
|
||||||||
Sin perjuicio de otros comentarios formulados sobre este mismo asunto, es oportuno insistir en uno de los temas considerados en la última Cumbre de Presidentes del Mercosur que tuvo lugar en Montevideo hace pocos días. Pasará a la historia por los ribetes trágicos que tuvieron lugar dentro de la delegación argentina y por ser la primera que, al final de la misma, se quedó sin la tradicional foto de familia con que se cierran este tipo de actos.
Lo más grave de todo, sin embargo, fue que el Presidente Mujica se sacó el gusto de seguir forzando la entrada de Venezuela al Mercosur, por la que viene pedaleando desde hace cuatro años, violentando los términos del Tratado de Asunción y el de otros acuerdos logrados, lo que mereció una dura y merecida censura de la prensa internacional, en especial la proveniente de Paraguay.
En ese sentido, debe considerarse absolutamente innecesaria la pretendida creación de una comisión para considerar ese tema, adornándola de un falso fundamento, en la medida que para ello se invoca el artículo 20 del Tratado de Asunción que exige el voto unánime de los países miembros para aprobar la adhesión de nuevos países como Estados adheridos, lo que ha sido rechazado expresamente por Paraguay en varias oportunidades.
Aquí no hacen falta comisiones que estudien nada ni ninguna comisión podrá modificar la voluntad de ese país, que de manera expresa, a través de su Parlamento, ha negado esa posibilidad. Salvo que se quieran aplicar dentro del organismo medidas arbitrarias, de tipo chavista, el asunto ya está resuelto en el propio tratado y no existe hoy fórmula humana que permita modificarlo ni alterarlo, por más que el Presidente Mujica haya reclamado que "cuanto antes" se adopte una resolución afirmativa, agregando, en el colmo de los disparates internacionales en que se zambulle casi diariamente, que la incorporación pueda disponerse sin la aprobación del Poder Legislativo de uno de los miembros.
No es ese el único ni el menor de los errores que caracterizan la temeraria resolución, sino que ella omite, ignora, y pasa por encima como si fuera una motoniveladora, la resolución adoptada el 24 de julio de 1998 en Ushuaia, con el voto unánime de los cuatro Estados, más Bolivia y Chile, también titulada "Sobre compromiso democrático" donde se deja expresa constancia que "la plena vigencia de las instituciones democráticas es condición esencial para el desarrollo de los procesos de integración". Y regula de manera prolija los procedimientos que deberán aplicarse en los casos de ruptura, que podrán abarcar "desde la suspensión del derecho a participar en los órganos de los respectivos procesos hasta la suspensión de los derechos y obligaciones emergentes, que cesarán únicamente cuando se haya verificado el pleno restablecimiento del orden democrático". A nadie se le puede ocurrir considerar que el régimen imperante en Venezuela es auténticamente democrático. Y esa exigencia se aplica tanto a países miembros como adherentes.
Asiste razón por lo tanto, a un editorial del diario ABC de Asunción cuando, bajo el título "Orquestaron una nueva Triple Alianza contra el Paraguay", señala que lo resuelto en Montevideo pasará a la historia como un "burdo intento por pisotear la institucionalidad de Paraguay y menoscabar el derecho comunitario actualmente vigente en el bloque regional", citando una frase del senador nacionalista Sergio Abreu cuando expresó que se trata de "una moderna manera de volver a ingresar en la Triple Alianza. Otra vez Uruguay, Brasil y Argentina pasan por encima de la soberanía popular paraguaya resucitando a Mitre, don Pedro II y Venancio Flores".
Hasta ahora nos estábamos peleando con Francia, con Japón, con Inglaterra, con España, con Israel, con Ecuador, y ahora agregamos al hermano país de Paraguay entre los beligerantes. Alguien debe buscar la manera de poner freno a estos desbordes del Presidente Mujica, que hacen recordar los tiempos en que el gobierno militar argentino se lanzó a defender las Malvinas, en lo que terminó siendo un desastre mayúsculo, pretendiendo ahora lanzar a los uruguayos contra media humanidad.
Lo único positivo es que, como a sus queridos gobernantes argentinos de la época, los borrarán del mapa político nacional.
Hasta ahora nos estamos peleando con Francia, Japón, el Reino Unido, España, Israel, Ecuador y ahora agregamos al hermano país de Paraguay resucitando la triste historia de la Triple Alianza.









Alrededor de 150.000 personas arribaron a Uruguay en la última semana de diciembre, arrancando la temporada alta de ...
Las Cañas vio colmada sus instalaciones el primer día del año. Ayer había 20.000 turistas y 600 ...
Irán desafió a EE.UU. ayer, poco después de que Washington anunciara nuevas sanciones, disparando un misil de medio alcance cerca ...
El gobernador de la provincia argentina de Río Negro, Carlos Ernesto Soria, murió en la madrugada de ayer tras sufrir un disparo ...
Tras un 2011 dinámico en las fusiones y adquisiciones a nivel local, las expectativas para el año entrante son optimistas, aunque ...