Miércoles 09.05.2012, 14:20 hs l Montevideo, Uruguay.
 
 
 
 
 
 
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ECOS

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Mensajes de los lectores

De visita en Montevideo

Una vergüenza

Dr. Marcelo Gioscia Civitate | Montevideo

@| "Recorrer nuestra ciudad capital, y en particular el Centro de Montevideo, en compañía de amigos que nos visitan desde otras latitudes, o simplemente en tren de conocer y admirar, siempre ha sido motivo de orgullo, que hace a la contemplación de la estupenda colección de edificios que la componen. Entendemos que conocerlos ayuda a fortalecer el sentido de pertenencia a la ciudad en la que vivimos y con ello se acrecienta el respeto por las obras que supieron construir nuestros mayores, en la búsqueda de la perfecta armonía, tanto estética como funcional; incluso, en la transmisión de valores.

Este acervo arquitectónico (que se conserva gracias al esfuerzo y dedicación de sus propietarios más que a estímulos de una cada vez más ausente administración municipal) engalana nuestro pequeño circuito y nos permite advertir esplendores de otras épocas y reconocer con asombro, en nuestra caminata, las técnicas de aquellos artesanos -verdaderos artistas- que en las distintas áreas de sus oficios (herreros, carpinteros, vitralistas, yeseros, pintores, escultores, por nombrar algunos) apostaron por la calidad, la utilización de nobles materiales y las finas terminaciones.

Claro que este ejercicio, saludable en sí mismo y alejado de la barbarie a que hacía referencia Ángel Ganivet, cuando sentenciaba sobre `la incapacidad de contemplar en los tiempos modernos`, hoy puede resultar peligroso.

Al mal estado de muchas veredas, se suman como fuera de guión: los carros de los hurgadores o `clasificadores de residuos domiciliarios` como eufemísticamente se los denomina, pretendiendo no advertir su patética estampa con palabras que intentan intelectualizar o tal vez esconder su durísima realidad socio-cultural cotidiana; la latente posibilidad de una rapiña o arrebato; la falta de recolección puntual de los residuos, así como la ubicación de los contenedores hacen cuando menos, riesgoso el paseo. ¡Si habrá que estar atentos! ¿Es esto lo que nuestra ciudad merece?

Basta observar la ocupación de los espacios públicos o los pórticos privados por menesterosos, mendigos o adictos al alcohol y a las drogas, que habitan y pernoctan en la calle; esto nos devuelve en nuestro recorrido una imagen nada halagadora. Imagen que lamentablemente pone de manifiesto `el otro Montevideo` (sí, aquí nomás, muy cerca de la Plaza de Cagancha o Libertad, la sede de la Suprema Corte de Justicia, o el Ateneo de Montevideo). Ese compuesto también por conciudadanos a los que -en muchos casos- la crisis que padecimos hace diez años les pegó con más fuerza. Y por ello, la presión social que poseen es muy débil o simplemente inexistente.

Estas personas son las mismas que, en años del mayor crecimiento económico y bonanza de recursos financieros -pese a la publicidad oficialista- no aciertan en encontrar su lugar dentro del prometido `país productivo` y que achacándole siempre la culpa de su situación a otros (llámese crisis financiera, políticos o gobiernos de turno) no logran superar sus asimetrías, ni salir de la condición en que se encuentran. Y lo que es peor, a nuestro modesto entender, fueron transformados (a fuerza de planes asistenciales sin contraprestación) en permanentes insatisfechos y no pueden sentir como suya ni a la ciudad.

La otrora muy europea `tacita de plata` sigue conservando hermosos edificios -testigos de pasados brillos- pero por momentos se presenta `extraña` y las imágenes que nos devuelve parecen mimetizarse con lo peor de algunos barrios de otros países. ¿Esto es lo que queremos para nuestra capital?"

Cargos públicos

Gustavo Bacigalupi | Montevideo

@| "La promoción del economista Porto como principal ministro a suceder a Lorenzo ha generado todo tipo de comentarios, ya que el nuevo jerarca carga con una polémica historia.

En 1999 la Cooperativa de Ahorro y Crédito (Caycú) contrató los servicios de Porto, quien se convirtió al poco tiempo en director de esa entidad financiera, la que atravesó, como muchas otras, diversas dificultades que motivaron las inspecciones habituales del Banco Central.

Las autoridades encontraron que la cooperativa mantenía una serie de irregularidades, como `ocultamiento de pérdidas` y `negocios de triangulación`, lo que provocó que se intensificara la investigación. Como resultado de esas tareas se supo -según indicó el semanario Crónicas en diciembre de 2003- que Porto había vendido a la mencionada cooperativa, siendo directivo, una base de datos de otra empresa de la cual el propio Porto era propietario. Es decir, Porto le compró a Porto, pero no con dineros propios sino con los de la cooperativa.

Ante esos graves hechos, el Banco Central resolvió suspender a Porto y a los demás directivos de Caycú por cinco años, inhabilitándolos durante ese período para desarrollar cualquier actividad de índole financiera.

Al llegar el Frente Amplio al gobierno se propuso, desde el Poder Ejecutivo, anular la sanción a Porto y allí se produjo un hecho inédito que demuestra que la misma estuvo bien aplicada y que el posterior intento de amnistía o perdón fue absolutamente político: el presidente del Banco Central de la administración frenteamplista, el economista Walter Cancela, se vio obligado a solicitar licencia porque no quería levantar la sanción a Porto. Como fue presionado por el gobierno de Tabaré Vázquez, prefirió ausentarse.

