la realidad dicen que ganan menos que un hombre. Hace falta "garra", dicen.

Unas 158.000 uruguayas trabajan de manera independiente. De ellas, 18.000 entran en la categoría de "patronas", lo que significa que además de liderar su propia empresa, tienen empleados a cargo. Según los expertos, los números reflejan una realidad: las mujeres emprenden cada vez más proyectos comerciales y/o profesionales en el país. Varias de ellas acaban de agruparse en la Organización de Mujeres Empresarias del Uruguay (OMEU). "Su fin es promover el desarrollo profesional y la formación de competencias que las estimulen en la creación de proyectos", señala Verónica Raffo, abogada y fundadora de la asociación, hoy reconocida mundialmente. Si bien adquirieron mayor protagonismo social en los últimos años, lo cierto es que a la hora de independizarse en el terreno laboral siguen enfrentando más escollos que los hombres: ganan menos dinero, y muchas sienten culpa por no dedicarle tanto tiempo a sus hijos, sobre todo cuando son pequeños.

Sin embargo, integrantes de la organización consultadas no consideran que el género determine el avance profesional, y aseguran que nunca se sintieron "discriminadas".

¿Quiénes son estas mujeres? ¿Cómo se manejan en los negocios? ¿Qué obstáculos sortearon? ¿Les es difícil trabajar con hombres? ¿Tienen las mismas oportunidades que ellos para emprender? Mujeres empresarias de distintos rubros dan su visión.

nadie regala nada. "Para liderar un proyecto comercial se necesita pasión y dedicación", considera Alejandra Briano (36), directora de Álvarez Briano, empresa que desde hace 16 años brinda servicios de mudanza. En ese entonces el negocio era de su padre, luego él se desvinculó por completo, y gracias a la "constancia y esfuerzo" de Alejandra la empresa se expandió también en lo internacional. Si bien ella pensó que le resultaría difícil, confiesa que se le abrieron más puertas de las que imaginaba.

"Ser mujer fue una ventaja porque nosotras tenemos desarrollado un tercer ojo que es fundamental para negociar, ya que tomamos en cuenta varias aristas de una misma situación a la vez", señala. Y eso no significa que los hombres no puedan emprender con éxito un proyecto laboral, agrega. "Lo fundamental es capacitarse permanentemente, creer en uno mismo y ser positivo".

La abogada Raffo (38) opina igual, y señala que si bien las nuevas generaciones de mujeres son más arriesgadas a la hora de emprender una actividad, en el fondo son ellas mismas quienes se colocan las barreras. "A veces no están dispuestas a trabajar horas extras si es necesario ni a compartir menos momentos con la familia", indica la fundadora de OMEU.

Según ella, el perfil de los emprendedores no discrimina géneros. En general, son personas inquietas (o enérgicas), luchadoras, cero conformistas, muy pacientes, ávidas de conocimiento, con sentido común, y que siempre quieren alcanzar nuevos objetivos. No se detienen por la falta de dinero ni el temor al fracaso, y se las rebuscan como sea porque creen fehacientemente en lo que hacen.

Tales características fueron las que llevaron a Rosario Bordes (46) a dirigir Pecarí, firma nacional prestigiosa hoy en indumentaria de cuero. Todo comenzó hace 15 años, cuando, casada y con dos bebés, se quedó sin trabajo. En ese entonces, ella era la secretaria de una compañía que se dedicaba a la exportación de cuero. Cuando esta cerró, decidió sacarla adelante, pero para comercializar ese producto sólo en Uruguay.

"¡No sé ni cómo lo hice! Pensar que arranqué de cero e invertí los pocos ahorros que tenía en cueros para confeccionar billeteras, guantes, cinturones, y luego los vendía casa por casa", cuenta con orgullo Bordes. Si bien a ella siempre le "apasionó" el diseño de moda, recuerda que hacerse valer dentro de ese rubro le costó varias lágrimas y dolores de cabeza.

"Antes no era común que las mujeres vayan a las curtiembres. Eran casi todos hombres, y la mayoría te ignoraba o te hacía sentir inferior. Con el tiempo eso fue cambiando porque también aprendí a ser más astuta y a mostrarme segura de mí misma".

Para Bordes no hay secretos que garanticen el éxito de un emprendimiento comercial propio, simplemente hay que aprovechar las oportunidades sin miedo, trabajar mucho, y ser consecuente. "Yo siempre tuve un ímpetu muy entusiasta, y se me potenció cuando pensaba en el futuro de mis hijos. Ellos me dieron el empuje", confiesa la directora de Pecarí.

