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"Olla de presión". Guardias preocupados por la situación
RIVERA | FREDDY F. CARRANZA
"Desde que llegaron los presos del Comcar, se terminó la paz en la cárcel", dijo uno de los policías de la custodia. Hay seis reclusos internados en el hospital luego de autolesionarse. Temen que pretendan intentar fugar.
Un recluso procedente del Comcar, que se encuentra alojado en la cárcel del Carancho, se infringió el sábado una herida en su abdomen con una varilla de hierro, lo cual dio lugar a su traslado a la mutualista Casmer, donde fue sometido a una intervención quirúrgica. Posteriormente, fue derivado a la emergencia del hospital local, donde permanece bajo custodia policial hasta que le den el alta, para ser trasladado luego a su celda. Este procesado está recluido desde 2009 por dos delitos de rapiña y lesiones personales.
En tanto, otro encausado, tragó dos trozos de bombilla infringiéndose lesiones en su garganta. Como ocurrió con el caso anterior, estas lesiones determinaron su traslado al hospital local.
"Desde que llegaron los presos del Comcar, se terminó la paz en la cárcel", dijo uno de los uniformados que prestan guardia allí, calificando como "una olla de presión a punto de explotar" el microclima que impera en el centro de detención.
Como ocurre en muchos centros de reclusión, ha aumentado aquí la cifra de reclusos que son derivados a centros de atención médica, situación que en ocasiones es utilizada para intentar fugar.
Según supo El País, a la fecha hay seis reclusos internados en el hospital y un séptimo en una mutualista.
Un jerarca policial admitió que la "epidemia de enfermos" se dio a partir de la fuga del recluso conocido como "Cabeza" Suárez, quien logró evadirse del hospital local tras aprovechar un momento de distracción del guardia.
Cinco de los internados corresponden a la tanda de reclusos que fueron trasladados desde el Sur del país, en tanto los otros dos son lugareños.
Las lesiones que se provocan los reclusos generan múltiples dificultades, entre otras cosas "alterando la ecuación interna en Jefatura", que debe disponer de más efectivos para reforzar la custodia de los internos. En consecuencia, el patrullaje en la ciudad se ve resentido.
Desde que llegaron a esta frontera, los presos trasladados del Comcar reclaman ser reintegrados a su lugar de origen. También exigen visitas más extensas, más horas de patio y guardia médica durante todo el día. Actualmente, el centro de reclusión departamental cuenta con un médico que realiza tres policlínicas semanales, además de servicio de enfermería para atender emergencias.
HUELGA DE HAMBRE. Como diera cuenta El País, hace dos semanas 30 de los reclusos de la cárcel de Rivera provenientes del Comcar iniciaron una huelga de hambre. Además, dos de ellos se cosieron la boca. Los penados pretenden ser reintegrados al centro de reclusión del que provienen.
Pocos días antes, 120 reclusos del Comcar fueron derivados a la cárcel riverense, producto del violento motín en dos módulos del complejo de Santiago Vázquez.







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