
|
||||||||
ANTONIO MERCADER
Cuando fue interpelado por la racha de homicidios de enero, el ministro Eduardo Bonomi recordó que en el primer trimestre del año 1993 hubo 49 asesinatos. Lo evocó con picardía pues uno de sus interpelantes, Carlos Moreira, era en aquel entonces subsecretario del Interior. Fue como decirle al senador blanco: "ustedes, los de los partidos tradicionales, lo hicieron peor".
Hoy, comienzos de marzo, Bonomi debe estar mordiéndose los labios pues en lo que va del presente año 2012 se cuentan 53 asesinatos según cifras oficiales (60 según conteos privados), una cantidad que amenaza convertir a este verano en el más sangriento en la historia del país.
Al ministro del Interior el tiro le salió por la culata. Rebuscó las estadísticas del pasado hasta encontrar un dato para acallar a sus opositores y creyó ubicarlo en 1993, gobierno de Lacalle. Nunca previó que bajo su batuta las muertes violentas batirían récords lo que confirma que la inseguridad no es una "sensación térmica" generada por la prensa sensacionalista y sus rivales políticos como él insinuó.
Tras la interpelación de enero, Bonomi intentó lapidar a sus críticos y a los medios que destinan espacios -excesivos, dijo- a la crónica roja. Para ello agitó un informe del BID según el cual "Uruguay es el país menos violento de América Latina". Empero, los voceros locales de ese informe olvidaron precisar que se trataba de una investigación hecha en 15 países, una lista que no incluía a Argentina, Chile y Perú cuyos índices de criminalidad son menores que los nuestros.
Fue otra picardía política típica de gobernantes que cuando se las ven mal esgrimen cifras equívocas o invocan el pasado ya sea para compararse con ventaja o para culpar a los otros de lo que ocurre. Creen que si hoy abundan los homicidios hay que rebuscar en la historia reciente para demostrar que eso pasó siempre entre nosotros. Y si ese recurso falla, hay otro, el que usó el segundo de Bonomi, o sea Jorge Vázquez, cuando sentenció que el actual auge delictivo fue causado "por las políticas neoliberales de los años noventa".
Así es fácil defender la obra del gobierno. Con mayorías parlamentarias que, pase lo que pase, cierran las interpelaciones con aplausos al ministro y con argumentos en donde los gobiernos de ayer son los responsables de todos los males de hoy.
En tanto, las muertes violentas siguen arreciando en el verano y no sólo en los centros urbanos como lo prueban los recientes asesinatos de dos productores rurales, uno en Río Negro, otro en Canelones. La gente se defiende como puede sin saber a qué atenerse con el uso de las armas, tema en el cual Bonomi y los suyos cambiaron varias veces de postura. Y si no pregúntenle al suizo que marchó preso por defender su patrimonio.
También continúan los ajustes de cuentas y las ejecuciones como la del delincuente acribillado en una calle de Casabó hace unos días o el hombre que anteayer cayó cosido a balazos en el living de su casa en Colón. ¿Deberemos habituarnos a estas formas de violencia importadas por pandilleros, tal como vaticinó, con voz resignada, un jerarca ministerial?
En vez de acusar a los demás o replicar que en todo el mundo hay más homicidios (no es verdad), el ministro y su gente deberían dejar de jugar a ser pícaros, en un verano que puede pasar a la historia por unas cifras impropias del país de primera prometido por el Frente Amplio.





El sindicato del Ministerio de Vivienda denunció ayer en el Parlamento que la administración de Graciela Muslera confeccionó una ...
Las autoridades de la IMM reconocieron ayer en la Junta Departamental la existencia de desbordes de parte de "limpiavidrios" y ...
Es, decididamente, el nuevo rostro exótico de Hollywood. Desde que Danny Boyle la lanzó en "¿Quién quiere ser millonario?" ha ...
Una nueva ofensiva proteccionista del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, terminó por acentuar las barreras al ...
El policía retirado Ricardo Zabala fue procesado ayer como cómplice en el homicidio de Julio ...