No obstante, no todas las mujeres encuentran en sus hijos el motor para crecer profesionalmente. De hecho, según datos proporcionados por OMEU, la incidencia de los hijos sobre la mujer a la hora de emprender es fundamental, ya que a medida que aumenta el número de menores en el hogar, la actividad laboral femenina desciende notoriamente. Otro dato es que cuando los niños superan los cinco años y comienzan a asistir a centros educativos, la tasa laboral de la mujer se incrementa en un veinte por ciento.

La abogada y empresaria María Fernanda Cea (38) da fe de ello, y confiesa que nunca se le pasó por la cabeza iniciar un proyecto profesional cuando sus dos hijos eran pequeños, porque le generaba "muchísima" culpa.

"A la mujer le cuesta más emprender porque se ve en la obligación de delegar las responsabilidades del hogar y los hijos en otra persona, lo cual histórica y culturalmente no era (y aún para muchos tampoco lo sigue siendo) bien visto", reflexiona.

Las crisis ayudan. La abogada Cea sacó adelante su actual empresa de propiedad intelectual Mónica Bagot & Asociados hace ya cuatro años, cuando sus hijos tenían más de cinco años. La oportunidad de liderar la empresa junto a su madre (Mónica Bagot) se le presentó de manera imprevista, y en un momento difícil para ambas. "El sacrificio y la perseverancia valieron la pena", revela.

Según ella, fue la adversidad lo que las llevó a desarrollar con éxito el negocio, que al principio se especializaba en el registro de marcas nacionales, y hoy también ofrece esos servicios en el exterior.

"Las crisis económicas (y hasta las personales a veces), son los momentos ideales para emprender proyectos comerciales", opina la diseñadora y artista plástica Silvia Sartí, miembro de OMEU.

La recesión de 2002 fue justamente lo que le permitió a ella "repuntar" Oveja Negra, su empresa de indumentaria en lana, ubicada desde hace doce años en Colonia del Sacramento, donde ella vive.

Para la artista, la "garra" para salir adelante es una característica casi exclusiva de las mujeres. "Los hombres generalmente son más pacatos para emprender proyectos en situaciones límites. De todos modos, una vez que lo hacen los obstáculos que se sortean son iguales para ambos géneros", opina, y agrega que el secreto del éxito está en amar lo que uno hace.

Eso sí, mantener viable un negocio propio en tiempos de crisis es un desafío, pero no una meta imposible, asegura Raffo. La empresa de la cual ella es socia (Ferrere Abogados) no sintió los estragos que esperaban de la flamante recesión mundial porque se realizaron planes de contingencia para prever sus consecuencias, cuenta.

"Cuando se avecina una crisis hay que prepararse y para eso siempre hay que estar aggiornado a la realidad. El conocimiento es la base de cualquier emprendimiento", asegura Sarti.

Con o sin conflictos económicos en puerta, la abogada Raffo señala que siempre habrá emprendimientos profesionales más difíciles de posicionar o desarrollar, por las propias limitaciones del mercado uruguayo.

"Somos un país chico y como tal tenemos, indefectiblemente, un techo de crecimiento, por más que se sea líder en un determinado sector", indica Raffo, y agrega que esa propia limitación puede ser positiva si se explota de manera adecuada. "Lo ideal es viajar al exterior en busca de nuevos mercados y/o negocios. Si se tiene dinero para invertir siempre es positivo ir a congresos y ver cómo se maneja el rubro de uno en el resto del mundo", sugiere la fundadora de OMEU. Para ella, la clave del éxito radica en buscar tendencias.

Ellas escuchan más. "Trabajar con hombres a veces es más gratificante y muchísimo menos estresante que con mujeres", confiesa la diseñadora Sarti, ríe, e indica que con ellos los problemas se resuelven más rápido porque son más prácticos. "Nosotras somos más vuelteras", admite.

Según Sarti, la única desventaja de lidiar con varones es que a veces no confían demasiado en las potencialidades de una.

"Cuando presento mis prendas en un desfile y allí hay hombres diseñadores que no me conocen personalmente, por ejemplo, hasta que no se dan cuenta quién soy o no ven mi trabajo, no se acercan ni me comentan nada. Después somos íntimos".

Para la experta en mudanzas Alejandra Briano, ellos son bastante racionales, y ellas saben escuchar más y son detallistas, por lo que se complementan bárbaro. Y lo dice con propiedad, ya que su marido es la mano derecha de su negocio.

A Raffo, trabajar con el sexo opuesto siempre le resultó "constructivo y gratificante". Lo mismo con las mujeres. "En ambos casos, el nivel de aprendizaje es muy bueno, lo que permite tomar decisiones sólidas".

