EDITORIALLos deterioros del sistema Mientras aprende a compartir las cosas buenas y malas de la comunidad en que vive, el hombre también descubre de cuantas maneras puede desvirtuarse esa organización colectiva. Porque igual que los seres vivos, los sistemas políticos pueden gozar de buena salud o caer enfermos. Esa diferencia permite medir sus grados de fortaleza o debilidad, calcular sus posibilidades de futuro y distinguir entre dolencias inofensivas o contagiosas. Como puede observarse en un repaso a la historia de los pueblos, un sistema político -es decir, el cuerpo de normas que rige un estilo de vida, un ejercicio de la autoridad y un manejo del Estado- no es infalible ni perfecto, pero tampoco es indestructible. Puede enfermarse y comenzar un ciclo de decaimiento cuando sólo respeta la letra de las leyes pero no ... |