Viernes 01.06.2012, 17:41 hs l Montevideo, Uruguay.
 
 
 
 
 
 
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Julia Rodriguez Larreta


LA OTRA ORILLA

Atrás de los dólares

JULIA RODRÍGUEZ LARRETA

Mientras en Uruguay se han prendido luces amarillas por el aumento de la entrada de capitales extranjeros notada últimamente y el equipo económico se ha puesto en guardia debido a la influencia que puede tener sobre la política monetaria, al gobierno argentino lo que le preocupa es la fuga de las divisas. Por algo será.

Y la afluencia de capitales no solo ocurre en nuestro país, sino que lo mismo sucede en Chile y en Brasil. En cambio en Argentina, el gobierno de Cristina Kirchner ha puesto en práctica toda una batería de trabas para que no se vayan los dólares, por medio de un esquema intervencionista que atenta directamente contra la libertad de la economía y de los sujetos. Obligan la remisión de utilidades, tanto como coartan la compra del billete verde desde a una pensionada, un viajero o a cualquiera que necesita retirar dinero de su cuenta.

El corral cambiario tiene a su vez efectos no deseados por la Administración, como ser la caída de las operaciones inmobiliarias y las dificultades para poder importar están incidiendo negativamente en la actividad industrial nacional, ésa que se supone buscan proteger, del momento que mucha de la producción necesita de insumos importados para existir.

Y ahora resulta que hay otros nubarrones relacionados justamente con el clima, asi como con la actividad económica. La cosecha gruesa ha sido menor debido a la sequía que ha castigado a ciertas zonas con consecuencias peores de las que se habían estimado. El maíz, por su parte, ha sido perjudicado no solo por los factores climáticos, sino por las regulaciones de la Administración. A pesar de esto, la suba del precio de la soja es una compensación, que el gobierno capitalizará con sus retenciones a las exportaciones.

En este panorama de menor crecimiento, baja de las importaciones, desaceleración de la actividad industrial que se refleja en los índices del primer trimestre y escasez de dólares, no es de extrañar que la caja se haya ido reduciendo. El año pasado se echó mano al botín más atractivo para que el gobierno pudiera seguir gastando de acuerdo al "modelo". Primero se apoderaron de los cuantiosos fondos del sistema de jubilaciones privado, las AFJP. Después vino la reforma al Banco Central para poder disponer el gobierno fácilmente de sus reservas y lo más reciente ha sido la expropiación de YPF. Acciones todas bajo la bandera del nacionalismo y del mejor bienestar del pueblo. Porque pareciera que basta con que la petrolera pase a ser manejada por el Estado para que se terminen las serias carencias energéticas. Pero cualquiera que recuerde como funcionaba esta empresa antes de la privatización, con decenas de miles de empleados y una situación de déficit que se había vuelto crónica, en llamativo contraste con las ganancias que generaban las distintas petroleras del mundo, es difícil que se haga muchas ilusiones. Y menos aun si piensa en Aerolíneas Argentinas, un verdadero barril sin fondo que se mantiene gracias a las continuas inyecciones de dinero que recibe del erario público.

Con estos antecedentes estatistas, las inquietudes en el sector minero van en aumento. La asfixia al sector productivo que ejerce el gobierno ha llegado tan lejos que finalmente, ante las quejas de las cámaras empresariales además de la toma de conciencia de lo negativas que podían resultar ciertas exigencias, el gobierno acaba de dar marcha atrás con la obligación impuesta a los exportadores, de liquidar sus operaciones en un plazo más corto del que regía anteriormente. Ahora el 85% (los grandes quedaron excluidos) de las empresas podrán ingresar los dólares dentro del lapso mayor anterior. Algo que beneficiará a las pequeñas y medianas porque traer de vuelta los dólares en 15 días, por ejemplo, ponía en riesgo las exportaciones.

Para éstos negocios el financiamiento es esencial. Se corría entonces el peligro de afectar el superávit comercial que todavía hoy tiene la Argentina, de unos US$ 10.000 millones, el cual está generado sobre todo por la agroindustria, la cual compensa el déficit de otros sectores de la economía menos eficientes.