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FANNY TRYLESINSKI
Hace unos días el sitio web de Presidencia nos informaba que "En 2011, escolares aumentaron asistencia a clase y el país recuperó más de US$ 20 millones". El razonamiento detrás de esa conclusión es tan sencillo y lineal como falaz (engañoso).
En el año 2009 el promedio de días asistidos por escolar fue de 155, mientras que en el 2011 fue de 161. O sea que en el 2011 los escolares concurrieron en promedio 6 días más que en el 2009. Dado que el costo de cada día de escuela es de unos US$ 3.5 millones de dólares (según consigna el artículo que estamos comentando) el país habría "recuperado" US$ 20 millones (6 días X US$ 3.5 millones). Sin embargo, cabe preguntarse ¿qué es lo que recuperamos realmente?
Por la forma de presentar los resultados parecería que el sistema educativo gasta sólo para que los alumnos vayan a clase. Claramente no es así. El objetivo de la inversión en educación es obtener resultados educativos a nivel de los alumnos. En este caso, se trata de lograr que los niños que concurren a la escuela logren determinado nivel de habilidades cognitivas en un determinado período de tiempo. Para ello la sociedad uruguaya destina US$ 3.5 millones diarios.
Para lograr ese objetivo, además de recursos materiales y humanos que tienen un costo, es necesario que los alumnos concurran a clase, pero éste no es el objetivo final de la inversión en educación. La sola concurrencia es quizás, condición necesaria para el logro de los objetivos educativos no es suficiente.
Lo que se verifica cuando aumenta el número de días en que los niños concurren a clase es una mayor eficiencia en la utilización de los recursos, en la medida en que el mismo gasto es aprovechado por una mayor utilización. Pero la inversión en educación busca otros objetivos y por lo tanto, mal se puede hablar de recuperación de ningún dinero. El dinero se gastó ya sea que los escolares concurran o no a las aulas.
Por otro lado, si lo que realmente importa cuando se realiza una inversión es el resultado, deberíamos tener indicadores de esos resultados para el ciclo escolar. Claro que de eso nada se habla porque lamentablemente, las autoridades de la educación no tienen buenas noticias para darnos ni el portal de la Presidencia para publicar titulares rimbombantes.
De todas formas se podría aceptar que un aumento en la asistencia escolar es algo positivo aunque en realidad no se recuperara nada de la inversión realizada. Pero a poco de analizar las cifras de los últimos años llegamos a la triste conclusión de que en el 2009 se produjo un mínimo de asistencia escolar y que, en realidad, sólo estamos recuperando los niveles de asistencia habituales (por ejemplo en el 2005 fueron 160 días).
Por otro lado, la nota de Presidencia que estamos comentando admite que el número de días de concurrencia "previstos" es de 183. Es decir que estamos muy por debajo de ese guarismo. Más aún si lo que pretendemos es compararnos con aquellos países que hacen de la educación la herramienta fundamental del progreso de sus sociedades. En éstos encontraremos que la asistencia ronda los 200 días anuales.
En síntesis, los problemas de la educación uruguaya son tan graves que las energías deberían estar puestas en implementar las soluciones necesarias para su superación en lugar de gritar goles que no existen.




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