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GUSTAVO PENADÉS
El crimen de La Pasiva marca un nuevo hito en la violencia que sufre Uruguay. Otra vez la gente, espontáneamente, expresó su indignación sin importar banderas políticas.
Sin embargo, ante la conmoción pública, la respuesta del gobierno es la que tantas veces se escuchó: echar la culpa a blancos y colorados por lo que pasó antes y responsabilizar a la sociedad por lo que pasa ahora.
Es insultante la insistencia en que la responsabilidad de lo que ahora sufrimos es de los blancos y de los colorados. La responsabilidad de lo que está pasando es de quien gobierna desde hace más de siete años: el Frente Amplio. Ya no hay más excusas de herencias malditas o de falta de pesos. Pasados siete años es un buen momento para empezar a ver resultados. Pero, no vamos a ver buenos resultados en la seguridad pública, como no los encontraremos en la mayoría de los campos; o, si los encontramos costará mucho discernir cuánto hay de proactividad estatal y cuánto es consecuencia de permitir la libre actuación de la iniciativa privada y de la economía capitalista.
Volviendo a la Seguridad, el pedido del Presidente de que la sociedad ayude a "eliminar bocas y recuperar adictos" bajo el argumento de que las cosas no se arreglan solamente con más policía y justicia más severa, es significativo. El Presidente parece desconocer que los esfuerzos más exitosos por recuperar a los adictos son los que llevan adelante organizaciones no estatales. Los padres y familiares de los jóvenes no encuentran en el Estado respuestas útiles, ni en calidad ni en cantidad. A su vez, un importante porcentaje de las situaciones de recuperación proviene de instituciones sin fines de lucro, cuyo único propósito es el servicio a los más desprotegidos. La realidad indica que la mayoría de las familias no pueden hacer frente a los tratamientos de recuperación que ofrecen las clínicas privadas y que ni el Ministerio de Salud Pública ni ASSE ofrecen alternativas.
En cuanto a lo otro, tampoco es tarea de la comunidad eliminar las bocas de venta de drogas. La Policía sabe dónde están y quiénes son. Tampoco es aceptable la conclusión presidencial de que Uruguay, en comparación con otros países, es un lugar seguro. Todo dependerá de con quién se compare, ya que en relación a Venezuela, por ejemplo, Uruguay es notoriamente un país seguro, pero cuando nos comparamos con los países desarrollados -Italia, Finlandia, Australia, etc.- Uruguay no sale bien parado.
Tiene razón, sin embargo, Mujica en cuanto todo no depende ni de la Policía ni de la Justicia, pero, sin embargo, hasta ahora la Policía no hizo ni hace todo lo que de la Policía se debe esperar. Tampoco se puede decir que desde el lado de los actores jurisdiccionales todo está dicho. Hay mucho todavía por hacer. El problema está en que el Frente Amplio no lo quiere hacer. Siendo quien gobierna desde hace siete años reuniendo la suma del poder político es por tanto suya y exclusiva la responsabilidad de lo bueno y de lo malo. Los blancos no manejamos la policía ni podemos aprobar leyes.
En campaña electoral, los candidatos del Frente Amplio se muestran dispuestos a poner en práctica las ideas que los blancos y colorados defendemos desde hace años. Si sinceramente lo piensan, es trágico que no se dieran cuenta antes, y, si fuera nada más que una pose todavía peor sería. Mientras tanto nada cambia y la inseguridad crece. ¿Hasta cuándo?








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