Domingo | 05.11.2006
Montevideo, Uruguay | 17:10
 DS - Domingos
El gran golpe al bolsillo
Tanto divorcio impacta economía
Uruguay se ubica quinto en el mundo en tasa de divorcios. Expertos afirman que tales cifras tienen un impacto en la economía local,con un alto porcentaje de hijos de padres separados por debajo de la línea de pobreza. Recomiendan intentar buscar el equilibrio.

M.HERRERA / C.NOVARESE

Una investigación internacional publicada por la revista británica The Economist ubica a Uruguay en quinto lugar en el mundo en tasa de divorcios, luego de Aruba, Estados Unidos, Belarus y Guam. Más allá de lo jocoso que resulta imaginar a ese quinteto tan dispar, algunos economistas no se ríen de las cifras. El divorcio no sólo deja secuelas psicológicas en ciertos casos, sino que también crea un brecha económica importante para aquellas familias disgregadas, y por ende, para la sociedad en su conjunto.

El alto número de rupturas, que continúa aumentando mientras disminuyen los matrimonios, acarrea un impacto importante en la economía, aseguran expertos nacionales y extranjeros que analizaron el tema. En The Economist también se señala que en Uruguay la tasa es de 4.2 divorcios por cada mil habitantes. Por estos lares, se habla de que en 2004 se registraron 14.225 enlaces, pero mayor fue el número de divorcios: 14.300. No hay cifras posteriores aún. Asimismo, los especialistas aseguran que el 50% de las parejas que juraron amor eterno, fidelidad y esas otras cosas, finalizan antes de cumplir con la promesa.

"Lo que pasa entre padres y madres es fundamental para los niños, pero también lo es para la economía de una sociedad", aseguró el psicólogo irlandés, radicado en Estados Unidos, Patrick Fagan, en su reciente visita a Montevideo. Fagan, ex asesor de la Secretaría de Salud durante la administración Bush, es actualmente miembro de Heritage Foundation, una organización de corte conservador que analiza e investiga sobre políticas públicas.

El experto difunde una hipótesis que él ya considera más que probada: "el matrimonio es bueno para la economía, para la sociedad y para el corazón (de toda la familia)". Con ese objetivo recorre el mundo con cifras impactantes que intentan demostrar que la relación entre familia y economía -y aún más, la de divorcio y economía- es un hecho consumado que puede decidir el futuro de una comunidad y un país.

Armado de un caudal de datos y estadísticas de diferentes organismos gubernamentales estadounidenses, Fagan asegura que los ingresos de un hombre crecen hasta un 27% cuando contrae matrimonio. "Ergo, el casamiento aumenta la productividad", indica el psicólogo.

En Estados Unidos, la principal causa de ingreso de muje- res y niños a la pobreza es el divorcio, sentencia Fagan, y lo corrobora con cifras: en el año 2000, las parejas casadas por primera vez fueron las que tuvie- ron mayores ingresos anuales (U$S 54.000 promedio), seguidas de segundos matrimonios (U$S 50.000), de concubinatos (U$S 30.000), de divorciados (U$S 23.000), de separados (U$S 20.000) y viudos (U$S 9.100). Datos de ese mismo años indican que el 67% de las familias en las que los padres nunca se casaron tienen hijos que viven bajo la línea de pobreza. La cifra es de 41% en caso de que la pareja se encuentre separada, y 31% si es divorciada.

TESTIGO. "Es cierto, yo le dije que se fuera (a su marido)", señala una madre uruguaya de cuatro hijos, que prefiere ser citada únicamente con sus iniciales, L.M. "Y no es que me arrepienta, pero claro, no te voy a negar que mi situación económica, pero fundamentalmente la de mis hijos, cambió por completo. Pensé que no iba a ser tanto: yo tengo un buen trabajo. Pero bueno, viste, uno vivía considerablemente bien, y de un día para otro cambió. Él pasa algo de plata, pero nunca se termina de cubrir los gastos. Voy tirando, un mes quedo debiendo algo, que pago al siguiente, y la llevo. Tuve que cambiar a los niños de liceo".

L.M. señala que no soportó más la situación: que además de trabajar todo el día, tenía que hacer las tareas de la casa, y "ocuparse de los chicos", mientras no recibía de parte de su cónyuge lo que necesitaba en lo amoroso o sentimental. "No sé que pasó, con los años y los niños más grandes, la cosa se fue desgastando, y yo pasé a ser parte del mobiliario de la casa. Sentía que no existía. Lo hablé y hablé pero no reaccionó. No sé qué hubiera pasado de su lado, si de todas maneras se hubiera ido. Pero yo no podía permitir que siguiera así".

