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Hace mucho que Montevideo carece de gobierno. La izquierda llegó al poder en la capital en 1990, de la mano de un intendente que prometió que "temblarían las raíces de los árboles". Más de dos décadas después, y tras pasar por tres administraciones tan insípidas como inoperantes, a la intendenta frenteamplista Ana Olivera no solo se le caen -literalmente- los árboles, provocando desgracias personales y pérdidas materiales, sino que la tapa la basura que, a 22 años de haber llegado al poder, la izquierda todavía no ha aprendido a levantar.
Incluso entre los propios frenteamplistas hay síntomas claros de decepción. La falta de gestión que ha mostrado la izquierda en Montevideo, su feudo tradicional, es palmaria y ya no se discute. Las últimas elecciones internas de la coalición mostraron el desinterés con que la militancia del Frente Amplio castigó no solo la gestión de Olivera, sino la del partido todo en la capital.
En el resto no hay desazón. Hay hartazgo. La basura sigue acumulándose en la calle. Los planes de limpieza se anuncian, pero o no se aplican o no dan resultado alguno. La ciudad está cada día más sucia. "Compañeros, si no solucionamos el tema de la basura corremos el riesgo de no ganar las próximas elecciones", se sinceró días atrás un desubicado senador Carlos Baráibar en una reunión de vecinos de Pocitos. Lo mandaron callar y lo sacaron a gritos del micrófono. "No somos compañeros tuyos. No vengas a hacer política", le espetaron. El hombre había confundido la reunión vecinal con uno de esos comités de base que ya ni abren sus puertas.
Los impuestos son altos. Pero resultan carísimos cuando se pagan para recibir servicios deficientes. El tránsito es caótico, y la comuna solo atina a pintar cebras y a poner multas. Nadie piensa la ciudad. No ya a 20 años. Ni a 10. Nadie sabe qué hacer con la ciudad mañana. Hoy.
A la izquierda solo parece importarle seguir ganando en Montevideo. Piensa -bien- que perder en la capital podría ser el comienzo de la debacle a nivel nacional. Que podría perder el poder absoluto precisamente allí donde comenzó a construirlo.
Por eso, cuando la señora Olivera todavía no se acostumbró al sillón, ya se escuchan nombres para el próximo período. ¿Fernando Lorenzo? ¿Raúl Sendic? La gestión importa poco. La ciudad, menos. La gente, nada. Solo importa ganar. Mantener el poder. Como sea.
¿Y la oposición? Blancos y colorados hablan de una candidatura única en la capital, pero la verdad es que demuestran no ser capaces de coordinar acciones en una interpelación a un ministro del Interior. Algunos dirigentes creen que la alianza es posible. Otros que unirse para derrotar a alguien no corresponde. Y siguen discutiendo. ¿Los agarrará la próxima elección en veremos?
¿Está el Frente Amplio en condiciones de perder el gobierno de Montevideo? Sí. Ha hecho todo lo posible. Y cada día refuerza la apuesta.
Pero para que alguien pierda hace falta que otro le gane. Si lo hay, aún no ha mostrado las uñas. Y no falta tanto como parece.
elpepepregunton@gmail.com









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