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WASHINGTON BELTRÁN STORACE
El Frente Amplio lanzó un póker de candidatos para dirimir su elección interna. El resultado fue pobrísimo: entre los cuatro reunieron unos 50.000 votos menos -según la contabilidad interna de ese Partido, porque la Corte Electoral no ha intervenido en este proceso- que los logrados por Jorge Brovetto cuando se presentó en la anterior como candidato único. Que el opaco Brovetto los golee pinta un panorama bastante desalentador. Sufrieron caídas muy duras en sus principales baluartes con respecto a las misma internas del 2006: 28,6% en Montevideo, 30% en Canelones y 20% en Maldonado. En Montevideo, las zonas tradicionales de apoyo los abandonaron y, donde lograron mayores adhesiones fue en la "cajetilla" (Mujica dixit) zona de la costa, con Pocitos a la cabeza. ¿Quién lo diría, Presidente?
La presencia de cuatro candidatos fue además una señal de que las cosas dentro de la colación ya no se procesan bajo el manto de la "sagrada" unidad que bocineaban; nadie se la cree a esta altura de los acontecimientos y si en la campaña intentaron disimular las discrepancias, rehuyendo el debate, bajando decibeles a la lógica competencia que había (por algo se presentaron cuatro), buscando ocultar sus diferencias que los ha separado y los separa, fue porque el miedo a consecuencias más graves los atenazó primero y los amordazó después. Trataron que sus principales apariciones públicas fueran conjuntas, se fotografiaron en patota compartiendo sonrisas y culminaron la actuación con una visita grupal al expresidente Vázquez, que sigue en su papel dubitativo del príncipe Hamlet recitando -para el público- su monólogo de "Ser o no ser", en un intento desesperado por lograr la atención de los medios de comunicación. Porque no creo que los cuatro hayan ido a verlo con el objeto de reconocer su liderazgo e impulsar su candidatura.
Con todo hubo quienes se animaron a darle a la existencia de distintos candidatos, la importancia que ello tenía por los diferentes enfoques ideológicos que representaban. Desde el Frente Líber Seregni -que estratégicamente no presentó candidato propio- , el senador Rafael Michelini, por ejemplo fue categórico en que "si el MPP es el que logra alcanzar la presidencia del Frente podría ocurrir que quisiera imponer su visión, parándose en los pedales frente a determinados temas. Si pasa esto, estamos ante un problema…" Parece muy difícil convivir "cuando hay dos visiones y una de ellas es: `soy un sector e impongo mi voluntad cuando quiero, y trato de construir un camino donde imponga mi voluntad`" (Rafael Michelini, El País, 18/05).
Porque la verdad es que si este gobierno dotado de mayorías parlamentarias automáticas ha tenido dificultades en llevar adelante medidas que se consideran imprescindibles (seguridad, educación, viviendas, obras de infraestructura y…), ha sido por problemas internos; por la falta de consensos, acuerdos o coincidencia en qué hay que hacer y cómo hay que hacerlo.
Y si el panorama en lo previo era de distanciamiento, a posteriori se desnudaron algunas cuentas pendientes. En este juego de desaciertos apareció, como es habitual, la senadora Topolansky. Con su persistente kirchnerismo y su vocación de mal perdedora, cargó contra la prensa capitalina "porque para acceder a un medio se tiene que pagar o depender de la estructuración que hagan los periodistas". Se le pasó, por ejemplo, que mucho menos espacio y mejores resultado porcentuales obtuvieron los jóvenes nacionalistas en sus elecciones de 15 días antes y nadie protestó. Y tan ridícula fue su afirmación que nada menos que el senador comunista Eduardo Lorier se encargó de puntualizar que "si fuera por la difusión en la prensa no habría problemas, porque la difusión que se hizo por parte de los sectores fue masiva".
Con una visión más realista, el vicepresidente Astori señaló que "el resultado revela que hay una distancia entre Gobierno y el pueblo frenteamplista, que lo percibe y por eso no tiene la participación que debería tener" (El Observador, 30/05). Pocas horas después el Presidente Mujica se encargaba de contestarle a esa distancia entre Gobierno y pueblo, sacando del gabinete a la persona de mayor confianza de Astori, el Ministro de Turismo y Deportes, Héctor Lescano, como para dejar en claro dónde está el poder.
La realidad es que el FA, desde que llegó al gobierno, perdió lógicamente su discurso de oposición. El mundo de fantasías maravillosas que prometía se encontró con el mundo real, donde cada toma de decisiones molesta a mucha gente, porque se ven atacados en sus intereses o frustrados en sus expectativas. La magia (que no es tal, pero existe) de la palabra, choca con los hechos que no tienen nada de mágicos. Y a la larga esa distancia entre bullicioso palabrerío (Gobierno) y pueblo (realidad), termina pasando factura. Todo y todos, muy previsibles.








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