París - Las grandes ciudades de Francia estallaron de alegría con el pitazo final del encuentro en que los "Bleus" derrotaron 1-0 a Portugal, este miércoles en Múnich en semifinales del Mundial de fútbol de Alemania 2006, por lo que el domingo enfrentarán a Italia en Berlín.
Varios miles de personas alborozadas se dirigieron a la avenida de los Campos Elíseos, ya un lugar clásico de festejos futboleros. La gente salía de los bares y restaurantes linderos o llegaba de manera espontánea desde otras zonas de la capital francesa.
Al ritmo de cláxones, los aficionados invadían poco a poco la célebre arteria parisina, que comenzaba a tomar un aspecto como el de la celebración del Mundial 1998 o de la Eurocopa 2000.
No lejos de allí, en los jardines de la Asamblea nacional, los diputados de todos los sectores políticos se juntaron para vivar el nuevo logro de la selección.
En Marsella, unas 2.000 personas se concentraron en el Viejo Puerto ante una pantalla gigante y, sobre el final del encuentro ya llegaban a 5.000. Tras el fin del partido entonaron el "himno de la victoria" de 1998, "I will survive".
En otros lugares de Marsella los bares estaban repletos de gente festejando, y las campanas de la iglesia Nuestra Señora del Monte tañeron para celebrar el triunfo.
En Toulouse, unas 15.000 personas siguieron las incidencias del partido en la plaza del Capitolio. Festejaron ruidosamente la hazaña de los pupilos de Raymond Domenech, pero la lluvia comenzó a apagar las bengalas, y la muchedumbre poco a poco a dispersarse.
Además, en Boulogne-sur-Mer, de donde es originario el mediocampista Franck Ribéry, el "margat" (niño o hijo) de la ciudad, fue aclamado por unas 9.000 personas.
INCIDENTES.
Decenas de jóvenes obstaculizaron la circulación en la ciudad de Lyon, sacudieron coches, abrieron y desvalijaron los maleteros de los vehículos y hasta atacaron a conductores y pasajeros, ante varios policías antidisturbios movilizados en una calle adyacente.
En París, un espectador resultó herido de arma blanca en el estadio Charléty de París, donde 25.000 personas miraron en pantalla gigante el partido.
EFE y AFP