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Biopic. Lifetime prepara un film sobre la vida de la legendaria estrella de "Cleopatra"
THE NEW YORK TIMES | MICHAEL CIEPLY
Nadie, dice Larry A. Thompson, debería soportar los correos electrónicos que él ha recibido desde que decidió otorgarle a Lindsay Lohan el papel de Elizabeth Taylor en un te- lefilm para el canal para abonados Lifetime.
Algunos, reconoce, son de apoyo. Pero otros, de amigos de Taylor, gente que dice haberla conocido y público en general, son menos amables.
"Soy un idiota" es uno de los temas de esos mensajes, dice Thompson. "¿Cómo se atreve?" es otro. Y algunos preguntan: "¿Por qué está usted recompensando a Lindsay Lohan?"
La respuesta es simple: "Soy un productor". Es una forma de decir que Thompson sabe cómo llamar la atención con poco riesgo, y que en el universo mediático la atención es la más valiosa de las mercaderías.
Thompson no ha perdido el acento sureño del pueblo de Clarksdale, Mississippi, en el Cinturón del Algodón, que abandonó en 1968. El 23 de agosto de ese año llegó a la esquina de Hollywood Boulevard y Vine Street, y lo hizo con todo el glamour del caso.
Su madre Ann, esposa de un comerciante y ávida lectora de la revista Photoplay, compró un vestido rojo en Memphis y lo puso bajo la cama, cuenta Thompson. Juró no usarlo hasta que él llegara a Hollywood y la invitara a la ceremonia de entrega de premios de la Academia.
En realidad nunca invitó a su madre a los Oscar, pero Ann Thompson usó el vestido en 1986, cuando se inauguró el Larry Thompson Center for Fine Arts en Clarksdale, que antes era el Paramount Theater.
Thompson, entre tanto, se había abierto camino en el "show business", primero como abogado para Capitol Records, luego como agente y hombre de confianza de estrellas de la televisión y el disco como Jim Nabors y Sonny Bono. Más tarde se convirtió en el ejecutivo con la mayor parte del paquete accionario de un estudio independiente llamado New World Entertainment.
Aunque nunca ha sido una presencia mayor en el mundo del cine (su crédito cinematográfico más recordado debe ser Crímenes de pasión, un "thriller" erótico dirigido por Ken Russell en 1984), Thompson se convirtió en un prolífico productor de películas de televisión, con una debilidad particular por celebridades de la vieja escuela. (Sigue trabajando como agente, y su lista de clientes incluye a David Hasselhoff, Joan Rivers y William Shatner).
ENTRE MUJERES. Su primer notable biopic, The Woman He Loved, que CBS emitió en 1988, tenía a Jane Seymour en el papel de Wallis Simpson. Thompson ha hecho a menudo películas sin el permiso de los personajes reales involucrados, y a menudo ha encontrado que resulta más fácil retratar a los muertos. Pocos días después de la muerte de Lucille Ball en 1989 se contactó con la CBS y puso en marcha lo que en definitiva se convirtió en Lucy & Desi: Before the Laughter, dice, tarareando los primeros compases del tema musical de presentación de Yo quiero a Lucy. Esa película, con su retrato de una relación tormentosa, impactó a la hija de Ball, Lucie Arnaz, quien luego produjo un documental, Lucy and Desi: A Home Movie, que presentaba una visión más afectuosa de la vida familiar de Ball-Arnaz, y que ganó un Emmy tras ser emitido por NBC en 1993.
Thompson admite que se encontró con Taylor solamente dos veces en su vida, hace algunos años, en reuniones de trabajo. Pero agrega que pensó en hacer una película sobre el famoso romance de la estrella con Richard Burton (con quien se casó y divorció dos veces) algunos meses antes de su muerte el año pasado.
En la ceremonia de los Emmy anterior a la muerte de Liz, Thompson le propuso a Christopher Monger, nominado como libretista de Temple Grandin, que escribiera Liz & Dick, que él financiaría como productor independiente y que será distribuida en los Estados Unidos por Lifetime. Hace muchos años, el padre de Monger dio a Burton una de sus primeras oportunidades como actor de teatro en Gales, de modo que el escritor aceptó de inmediato.
Elegir a la actriz que interpretara a Elizabeth Taylor fue más complicado. Thompson tenía en lista a Megan Fox, Olivia Wilde, Kate Beckinsale y Jennifer Connelly, pero ninguna aceptó.
Lohan, advirtió el productor, lucía creíble cuando posó como Taylor en 2006, en una tapa de la revista Interview. Pero cuando se encontró con ella fue algo complicado: estaba todavía en libertad vigilada por una violación del estatuto de libertad condicional mientras se la juzgaba por el robo de un collar, y en otros problemas legales que involucraban drogas y alcohol.
"Elizabeth también tenía sus problemas", observa David Cooley, fundador de un bar, the Abbey, en West Hollywood, conocido como punto de encuentro de fans de Taylor (y ocasionalmente de sus imitadores). Cooley se describe como un "compañero de copas" de Taylor durante las visitas de la actriz al bar en los últimos años. Y sostiene, al igual que Thompson, que Lohan puede encarnarla.
"Se oye a una cantidad de gente cuestionándola", reconoce Cooley.
A través de su publicista, Steve Honig, Lohan ha declinado discutir sus razones para aceptar el papel, o los pasos que piensa tomar para prepararlo.
Taylor, como Lohan, entró y salió del Betty Ford Center y debió pelear con la adicción a las drogas y el alcohol. Ambas fueron estrellas infantiles: Taylor debutó a los nueve años en There`s One Born Every Minute; Lohan a los doce en The Parent Trap. Siendo jóvenes, ambas tuvieron sus encontronazos con los paparazzi. Thompson sostiene que ese término aplicado a los fotógrafos de celebridades fue acuñado por Federico Fellini (en La dolce vita, donde hay un personaje llamado Paparazzo) luego de que el director italiano viera el revoloteo de fotógrafos alrededor de Taylor en Roma. Es uno de los puntos en la historia de Liz & Dick, que empieza a rodarse el 4 de junio y cuyo estreno televisivo se prevé para el 3 de noviembre.
Pero ello implica que se pueda encontrar a tiempo a quien haga de Richard Burton. Thompson explica que busca a alguien tal vez menos famoso, pero que se parezca más al actor que debe representar. "En resumen, estamos buscando a alguien que sirva de balance para Lindsay Lohan", dice.
Lindsay Lohan no ha querido responder a entrevistas periodísticas acerca de su aceptación del personaje de Liz Taylor en el telefilm que están produciendo Larry Thompson y Lifetime, pero ha dado a conocer un comunicado que dice lo siguiente: "Siempre he tenido un gran respeto y he admirado la figura de Elizabeth Taylor. No sólo era una increíble actriz, sino también una mujer increíble. Me siento muy honrada por haber sido elegida para interpretar este papel". Para Lohan se trata de la oportunidad de volver a la buena senda luego de que su errática conducta la dejó afuera de Inferno, una película en la que iba a encarnar a la estrella porno Linda Lovelace.
Por su parte, Rob Sharenow, vicepresidente de programación de Lifetime, ha dicho: "Estamos encantados de que Lindsay encarne a la adorada leyenda de Hollywood, Elizabeth Taylor. Es una de esas excepcionales actrices que cuenta con el talento, la belleza y la intriga necesarios para capturar el espíritu de la que fue un ícono de la provocación".






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