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Accidentes. Prefectura logró sostener actividad portuaria y minimizar los daños
EMILIO CAZALÁ
El C/A Federico Lebel y el C/N Guido Ferrari hablan de enérgicas y estudiadas medidas, más técnicas, inteligentes y sobre todo directivas rigurosamente preventivas frente a los accidentes de los pesqueros coreanos con tripulación multirracial de difícil intercomunicación.
Por diferentes razones, algunas más explicables que otras, en estos últimos años se han producido demasiados incendios a bordo de pesqueros asiáticos dentro del puerto de Montevideo, pero también no es menos cierto que estas amargas como sorpresivas experiencias han desencadenado por parte de la Prefectura del Puerto de Montevideo una batería de estudiados preventivos técnicos y administrativos además de reglamentaciones actualizadas que, al ser aplicadas con mayor rigurosidad, han minimizado estos accidentes como lo muestran las estadísticas. Sin duda los puertos son escenarios críticos y propensos a los accidentes; el puerto de Montevideo, repostadero natural e histórico y el mayor receptor de barcos pesqueros de Sudamérica, es también un potencial escenario a estas situaciones. Aquí es donde se hacen los trasbordos de capturas, reparaciones de naves, toma de combustible, descanso y trasbordo de tripulantes, reaprovisionamiento y mantenimiento rutinario de naves, y también el uso de diques que en este caso son los de la Armada y Tsakos.
ENTREVISTA. De una prolongada entrevista que días pasados sostuvo El País con el Prefecto Nacional Naval C/A Federico Lebel y el Prefecto del Puerto de Montevideo C/N Guido Ferrari a propósito de estos accidentes, surgieron datos, estadísticas, circunstancias y algunas causales que aunque inquietan a las autoridades, los pasos dados llevan a minimizar estos lamentados sucesos, la mayoría culminados en incendios. Ambos jerarcas marítimos coinciden en la importancia económica y social del arribo de estos pesqueros a Montevideo, por los ingresos económicos y los puestos que generan. Los barcos pesqueros que vienen a Montevideo son de bandera coreana, china, portuguesa, española, rusos, noruegos, son barcos calamareros, palangraneros, arrastreros y los buques fábricas krileros de origen noruego.
Quedó claro que entre las cinco o seis banderas que nos visitan los actores más propensos a estos accidentes fueron los pesqueros asiáticos con causales variadas. Otros datos que recogimos en esta exposición de Lebel y Ferrari, que podría explicar las causales, es que en algunos pesqueros coreanos contratan marineros multirraciales que a menudo no se entienden entre ellos, vietnamitas, coreanos, indonesios y peor aún con dialectos o sea un rol de tripulantes de difícil comunicación. Este es un tema, destaca el Almirante Lebel que conspira contra la propia seguridad del buque dentro del puerto de Montevideo. Así que se aspira razonablemente a que en el puerto, por las propias operaciones y comunicaciones con la autoridad tengan por base el manejo de un idioma universal que es el inglés, temática que fue incluso motivo de un encuentro propiciado por el propio Embajador de Corea en el Uruguay con autoridades nacionales y armadores coreanos para evitar situaciones críticas indeseables. El Capitán Ferrari señalaba que los pesqueros asiáticos no eran barcos de última generación, si bien en general estaban atendidos por su tripulación aceptablemente, aunque tal vez no lo suficiente. A este déficit, se suma el factor descuido, desidia o indolencia de algunos de sus tripulantes -para algunos de ellos un hábitat al que llegan por primera vez- sea por sus fuertes hábitos culturales, por la fatiga, y no menos por actitudes de vida. Lo cierto es que en otros barcos pesqueros no se registran hechos semejantes, al menos los incendios son menos frecuentes. Así que en definitiva son los pesqueros asiáticos los que mayormente reclaman la presencia de las autoridades de Prefectura y de Bomberos a causa de los incendios.
VIDA DURA. Más adelante el Prefecto Ferrari comenta que la vida de pescador a bordo de estas naves, aun en las de última generación, es dura, alejada de la familia y conlleva muchos sacrificios, lo que hace que sea cada vez más difícil que se consigan tripulantes, algo que sucede incluso a países con un fuerte arraigo en estas tareas como España y Corea. A bordo de estos barcos, por más amplios que sean, es nada más que un lugar para dormir, un lugar para comer, para trabajar y cuando aparece el pescado, una mayor exigencia de trabajo, y vuelta a dormir.
En otra parte de los comentarios, ambos jerarcas navales dijeron que el éxito de su función, se maneja sobre la base de normas de prevención, comenzando por los seguros, y continuando por diversas inspecciones que se realizan durante su estadía en puerto en la que incidimos fuertemente.
SEGURIDAD. Apenas arriba un pesquero, la Prefectura envía un Perito Naval hace la inspección de las condiciones de los equipos de refrigeración de su planta y precinta aquellas de amoníaco mientras quede en puerto, pero también se controlan otros elementos referidos a la seguridad de la nave.
SOLDADURA. Si van a realizar reparaciones, tiene que informarlo a la Prefectura y nuevamente el Perito irá a bordo para planificar el trabajo. Si se trata de trabajos en caliente o de soldadura a menudo originadores de incendios, en estos casos ellos deben solicitar a Prefectura la autorización previa y hay que hacerlos en horas diurnas. Si sube a dique, sus autoridades asumen responsabilidad de acuerdo con reglamentos de seguridad, propios del dique, de la Prefectura, Bomberos, Seguros, IMO, etc.
Para prevenir nuevos sucesos o accidentes con estos barcos, estamos adoptando medidas preventivas más rigurosas, especialmente cuando a bordo se hagan trabajos de soldadura a cargo de sus tripulantes.
La Prefectura del Puerto para el cumplimiento cotidiano de todos sus objetivos solo cuenta con unos 30 marineros en cada jornada (10 cada 8 horas), así que tiene que ser muy cuidadosa y selectiva en la administración de sus recursos humanos en un puerto que realiza miles de operaciones cada día con todos los otros barcos.
Lo importante en toda esta problemática -dice Lebel- es que en primer lugar logramos rápidamente alejar del área al pesquero incendiado y evitar que afectara a naves contiguas amarradas en el muelle, en segundo lugar logramos evitar que el barco se hundiera por exceso de agua al combatir el fuego y sobre todo conseguimos sostener la actividad portuaria donde se desarrollan diariamente miles de operaciones de todo tipo. Así que en tiempos récord congelamos los potenciales daños al funcionamiento del puerto.
Seguiremos.