El testimonio se suma a lo que de alguna manera el psicólogo Alvaro Alcuri observa en el consultorio. "El aspecto económico sigue pesando mucho a la hora de que una pareja piense en el divorcio. Por un lado la situación de la mujer en general continúa siendo más endeble -tiene peores sueldos y se hace cargo de los hijos-, y por consecuencia son muchas las madres que dependen de los ingresos de sus maridos, mientras que todavía son pocos los casos inversos. Es el factor que determina, en no pocos casos, que algunas parejas convivan, pero separadas. Llegan a la consulta buscando negociar y reglas de convivencia".

En ciertas circunstancias, señala Alcuri, la importancia de lo económico deja de existir. "No es un proceso general, pero lo que observo desde la práctica es que la mujer toma la decisión en forma más independiente de lo económico que el hombre, pese a que ella se ve más perjudicada. Puede tener relación a que la mujer es más emocional; uno ve más hombres con la máquina de calcular que a la inversa. Las estadísticas de otros países demuestran que son muchas más las integrantes del género femenino que deciden el divorcio", indica el psicólogo.

En su conferencia en Montevideo, el psicoterapeuta Patrick Fagan señaló las cifras estadounidenses: el 70% de los divorcios son iniciados por mujeres. "Lo que sabemos es que los hombres resisten más el sufrimiento en el matrimonio que las mujeres; éstas son mucho más sensibles a la relación que están teniendo y soportan menos ser infelices en relación a su pareja", señala el irlandés.

Según su experiencia, el psicólogo Alvaro Alcuri, indica que la mujer conecta la vida sexual con la afectiva, ya sea por educación o cultura. "El hombre tiende a desconectar esos dos ámbitos; cuando las cosas van mal en casa, elige desconectar lo afectivo, salir con los amigos, hacerse una escapada y otras opciones. Para él, el aire no se hace irrespirable aunque `las cosas anden mal con la patrona`. En cambio si la mujer está mal con el marido y no se siente querida, no lo soporta. Para ella el `mi marido no me quiere`, `no nos queremos`, `no nos podemos encontrar`, son variables de peso. A la hora de tomar la decisión el hombre hace las cuentas y a veces se echa para atrás; ella en cambio pone en la balanza su sufrimiento emocional y decide".

Ha habido una evolución en el imaginario social que de alguna manera también determina la tasa de divorcios. La mujer se observa a si misma como una unidad auto suficiente, aunque no lo sea en los hechos. "Incluso si no tiene trabajo, se ve a si misma con la posibilidad de mantenerse. Hace 25 años atrás no era así. El cambio que se observa pone a la madre en otra posición u actitud a la hora de separarse, ya que siente que tiene oportunidades laborales, de rearmar su vida e incluso hacerlo en mejores condiciones, aunque la razón y los números a veces nieguen ese convencimiento", dice Alcuri.

El impacto socioeconómico más grave que acarrea la evolución de la familia, es el deterioro de la situación económica de las mujeres e hijos luego del divorcio. La investigación Asignaciones Familiares, pensiones alimenticias y bienestar de la infancia, realizado por Unicef y la Universidad, indica que los niveles de transferencias de los padres son muy bajos. "El 58% de las mujeres separadas o divorciadas con hijos declaró no recibir aporte monetario del progenitor", señala el informe realizado por la economista Marisa Bucheli.

CASO NACIONAL. En Uruguay, la situación se observa similar a la estadounidense. Un estudio realizado por los economistas Luis Viana Martorell, Ignacio Presno Amestoy y Alejandro Cid de Orta indica que el porcentaje de divorcios, en relación al matrimonio, alcanzó el 48% en 2002, mientras que en 1961 se reducía al 8%. Eso se debe al incremento de las rupturas nupciales, a la baja del número de enlaces y a la tendencia en alza de las parejas jóvenes al concubinato.

Entre otras estadísticas, los expertos analizan la situación civil de la mujer con hijos. Si bien para el 2002, el 65% de las madres uruguayas se encontraban casadas, la relación no es la misma en aquellas entre 15 y 24 años, por lo que de alguna manera se puede predecir la tendencia futura. Más del 50% de las madres de esas edades no había dado el sí frente al juez.

La investigación recorre argumentos y cifras de expertos internacionales y de estudios realizados en la Universidad de la República, y concluye que la familia es una importante entidad a la hora de tomar decisiones en cuanto a la distribución de recursos escasos, además de que juega un rol preponderante en la inversión de capital humano en niños y adolescentes. Asimismo, recuerda los beneficios que la familia acarrea para la economía de cualquier sociedad en la educación de las nuevas generaciones, en la asistencia social de los mayores, enfermos y desempleados, en las economías de escala, en los mecanismos de socialización previniendo la pobreza, en la estabilidad de la población, y como distribuidora de ingresos. Sin embargo, previene que los cambios que ha tenido la organización familiar disminuye proporcionalmente esos beneficios.