Lo mismo hizo otro de los directores oficialistas, César Failache, quien también solicitó licencia. Ante esa situación, el Poder Ejecutivo integró temporariamente el directorio del Banco Central con jerarcas de otros entes autónomos, con quienes hizo mayoría. Sin embargo, la rehabilitación de Porto no tuvo unanimidad, ya que el tercer integrante oficialista del directorio, Álvaro Correa, se quedó en sala y votó en contra de Porto, manteniendo la sanción.

Esta conclusión, verificada mientras ya gobernaba el Frente Amplio, es absolutamente elocuente respecto a la responsabilidad de Porto y al hecho de que la investigación y la sanción del Banco Central fueron ajustadas a Derecho. Porto argumentó en ese momento que había sufrido una persecución, pero es indudable que los directores frenteamplistas del Banco Central lo desmintieron posteriormente.

¿Era necesario que el Frente Amplio promoviera a un cargo tan importante a un técnico con antecedentes tan negativos?"

Barrios y nivel económico

Roberto Oliver Riverós | Montevideo

@| "Nuevas declaraciones del Presidente de la República muestran su escaso conocimiento de las razones para la distribución de la población en las ciudades del país.

Pocitos, Malvín y Carrasco son, según él, barrios en los que sus habitantes deberían subvencionar a habitantes de otros barrios más carenciados. Si el Presidente visitara estos tres barrios costeros de Montevideo casi seguro se limitaría a observar edificios de apartamentos sobre la rambla o viviendas suntuosas en Carrasco.

Debería ver los verdaderos barrios que están detrás de estas vidrieras: Pocitos, refugio de jubilados (por razones de seguridad y servicios), jubilados que fueron miembros de familias que por razones económicas se fueron deshaciendo de viviendas típicas de clase media para que en sus terrenos se construyeran edificios y recibieron como pago un apartamento. Si deja la rambla y comienza a caminar por callecitas como Cardona, Maeso, Viejo Pancho, Santiago Vázquez, Bartolito Mitre, Achiras, Asamblea, Verdi, Pérez Gomar, Quebrayugos, Decroli, Asamblea y muchas otras, vería que no son barrios en donde todos los habitantes tengan ingresos elevados. La mayoría de ellos habitan viviendas modestas que fueron de sus padres y antes de sus abuelos; son funcionarios públicos, empleados, pequeños comerciantes, educadores, que trabajan y pagan impuestos, por cierto exageradamente elevados y reciben muy poco del Estado.

Al Sr. Presidente deberían enseñarle la realidad de las ciudades del país y explicarle cómo cada declaración (ocurrencia) suya es causa de molestia y hasta indignación (si recordamos su expresión despectiva `los cajetillas de Pocitos`) para sus conciudadanos que son responsables trabajadores que le pagan su salario.

Si los uruguayos se limitaran a hablar de lo que saben, cómo disfrutaríamos el silencio".

Seguro de vida

A.F.P. | Montevideo

@| "Con el pomposo nombre de Superintendencia de Servicios Financieros, esta repartición del Banco Central del Uruguay tiene como misión la de velar por una adecuada protección a los usuarios de los servicios financieros promoviendo la solidez, solvencia y transparencia del sistema financiero y su funcionamiento eficiente y competitivo. Su visión es ser local e internacionalmente reconocida, sobre la base de sus valores, como una autoridad de regulación y supervisión eficaz en el profesional cumplimiento de su misión...

Por supuesto que las remuneraciones de casi todos sus integrantes están de acuerdo a la grandilocuencia de la denominación. Gozan también de un sistema continuo de capacitación, en el país y en el extranjero, todo lo cual es solventado por nosotros, los sufridos usuarios del sistema financiero.

Traigo a colación lo anterior para advertirles a los responsables de esa Superintendencia algo que está sucediendo bajo sus narices y nada están haciendo para remediarlo. Sucede que en las liquidaciones mensuales de casi todas las tarjetas de crédito se incluye un rubro: seguro de vida de saldo deudor, que nosotros no contratamos, por el contrario, lo han hecho las emisoras de las tarjetas para salvaguardar sus créditos y nos trasladan su costo.

Es un contrato de seguro y como tal, al igual que para todos los contratos, entre los requisitos esenciales para su validez está el del consentimiento. El artículo 1262 del Código Civil dispone que no habrá consentimiento obligatorio sin que la propuesta de una parte haya sido aceptada por la otra.

En el caso que planteo, los usuarios no prestamos nuestro consentimiento para que el costo de la prima del seguro nos sea trasladado, pero igualmente así lo hacen las emisoras de las tarjetas de crédito, a vista y paciencia de la Superintendencia de Servicios Financieros del Banco Central del Uruguay.

Comenté el caso con amigos y uno de ellos definió claramente la situación: `qué querés, vaciaron el Banco de Montevideo y no se dieron cuenta...`".

Fin de las lámparas

Jorge Silva | Montevideo

@| "Desearía que las autoridades de UTE informaran qué peligro podría existir con la rotura de las llamadas `lámparas de bajo consumo`, qué medidas habría que tomar. Digo esto por informes que he leído en Internet y me han dejado bastante preocupado".

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