Puerto Libre para no ser un muro de atraque
Dr. Lacalle. Apoya Puerto de Aguas Profundas y preservar seriamente el medio ambiente

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Dr. Lacalle. Apoya Puerto de Aguas Profundas y preservar seriamente el medio ambiente
EMILIO CAZALÁ
En su discurso, el expresidente Lacalle exhortó a defender la condición de puerto libre para no convertir al puerto de Montevideo en un simple muro de atraque y evitar así una victoria para los otros.
En su discurso Lacalle expresó: "Si perdemos la condición de puerto libre, surgido dentro de la ley de Reforma Portuaria de 1992, el puerto de Montevideo pasa a ser un simple muro de atraque, la victoria habrá sido del otro lado en esta guerra de puertos y todos sabemos el peligro que eso significa", estos fueron en parte algunos de los severos conceptos expresados por el Dr. Lacalle en la celebración del 96º aniversario del Centro de Navegación y a 20 años de la ley de Reforma Portuaria en un multitudinario almuerzo realizado en el Sheraton. Antes de comenzar a desgranar otras partes de su pieza oratoria, mencionamos que Lacalle también enfatizó en la necesidad de encontrar en el Parlamento las soluciones a los inevitables problemas jurídicos que se suscitarían con la ratificación del CAM.
Y continuó: "No existe el determinismo histórico pero sí el condicionamiento; no hubiera podido ser Inglaterra lo que fue si no hubiese sido una isla, no podría haberse mantenido el régimen cubano, como se ha mantenido si no hubiera sido una isla. Es decir las variables geográficas condicionan, impulsan o generan las posibilidades que los actos humanos se desarrollen de determinada manera. Bahías y ríos son el regalo de la Divina Providencia para esta tierra bendita nuestra. Luego la mano del hombre y el acto jurídico, Tordesillas, una línea en el medio de la nada, determinó la frontera luso-hispánica que dura hasta el día de hoy: si uno va a Santa Ana do Livramento y atraca mal el auto, ya le dirán: "oiga castellao", y esos somos nosotros, los que vivimos de este lado.
La fundación de Asunción es el inicio de la presencia del hombre occidental en esta zona; la fundación de Buenos Aires el episodio más polémico en la generación de la más grande dificultad para la realización política y económica de esta región hasta el día de hoy. Es la fundación de Montevideo una inevitable consecuencia de tener que vigilar el tesoro que era la bahía de Montevideo. Todo este tema de los puertos está incrustado en el ADN nacional; en el principio fue la bahía y después vino atrás la nación y después vino el Estado, y finalmente el país, en el concepto actual y moderno. En la lucha histórica de los puertos o del puerto con una administración que es la manera de ponerlo, porque el puerto natural era el nuestro, el puerto generado por la cabeza de la administracion era el de Buenos Aires, que es Buenos Aires. Y la competencia desatada desde aquellos tiempos es uno de los factores importantes de nuestra independencia nacional. Por eso estos temas de la navegación del Río de la Plata, de sus canales, de sus dragados y de la custodia del puerto son materia nacional por excelencia y diría de seguridad y de identidad nacional. Cuando aspirábamos a llegar al gobierno de la nación en un compromiso muy concreto y posible, tan posible como que fue cumplido en un 90%, establecíamos el tema portuario como principal. Dentro de nuestros objetivos más caros fue lograr la ley de Puertos, cosa que alcanzamos en medio de enormes dificultades porque además éramos un gobierno de minorías y eso lo hicimos porque había una voluntad de transformar el país, aspirábamos a ser modernizadores y reformadores.
…La ley de Puertos fue una aprobación por mayoría en medio de despiadadas críticas, pero la tenemos funcionando y consideramos que la ley de Puertos es el puerto libre, es un tesoro que hay que cuidar aunque es oportuno señalar que si entrara en vigencia la ley aduanera del Mercosur, como código marco, debemos votar también nuestro propio código aduanero… Pedimos entonces a todos los que en esto estamos del mismo lado de distintos partidos, distintas actividades navieras, terrestres o aéreas, nos comprometamos, porque si perdemos el puerto libre es una victoria del otro lado en la guerra de puertos, pasamos a ser simplemente un muro de atraque y nada más y todos sabemos los peligros que todo eso puede provocar.
Sobre el tema del puerto de aguas profundas, el Dr. Lacalle dijo: "Nosotros creemos seriamente en la construcción de ese puerto, primero porque sale de ese chisporroteo o problema de jurisdicción con nadie, es decir es puerto nuestro frente al mar, franco y libre. En segundo, lugar las ventajas están dadas en cuanto a profundidad, para que podamos pensar mucho allá de los gigantescos barcos que ya se están construyendo. La navegación está sufriendo transformaciones muy grandes y también lo está haciendo el canal de Panamá, son fenómenos que debemos tener en cuenta y por eso nos pronunciamos a favor de este puerto de grandes profundidades aunque no de abrigo, que Montevideo lo tiene en mayor grado, por cierto. También creemos que el tema del medio ambiente debe ser profundamente analizado, no sólo la presencia del ser humano cambiando la geografía sino que si está unido al emprendimiento minero que todos conocemos el mineroducto desde Valentines a la costa de Rocha es una potencialidad de peligro ambiental enorme, lo cual hace que sea un tema complejo". El orador terminó señalando que los países pequeños deben tener siempre grandes proyectos.
En su oratoria el expresidente Lacalle recordó a los artífices coparticipantes de la estructuración de la ley de Reforma Portuaria de 1992 a Alfredo Arocena, Dr. Ariosto González, Ernesto Berro Hontou, Dr. Ignacio de Posadas -legislador y exministro de Economía-, senador Dr. Juan Carlos Blanco, Dr. Jorge Egozcue, Dr. Val Santalla, Ing. Eduardo Álvarez Mazza, y a nosotros como periodistas especializados, por el mérito de haber iniciado y sostenido desde El País, la batalla por los cambios portuarios con perfil tenaz y perseverante. Pero el soplo inspirador de todo este asunto vino del propio Dr. Lacalle ya que desde muy joven instaló en su corazón y razón las cuestiones del mar y de los puertos, pero además por concepción histórica y hasta por mandato de sus ancestros, levantó ese sentir como bandera de la propia existencia uruguaya regional y así cuajó no sólo dicha ley sino la presencia uruguaya en la hidrovía Paraguay-Paraná y el canal Martín García.