"Hace cuestión de un mes, el diario The New York Times publicó un artículo en el que predecía que si Estados Unidos no salvaba a la familia como unidad, vería realmente muy deteriorada su situación económica futura", indica Luis Viana Martorell, decano de Economía de la Universidad de Montevideo.

En Estados Unidos, tan afectado por las altas tasas de divorcios, se están creando políticas muy interesantes en materia de familia, agrega Viana. "Lo económico es lo primero que aprieta a los países, y por eso los norteamericanos están preocupados. Es tan grande el daño que se observa, que se comienza a tomar conciencia y aplicar recursos con un sentido profamilia. Se han iniciado interesantes políticas como, por ejemplo, que las escuelas cuenten con orientadores expertos que expliquen a los niños el valor de la familia, no solo desde lo económico sino lo humano. También se realizan políticas para prevenir los divorcios, intentando ayudar a los matrimonios en situación de riesgo", asegura el economista.

En general, el tema divorcio es evitado por la persona común y corriente. "Es natural -señala Viana- estamos inmersos en un país y en un mundo donde existe una gran cantidad de rupturas. A la gente no le gusta hablarlo ni sentirse culpable. Pero se debe mostrar la realidad para la toma de conciencia y prevención de daños; aquí no se señala con el dedo a nadie, ya que todos somos humanos y nos puede pasar, aún en mi caso que tengo 12 hijos".

Luis Viana parte de la hipótesis que la riqueza de un país es fundamentalmente su capital humano. "Los valores en primer lugar, pero también la educación y el trabajo es lo que conforma económicamente a una sociedad. La riqueza de los países no es material sino que se encuentra en su gente. Esos valores solo pueden ser trasmitidos en el ámbito de la familia. No es un problema que lo arregla el Estado con políticas sociales. Puede contribuir a no desarreglarlo. Desde el siglo XX, el Estado comienza a involucrarse en áreas que hasta ese momento estaban cubiertas por el núcleo familiar, y tomó un protagonismo con ciertas decisiones, por supuesto que sin mala intención, que de alguna manera no benefician el matrimonio, sino a la inversa. Para solucionar la muy mala situación de un grupo de personas saca leyes que, de última, rompen los vínculos en general, en lugar de solucionar el problema puntual de esa gente. Si uno favorece económicamente a las madres solteras, por ejemplo, se observará en un futuro que muchas parejas no se casen para cobrar el subsidio. Eso no quiere decir que el Estado no deba preocuparse por las madres solteras, es fundamental para la sociedad. Pero debe estar atento en que sus políticas no resulten en daños mayores, en lo económico y en lo humano".

Existen estadísticas contundentes que señalan que los hijos de padres divorciados o solteros no se encuentran en igualdad de condiciones que los de padres casados, en ingresos económicos, educación, entre otras variables.

¿Cuánto cuesta eso en término país? "Se pierden mejores resultados, porque se aplican una cantidad de recursos -educación, seguridad social, etc- y lo que se obtiene no es lo óptimo. En el tema educación es donde el daño es mayor, y también se traduce en términos de pobreza, lo que es preocupante. Se puede argumentar dónde está la causalidad, pero no que existen temas de correlación como señalan algunos economistas. Eso es taparse los ojos con anteojeras y no querer ver el problema. Se debe buscar una solución, que llevará tiempo, imaginación y esfuerzo de parte de todos. Es un tema importantísimo que debería ser política de Estado, pero no para que éste se ponga a hacer cosas sino para que cumpla el rol de generar y transmitir toma de conciencia. Es fundamental también tener en cuenta que la ley educa, y lo repito las veces que sea. Cuando se promulga una norma que favorece el divorcio, el aborto, se está diciendo: `eso está bien`. Por lo tanto con cada ley, el Estado es responsable del daño o no que ésta produzca", afirma Viana Martorell.