Si bien ninguna de las entrevistadas sintió discriminación (ni por la sociedad ni por los hombres) a la hora de emprender un negocio propio, la realidad es que ellos suelen ganar más dinero que ellas, aun cuando ocupan el mismo cargo jerárquico. Según datos proporcionados por la Organización de Empresarias del Uruguay la remuneración media de las mujeres por hora de trabajo en su ocupación principal representaba hace dos años un 90,5% de la percibida por sus colegas varones. Según los expertos, esa tendencia permanece hoy vigente. A eso se le suma que para todos los niveles educativos existe una brecha salarial que favorece a los hombres, y esa brecha aumenta a mayor nivel educativo.

"Es un horror garrafal que una persona gane más o menos dinero por ser de un género distinto", se despacha Sarti, aunque aclara que dentro de su rubro no es tan común que eso suceda. El tema igual le indigna, y opina: "El problema es que todavía no se han derribado del todo los mitos sociológicos de que la mujer es inferior que el hombre. Y, en la medida que eso no se destierre, difícilmente se avance".

Vestimenta y belleza. Los rubros que las mujeres generalmente eligen a la hora de emprender son los de indumentaria, decoración, estética (peluquería, maquillaje) y el gastronómico (servicios de catering). Sin embargo, las empresarias cuentan que ninguno de ellos asegura una mejor o peor inserción laboral. "Todo dependerá de las expectativas de cada uno/a, y de lo hacedor y tenaz que se sea", concuerdan. También influye la experiencia y conocimiento que se tenga del rubro, y mejor aún si se habla más de un idioma, dice Alejandra Briano. "A mí me ayudó que desde chica estuve vinculada con el negocio de mudanzas de mi padre. Si bien no trabajaba con él, conocía el rubro muy de cerca. Después me di cuenta que también fue positivo haber estudiado secretariado bilingüe porque me permitió posicionar la empresa en el exterior".

Pero ningún emprendimiento da sus frutos de la noche a la mañana, y también hay que estar preparado para eso porque es otro de los desafíos, tanto para el hombre como para la mujer, acota Raffo.

El éxito a veces se percibe a los dos o tres años, como en el caso de Bordes, la directora de Pecarí. "Lo que cuesta más es empezar. Es duro porque estás sola y vulnerable, pero lo vale. Yo jamás perdí la paciencia ni la esperanza. Es al principio cuando más hay que lucharla", dice, y reflexiona: "En realidad hoy también la sigo peleando. Llevar adelante una empresa da sus dolores de cabeza y requiere de un constante esfuerzo. Es sacrificado, pero me apasiona".

Sea cual sea el sector en el que uno se involucre, las empresarias coinciden en quien no tiene "mente abierta" y no se arriesga, difícilmente crezca. Ellas mismas dan fe de que el famoso "persevera y triunfarás" no es una frase hecha, sino una realidad.

Las cifras

158 mil Cantidad de uruguayas que trabajan de manera independiente. De ellas, 18.000 entran en la categoría de "patronas".

20% Porcentaje que refleja el incremento de la tasa laboral de la mujer cuando sus hijos crecen y asisten a centros educativos.

20 Cantidad de mujeres estimadas nucleadas en la Organización de Mujeres Empresarias del Uruguay (OMEU).

Ser joven y madura a la vez, ideal

Si bien cualquier edad es buena a la hora de emprender un proyecto laboral independiente, lo ideal es ser joven e intelectualmente maduro, señala la reconocida empresaria Patricia Damiani, quien trabaja en el sector agropecuario. La condición socioeconómica también influye, agrega. "Lo mejor es ser de nivel medio: los de más carencias tienen mayor urgencia en resolver sus necesidades básicas, y a los de muy alto nivel les puede faltar incentivos para lograr nuevas metas".

Damiani es una de las veinte integrantes de la Organización de Mujeres Empresarias del Uruguay, quienes desde hace más de un mes trabajan con el fin de promover el desarrollo profesional entre las féminas. Varios países ya cuentan con una asociación de esas características.

La fundadora de esa sede en Uruguay, la abogada Verónica Raffo, cuenta que la iniciativa surgió para que las empresarias del país puedan intercambiar cultura y conocimiento con sus colegas del exterior. "La idea es propagar el emprendimiento, que ellas tengan un espacio donde puedan compartir experiencias laborales, para ver qué se puede hacer de nuevo aquí", dice. El uruguayo a veces es muy apegado a lo que tiene, por eso la organización apunta a la búsqueda de nuevas tendencias, agrega.

Y perfectamente se puede ser emprendedora sin tener una empresa, indica Patricia Damiani. "Trabajando en cualquier organización, una mujer puede ser innovadora, activa, dispuesta, y tener todas las virtudes de una buena empresaria", subraya.

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