Miércoles 28.03.2012, 08:35 hs l Montevideo, Uruguay.
 
 
 
 
 
 
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Julia Rodriguez Larreta


LA OTRA ORILLA

De su propia medicina

JULIA RODRÍGUEZ LARRETA

Víctima de su propio enredo, el gobierno argentino va lanzando medidas para un lado y para otro, con el fin de seguir a flote. Traen consigo consecuencias complicadas, tanto a nivel local como externo, tal como hoy lo experimentan las industrias nacionales que vendían sus productos a Argentina y que al detenerse su comercio habitual con el país vecino ven zozobrar la viabilidad económica de sus empresas, así como los puestos de trabajo que generaba su actividad.

Una situación que afecta el normal desenvolvimiento del comercio internacional, -el más grande instrumento civilizador de la humanidad- que perjudica igualmente a otros países, por más que el Canciller argentino Timerman, el otro día declarara muy suelto de cuerpo, que ningún "Estado puede levantar el dedo para decir que Argentina no importa". A pesar de lo dicho, tanto Perú, como Chile Colombia y México estudian un posible reclamo ante la Organización Mundial de Comercio a raíz de las medidas impuestas por el omnipotente secretario de Comercio, Guillermo Moreno.

Quien limitaba en un principio alrededor del 30% de los pedidos de importaciones, pero últimamente rechaza a más del doble, según la Cámara de Importadores. La que se queja de la inexistencia de al menos un listado de los productos que no pueden entrar porque se fabrican dentro de fronteras; de cuales tendrían un cupo porque si bien se elaboran localmente no alcanzan para abastecer a todo el mercado; y los que no tendrían problema porque no hay fabricación nacional.

Camino al más duro proteccionismo, algo que no presagia nada bueno y lleva a pensar en los tiempos previos a la crisis del 29, época en la que este fenómeno se propagó y las naciones se fueron cerrando sobre si mismas hasta que sus malos efectos contribuyeron a la debacle, las trabas en esta dirección que aplica el gobierno de Cristina, provocan novedades de efecto pernicioso.

Por ejemplo, la parición de un creciente mercado negro de permisos de exportación. A raíz de la imposición de Moreno sobre los importadores que deben convertirse en exportadores, si es que quieren o necesitan comprar algo en el exterior, resulta que exportadores con saldo para vender e importadores necesitados, se ven obligados a raras transacciones que aumentan el costo y superan los valores negociados en el exterior. Los sobreprecios van desde un 7% a un 10%, y son aceptados dependiendo del grado de urgencia y espaldas del importador. Una nueva muestra de la transparencia y la simplicidad que logran los gobiernos dirigistas en la actividad económica del país.

Hasta ahora, el Kirchnerismo se sostuvo y consiguió el aval eleccionario de la población gracias a la abundancia de dinero y la cantidad de dólares que le aseguraba el vilipendiado "yuyito", al decir de Cristina, con exportaciones y precios de la soja, nunca vistos.

Pero ese modelo basado en un exacerbado estímulo al consumo, por encima de la realidad de su PBI, llevó a un creciente aumento de las importaciones, dado que la producción local no era capaz de dar respuesta a esa inflada demanda.

Además, la errada política energética que desalentó la inversión y la producción de petróleo y gas, a partir del congelamiento de las tarifas y la aplicación de retenciones, también incidió en el aumento (110%), de la importación de combustible. Algo que ahora quieren arreglar con medidas que apuntan a la reestatización de YPF, si bien por el momento lo niegan, mientras los embates contra la española Repsol son cada vez más fuertes,

Por otro lado, la política cambiaria (remember Cavallo) con un dólar barato, ha sido otro factor de incentivo a las importaciones que le ha costado caro al Banco Central y ni que hablar de la fuga de capitales que han tratado de impedir de todas maneras, dificultando la compra de dólares, el giro de utilidades y dividendos. Por último, la reforma de la Carta Orgánica del Central, con el bochornoso espectáculo de la actual Presidente de la Institución "serruchando" la independencia del banco. Con la nueva ley, Cristina podrá disponer de unos oportunos US$ 22 millones.