ENRIQUE HETZEL
DESDE EL jazz hasta la música country, pasando por el blues, el rhythm and blues y el soul, el cantante, pianista, saxofonista, compositor y director Ray Charles tuvo una destacada influencia en el desarrollo de la música popular estadounidense en la segunda mitad del siglo pasado.
La ductilidad de su voz, la intensa emoción que brotaba de sus interpretaciones, el sentimiento con que cantaba los textos y el dominio escénico con el que hipnotizaba al público durante sus conciertos, convirtieron a Charles en uno de los artistas más aplaudidos por vastas audiencias de disímiles franjas culturales.
En el libro Brother Ray, escrito por Charles con ayuda de David Ritz en 1978, el cantante narra su vida y describe las vicisitudes con las que tuvo que enfrentarse para llegar al éxito. Charles murió el 10 de junio de 2004 y recién dos años después se tradujo esa autobiografía al español y fue publicada en 2007. Esta edición, que contiene nuevos capítulos escritos por Ritz, acaba de llegar a nuestro país.
POBREZA Y CEGUERA. Ray Charles Robinson nació en Albany, Georgia, el 23 de setiembre de 1930. Su familia se mudó poco después a una pequeña localidad rural llamada Greensville, donde vivían campesinos muy pobres. Ray recuerda que sus padres estaban en la peor situación, pero desde el principio ensalza las cualidades de su madre, una mujer trabajadora, disciplinada y con reglas muy estrictas. No bebía ni fumaba y le inculcó a sus dos hijos normas de honestidad y ética. "Sus dos reglas principales eran: no mendigues y no robes".
Los momentos más alegres los evoca en la tienda de Wylie Pitman, un pianista con el que aprendió a tocar. Había allí un pasadiscos en el que escuchaban boogie-woogie y cantantes de blues.
Poco después de la muerte de su hermanito de cuatro años, Ray empieza a perder la vista. Su madre le enseña a desenvolverse por sí mismo y lo manda a la escuela estatal para ciegos.
Allí empieza a sentir los rigores del racismo. Pero hace amistad con chicos y chicas, estudia, practica el piano, en la radio escucha las grandes orquestas. Al mismo tiempo crece su interés por el sexo femenino. "Siempre intentaba convencer a las chicas de que entraran conmigo a escondidas en las aulas de ensayo para meterles mano. Ése era uno de mis pasatiempos favoritos".
DESCUBRIENDO MUNDO. Ray cuenta que le resultó muy útil su admiración por el pianista y cantante Nat King Cole, a quien imitaba cuando la gente empezó a invitarlo para animar fiestas y reuniones, donde cobró sus primeros dólares.
Su madre muere en 1945 y él toma la decisión de partir hacia otros poblados. Viaja a Jacksonville, Orlando, Tampa, Miami y Los Angeles. En Seattle forma un trío y hace desaparecer su apellido Robinson para que no lo confundan con el boxeador Sugar Ray Robinson.
En 1948 graba su primer disco y tiene su primer contacto con las drogas. "Todo el misterio que las envolvía las hacía más fascinantes a mis ojos. Muchos de los chicos que sabían tocar de verdad -muchos de los grandes- se drogaban y yo quería averiguar por qué".
En 1950 sale de gira con la banda de Lowell Fulson, para la que compone algunos temas. Visita varias ciudades, entra en contacto con músicos ya famosos y su nombre empieza a divulgarse. Ray narra sus relaciones con Louise, Evelyn, Loretta, Maybelle, Eileen y no oculta al lector su insaciable apetito sexual.
ÉXITOS CRECIENTES. Estando en Texas se casa con Della Beatrice. Al mismo tiempo decide formar su propia banda. Es contratado por la gran productora discográfica Atlantic, graba discos, gana mucho dinero, elige buenos músicos de jazz para su orquesta, abandona el estilo de Nat King Cole y compone temas originales y exitosos recordando las viejas tonadas que había oído en su infancia y combinando los legendarios cánticos gospel con el blues.
A partir de ese momento el libro combina también las varias historias del artista, que incluyen la creación del grupo vocal femenino The Raeletts, el recrudecimiento del racismo, el final desenganche de la heroína, el interés por los derechos humanos, los juicios por demandas de paternidad, los elogios a otros artistas, la continua y creciente popularidad de su carrera, todo ello mezclado con opiniones sobre política, religión, mujeres, sordera, cáncer, muerte, educación y rock and roll.
EL TURNO DE DAVID RITZ. El libro no contiene fotografías (excepto la de tapa) ni índice onomástico, pero sí tres capítulos finales escritos por Ritz. En el primero cuenta cómo se hizo amigo de Charles y entre ambos escribieron el libro. El siguiente narra los últimos días de vida de Brother Ray. El tercero está repleto de información discográfica y comentarios sobre la música. Son veinte documentadas páginas con las distintas etapas de la evolución del artista y el listado completo de sus fonogramas. Ritz empieza con la primera grabación de Ray en un primitivo magnetófono en casa de una amiga y termina con su último álbum y los videos de conciertos y actuaciones.
Llama la atención que en tan penetrante análisis, sólo dedique una línea para mencionar el film Ray (2004, dirección de Taylor Hackford), que tenía una memorable labor protagónica de Jamie Foxx y la banda sonora con la música interpretada por el fallecido cantante.
BROTHER RAY, por Ray Charles y David Ritz. Global Rhythm, Barcelona, 2007. Distribuye Océano. 361 págs.
Segregación
Segregación. "Imaginaos lo absurdo que resulta segregar a niños ciegos. ¡Como si pudieran ver algo! (...) Me parece de lo más extraño eso de separar a los críos blancos de los negros cuando la mayoría de ellos ni siquiera puede distinguir un color de otro".
Sexo. "Nunca he tenido remordimientos a causa del sexo. Jamás lo he considerado un pecado o algo por el estilo. No sé yo si es posible el exceso de sexo. Para mí, es otra necesidad diaria más, como comer. Si paso veinticuatro horas sin él, me entra hambre. El sexo tiene que ser abierto y divertido, libre y feliz".
Racismo. "Viajando con Lowell, los chicos me leían carteles que decían: `No se admiten judíos, perros ni negros`. Y seguramente fue la primera vez que me di cuenta de que a los judíos y a los negros nos metían en el mismo saco".
Las Raeletts. "Es verdad que me he acostado con muchas, muchas de las Raeletts, pero nunca he acosado a ninguna mujer para que se acueste conmigo. (...) Nunca me acuesto con una mujer si pienso que solamente quiere hacerlo porque soy su jefe".
Comercio. "De vez en cuando tengo que escuchar voces -de amigos o de periodistas- que dicen que me he vuelto comercial. La verdad es que no sé a qué se refieren: siempre me he dedicado a la música por dinero".