Sábado 30.06.2012, 23:36 hs l Montevideo, Uruguay.
 
 
 
 
 
 
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Julia Rodriguez Larreta


LA OTRA ORILLA

La eterna disputa

JULIA RODRÍGUEZ LARRETA

Más que tenso fue uno de los últimos episodios protagonizados por Cristina Kirchner en su reciente viaje al hemisferio norte. Cuando el primer ministro británico David Cameron se acercó a hablar con la Presidente argentina sobre su apoyo a la creación del Banco Central Europeo como prestamista de última instancia, la Presidente tenía un sobre en sus manos. Al momento que el británico hizo alusión al referéndum que habrá de llevarse a cabo en las islas australes el año que viene y a la pertinencia de tomar en consideración la voluntad mayoritaria de la población de acuerdo a su resultado, ésta reaccionó de inmediato. Intentó darle esos papeles que eran copias de varias resoluciones de la ONU, referidas al reclamo argentino sobre las Malvinas (Falklands) desde el año 1965. Ante ello, Cameron, quien le había dicho que esperaba que la Presidente respetara el punto de vista de los kelpers, al tiempo que agregaba, "nosotros creemos en la autodeterminación de los pueblos y en actuar como demócratas, algo común a todos los miembros del G 20", se dio media vuelta y le espetó que ese tema ya se había tratado en la sede de las Naciones Unidas y que el encuentro del G 20 en Los Cabos, era para debatir otros asuntos.

Es tan comprensible que a Cristina no le haya gustado el sermón de Cameron, tanto como que es harto difícil que las personas que habitan esas disputadas y remotas islas desde hace generaciones, se sientan atraídos con la idea de convertirse en argentinos. Basta con imaginar cómo sería si así fuese. Por ejemplo, si quisieran enviarle libras a algún familiar en Londres tendrían que averiguar como es eso de las "cuevas", para poder hacerse del dinero inglés, no sin antes tener que pagar una buena comisión a los que se atreven a ese prohibido negocio.

Tampoco podrían hacer ahorros en la moneda de la madre patria porque parece que la AFIP, ( primero dijeron que no luego que si) no lo permite. Y si quieren irse de visita al Reino Unido, más les vale tener algún pariente que los invite, porque el dinero que les autorizarán a llevar no les va a dar para mucho. A no ser que en las "cuevas" les den algunos Euros, porque huelen distinto a los dólares y los perros amaestrados del organismo recaudatorio no los reconocen con su olfato.

Un detalle descubierto por los creativos argentinos, acostumbrados como están a tener que sortear trabas de todo tipo desde hace años. Que pasaría de ser los billetes con " Her Majesty" , aun no está dicho.

Para que las Malvinas sean argentinas, es de otra manera como se debe actuar. Tomará su tiempo, pero como dicen los chinos, "siéntate a tu puerta hasta que veas a tu enemigo..." La estrategia debe ser la contraria de la actual. En vez de ir a confrontar en los ruedos internacionales, de suspender los vuelos y de cortar todo vínculo, mejor aplicar una política de acercamiento paulatino. Aumentar las frecuencias, establecer un flujo regular entre Bahía Blanca y Port Stanley, ( Puerto Argentino) los kelpers podrían enviar a sus hijos a estudiar a los buenos colegios de habla inglesa que hay en Argentina. Atenderse en los sanatorios argentinos, aprovechar su buen nivel médico y tecnológico, empezaría a haber noviazgos y casamientos entre los de tierra firme y los insulares, surgirían lazos familiares de un lado y de otro. Argentinos se irían a trabajar a las islas o isleños a la Argentina. Debería estimularse el turismo, el comercio y de esa manera irían desapareciendo los resquemores de ambos lados. Además de congraciarse a través de una actitud de acercamiento, también sería indispensable que la Argentina se convirtiera en un país más creíble.

Que tuviera gobiernos que inspiraran confianza, no como pasa ahora. Por algo la gente busca refugiarse en una moneda que no es la nacional, colocando sus ahorros en otra divisa y en otro país. Tendría que haber un ambiente de libertad para comerciar, comprar y vender sin que el gobierno ponga toda clase de cepos y le diga que es lo que puede hacer con su dinero, seguridad jurídica y social. Buscar diferentes opciones; doble bandera, un status especial. Pero poner la casa en orden, es el paso previo indispensable