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Martinho Da Vila. El rey del samba presenta "Lambendo a cría" en el Teatro de Verano
ALEJANDRA VOLPI
El artista carioca actuará el próximo 18 de abril en Montevideo, esta vez con un nuevo disco que cataloga como "interactivo". Da Vila también es escritor. En su último libro habla sobre la religiosidad, un tema que "envuelve a toda la gente".
Al otro lado del teléfono Martinho Da Vila se ríe. Trata de resumir cada respuesta quitándole cualquier halo de magia o intelectualidad a la música. Incluso sorprende que sea tan escueto al referirse sobre su más reciente libro Fantasias, crencas e crendices. En esas páginas habla sobre la religión, las celebraciones profanas, creencias, supersticiones y misticismos. "La intención es informar, porque es un asunto que envuelve a toda la gente. Todos creemos en alguna cosa, incluso los agnósticos y los ateos. El libro pretende hacer pensar a las personas sobre esto".
Pero ¿en qué cree Da Vila? "En Dios", responde. ¿En el Dios católico? "Sí, pero la mayoría de los brasileños hacemos una mixtura de religiones. Casi todos tenemos una creencia y también un poquito de otra. El evangelista y el protestante están necesitados de alguna fuerza espiritual", dice negando ser supersticioso.
Su filosofía de vida está regida por el samba, ritmo con el que se ha identificado desde el inicio de su carrera y que lo llevó directamente al sambódromo. De hecho, en el último Carnaval de Río fue homenajeado por la Escola de Samba de Villa Isabel que desfiló con un carro llamado Lambendo a cría, como el disco y el espectáculo que trae a Montevideo.
Lambendo a cría es una expresión brasileña que significa "cuidar lo que uno hace, admirar la propia creación". Y Da Vila la adoptó porque para él "un artista tiene que amar la música, sino no puede llegar a ser bueno". Junto a su banda estable conforma una "familia musical", señala.
El show tendrá el mismo espíritu de la grabación: "será bien alegre, con muchas canciones para ver, para oír y para cantar juntos descontraídos". "Hacía tiempo que quería hacer un disco en el que mis músicos mostraran su arte individual igual que lo hacen en el palco. Entonces pensé en un repertorio que le diera a cada uno su momento", agrega el autor del hit Canta canta minha gente, que no sabe ni una palabra de español.
Aunque sea difícil imaginarlo, el carioca tuvo una estadía en el ejército, pero no como militar de tropa. "Tengo un buen recuerdo de esa época y todavía estoy en contacto con algunos excompañeros. Hay una música que voy a cantar que habla de ese tiempo. Yo fui sargento militar de gabinete, era burócrata, escribía, cumplía funciones contables, era archivista". Y lo cuenta con orgullo, sin contraponerlo a la carrera artística que desarrolla desde hace 45 años, porque su primer espectáculo lo hizo en el `67. Por este motivo trabaja en un disco conmemorativo que a la vez cumpla la función de agradecer al público tanto reconocimiento. "Gracias a esta profesión conocí mucha gente. La música me permitió viajar por todos los continentes y si no fuera por ella tampoco iría a Montevideo". Da Vila pasa poco tiempo en su casa y siempre anda "de un lado para otro", confiesa. Pero en 1993 y contra todo pronóstico (se negaba a dar el sí) decidió casarse. "Es que la vida cambia, todo muda, nada se queda estático. Yo compongo hoy de modo distinto a cuando empecé y eso no me causa extrañeza".
Es padre de ocho hijos y abuelo de siete nietos; y uno de los músicos más vendedores de Brasil. Batió récord como sambista siendo el primero que superó el millón de copias comercializadas con el CD Tá delícia, tá gostoso, en 1995.
Aunque está muy lejos de ser un experto en música uruguaya asegura que le gusta el candombe. "Tengo algunos discos, porque unos amigos de Uruguay me mandan algunas cosas, pero no lo investigué profundamente". Quienes asistan al Teatro de Verano están avisados: "mi intención es emocionar un poco y que se vayan felices y pensando. Es un show interactivo ¡así que todos serán parte de él!".









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