Martes 03.07.2012, 05:30 hs | Montevideo, Uruguay.
Nuevo sistema de lenguetas:
Pasa el mouse sobre cada lengueta para ver el contenido.
A tu derecha el icono de "Herramientas" te permitirá cambiar su comportamiento para que se adapte a lo que tu necesites
x

Activar lenguetas



 
 
4 5 38 38
Vota por esta Noticia:
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  • 38 votos
Comentarios: 5

PABLO DA SILVEIRA

Una rara característica de la izquierda uruguaya es su tendencia a creer que puede permitirse lo que no acepta en los demás. El uso de la doble vara se ha vuelto todo un método.

Los frentistas suelen criticar al senador Bordaberry por hacer campaña únicamente con su nombre de pila, pero olvidan que ellos son la fuerza política del Pepe, Lucía, Tabaré y Danilo. Los frentistas suelen criticar a los dirigentes opositores que caen en la categoría de "hijos de" (Lacalle, una vez más Bordaberry), como si ellos no tuvieran a los hijos de Sendic, Arismendi y Michelini. El presidente Mujica descalificó recientemente algunas iniciativas del Partido Nacional diciendo que eran parte de la campaña hacia sus elecciones internas, apenas semanas después de que el proceso electoral interno del Frente Amplio hubiera condicionado los dichos de muchos dirigentes y hasta el calendario de paros sindicales.

Esta misma actitud parece estar detrás de las recientes propuestas sobre control de contenidos en los medios de comunicación y en las redes sociales (aunque este último punto fue abandonado). Si un gobierno que no fuera de izquierda hubiera propuesto algo así, la izquierda lo habría acusado de autoritario. Pero como lo hace la izquierda, parece que está permitido.

Detrás de esta actitud hay un maniqueísmo casi adolescente: nosotros (la izquierda) somos los puros y bienintencionados; todos los demás son corruptos y malintencionados. Dicho en breve: nosotros somos moralmente superiores.

No hace falta haber vivido mucho para saber que esa visión es ingenua. Pero lo más preocupante no es eso, sino el hecho de que nuestra izquierda carezca de los reflejos necesarios para apreciar las virtudes del gobierno limitado.

La primera idea que debe incorporar todo gobierno es que no va a existir siempre. En algunos años vendrán otros a cumplir la misma tarea. Por lo tanto, no se debe legislar teniendo en cuenta lo que considere sus propias fortalezas, sino las eventuales debilidades de quienes lo sucedan. En otras palabras, no es bueno hacer leyes a la medida de la imagen (casi siempre falsa) que un gobierno tiene de sí mismo.

La segunda idea es que, aun en el caso de que un gobierno empiece siendo un modelo de virtud, la buena voluntad no alcanza para que siga siéndolo. Aun en un país tan simple como el nuestro, hacer funcionar el aparato del Estado significa poner a varios centenares de personas en lugares donde se maneja poder y dinero. La probabilidad de que al menos algunos de ellos incurran en actos indebidos es elevada. A eso se suma el impulso a autoperpetuarse que todo gobierno está condenado a sentir (una tentación que tiende a fortalecerse cuanto más cerca está el final del período).

Hace bastante más de un siglo, Lord Acton escribió una frase que se hizo célebre: "El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente". Esa es la principal razón para que un gobierno acepte límites y controles. Los gobiernos sanos no se permiten hacer ciertas cosas (por ejemplo, controlar los contenidos transmitidos por los medios) y reaccionan con vigor ante sus propias fallas en términos de moralidad pública (por ejemplo, cuando funcionarios municipales utilizan recursos de los contribuyentes para arreglar una vivienda particular).

La izquierda uruguaya decía defender estas ideas cuando era oposición. Es grave que no las esté aplicando.

El País Digital
Descargar archivo de audio MP3
  Comparte  Corrige y comenta Participa
 
Escribe tu comentario
[x] CANCELAR
Invitado
Maximo caractéres: 600 (restan: 600)  
Ingrese el código siguiente:

{:arrow} {:biggrin} {:confused} {:cool} {cry} {:eek} {:evil} {:exclaim} {:idea} {:mad} {:mrgreen} {:neutral} {:question} {:razz} {:redface} {:rolleyes} {:sad} {:smile} {:surprised} {:twisted} {:wink}
Ir al inicio