Revoluciones que se ocultan

Un documento de CEPAL, elaborado por Carlos Filgueira, analiza los cambios de la familia en Uruguay, bajo el título Sobre revoluciones ocultas. El estudio intenta mostrar que "se está perdiendo un capital social que se había construido y renovado a lo largo de muchas décadas. Como todo activo movilizable, el hecho de perderlo significa la descapitalización que tiene que ser cubierta por otras alternativas de inversión. Pero como regla, siempre que se apuesta a activos alternativos al capital social, se contribuye a resentir aún más las posibilidades de de renovar el mismo. No se sabe con precisión cuáles y cuántos son los recursos de capital financiero, organizacional, y de recursos humanos que deben ser movilizados para controlar la violencia ciudadana, aunque se sospecha que son elevados. Un tipo similar de problemas se planteó en la esfera de la salud(...) Los ejemplos pueden extenderse a costos difíciles de medir, y que los individuos tienen que asumir en lo emocional y psicológico, como el embarazo adolescente. Como el capital social se forma en torno a relaciones personales, la acción de políticas públicas dirigidas directamente a renovarlo se hace muy compleja. Es más fácil construir un nuevo equipo tecnológico(...) que incidir en las relaciones entre personas. Es por esa razón que algunos analistas piensan que no es posible desarrollar políticas para la familia(...). Pero algo previo y de lo cual dependerá la capacidad de elaborar políticas eficientes y eficaces es el reconocimiento de que los problemas entre sociedad y familia existen, y que están en el centro de la problemática actual del Uruguay".

Cifras de amor y odio

- Durante la crisis económica en Uruguay, la tasa de divorcio creció en forma muy importante. En 1993, por ejemplo, las rupturas se aproximaban a las 4.000 al año. En el 2002, alcanzaron las 12.000 y en el 2004 superaron las 14.000. Además de la crisis, los analistas indican que la tasa de divorcio aumentó también por la implementación de una ley que agilizó los trámites administrativos y judiciales.

- En la década de los ochenta, 7 de cada 10 niños uruguayos integraban familias de padres casados. Con un incremento del 81% de los divorcios en 20 años, en 2006 la gran proporción de hijos son de padres separados o divorciados, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas.

- En 1985 las jefas de hogar mujeres representaban el 17%, mientras que en la actualidad el 50% son hogares monoparentales, de los que el 86% son femeninos.

- En los últimos años han aumentado las uniones de corta duración. El 13% de las mujeres unidas o casadas entre 1991 y 1996 se separó antes de que la unión alcanzara los cuatro años de duración, según se desprende de un estudio realizado por la licenciada Wanda Cabella.

- Los hombres divorciados ingresan más rápidamente a una unión legal o al concubinato que las mujeres en igual situación. De todas formas, más del 50% de las divorciadas constituye una nueva unión antes de los cuatro años de separación, según datos estadísticos. Esos porcentajes no varían sustancialmente en el caso de que se tenga hijos.

- "La existencia de un período de cohabitación previa al matrimonio funciona en detrimento de éste, aumentando el riesgo de divorcio. También, las diferencias de edad entre la pareja aumenta el riesgo de divorcio y crece con la educación de la mujer... Este tipo de resultados puede ser interpretado en un contexto de especialización: mujeres con mejores perspectivas económicas debido a su mayor nivel educativo, obtendrían menores ganancias del matrimonio y, por tanto, su riesgo de divorcio sería mayor. Además, dado su nivel educativo, el riesgo es mayor cuanto mejor posicionada esté respecto a su marido", según se desprende de un estudio sobre determinantes del divorcio en Uruguay realizado por Marisa Bucheli y Andrés Vigna.

- El divorcio no afectó la tasa de fecundidad femenina en Uruguay.

Lo dijo

Psicólogo Alvaro Alcuri - "Los hombres resisten más el sufrimiento en el matrimonio que las mujeres; éstas son mucho más sensibles a la relación que mantienen con su pareja y soportan menos ser infelices. Los hombres en cambio tienden a desconectarse, mientras para ellas el aire se hace irrespirable"

Psicólogo Patrick Fagan - "Las estadísticas muestran cómo cuando un hombre contrae matrimonio obtiene un sustancial aumento de sus ingresos, de aproximadamente 20%. ¿Cuáles son los motivos? Porque trabaja más duro y mejor, porque no tiende a abusar de su mujer y de sus hijos".

Economista Luis Viana - "La ley educa, y lo repito cinco veces si es necesario. Si se promulga una ley que favorece el divorcio o el aborto, se le está transmitiendo a la población que eso está bien. Que es correcto. El Estado debe ser consciente de eso, del daño o no, cada vez que incentiva una ley"

El dato

REPITEN. Un estudio de Cepal realizado por Carlos Filgueira señala: "la inestabilidad familiar afecta igualmente en forma negativa el desarrollo escolar. En niveles socioculturales altos, esta incidencia no parece grave... sólo 8,9% son repetidores. Pero... más de la mitad de los niños de nivel sociocultural más bajo son repetidores".

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