EDITORIALLa carreta delante de los bueyes Alguna gente cree que las obras teatrales empiezan por el segundo acto, aunque resulta difícil entenderlas si se saltea el primero. Entre esa gente debe figurar el subsecretario del Ministerio del Interior, cuando denuncia a la población que compra armas de fuego para defenderse de la delincuencia, anunciando leyes más severas para impedir la tenencia de esas armas y mencionando la eventual destrucción de las mismas, una vez requisadas, con lo cual -según él- los problemas quedan resueltos. A la dramaturgia de ese viceministro le falta el primer acto, que era indispensable para explicar el armamentismo del segundo.
En efecto: la población (integrada mayormente por gente trabajadora que durante largo tiempo ha vivido en paz) debió cambiar sus hábitos de vida, sus horarios, sus ... |