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Seminario. Aguerre insistió en certificar la "confiabilidad"
PABLO ANTÚNEZ
Uruguay comienza a trabajar en la medición de la huella del carbono de su carne ovina, porque los consumidores de la Unión Europea así lo exigen. Se puede ser confiable como país, pero esa confiabilidad hay que certificarla, dijo el ministro Aguerre.
La huella del carbono mide la cantidad de gases de efecto invernadero que emite una cadena productiva para lograr un determinado producto y en la Unión Europea, ya están vigentes normas privadas, impulsadas por los consumidores que están dispuestos a pagar precios diferenciales por los productos amigables con el medio ambiente.
Los primeros datos sobre la huella del carbono obtenidos por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca para la cadena de la carne bovina, el arroz y la leche, son por demás auspiciosos y demuestran que el Uruguay está bien parado respecto a sus competidores.
La Cámara de Comercio e Industria Uruguayo-Alemana, en conjunto con la Cámara Mercantil, la Unión de Exportadores del Uruguay, Unión Europea y la Cámara Uruguaya de Servicios Agropecuarios, realizaron el desayuno de trabajo: "Beneficios de la Certificación de Sustentabilidad. Claves de acceso al mercado europeo y últimas tendencias en certificación de biocombustibles, biomasa, alimentos y químicos", del que participaron varios expertos alemanes, locales y el ministro Tabaré Aguerre.
Walter Oyhantcabal, experto del MGAP y panelista en el evento, adelantó que se comienzan los estudios para medir la huella del carbono en carne ovina, "en particular del cordero pesado para exportación y hemos diagnosticado dónde están nuestros puntos débiles, así como también nuestras oportunidades para producir".
Según él, "la mayor parte de las oportunidades está en avanzar hacia sistemas agrícolas que incorporen buenas prácticas en los establecimientos agropecuarios, que hagan los procesos más eficientes, más productivos y al mismo tiempo, de esa manera, van a tener huellas de carbono más bajas".
Para el ministro Aguerre, la crisis económica actual en la UE, representa "una oportunidad para que Uruguay se diferencie de sus competidores" y remarcó que las piedras angulares del valor ambiental son la biodiversidad agrícola, el uso eficiente del agua, conservación de suelos, la trazabilidad y la protección de los efectos del clima. "La confiabilidad se puede tener en términos genéricos como país, pero a veces esa confiabilidad hay que certificarla", admitió el secretario de Estado en su disertación.
Por su parte, el experto alemán Norbert Schmitz, director gerente ISCC System (uno de los tantos panelistas extranjeros), explicó que en el mercado europeo "los clientes exigen una certificación de sustentabilidad y eso es resultado de la globalización. No cumplir con esta meta es quedar fuera de mercado".
Schmitz recordó que en el área de biocarburantes "ya tenemos legislación en el área de la biosustentabilidad y en el área alimentaria, cada vez más las empresas grandes exigen que se compruebe que un determinado producto se produjo en condiciones de sustentabilidad. En biodiesel hubo sobreprecios de 10% adicional".






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