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Ruben Loza Aguerrebere
Posiblemente fue el hombre más grande del siglo XX. Baste recordarlo sobre el mundo que le rodeaba, el universo político y, de manera especial, atendiendo su presencia en el marco de la Segunda Guerra Mundial, donde desarrolló un rol único. Ello, sin olvidar su rica obra escrita, que le hizo merecedor en 1953 del Premio Nobel de literatura, así como sus memorables discursos (en especial los pronunciados en 1940). Hablamos de Sir Winston Churchill (1874/1965).
Churchill era de origen aristocrático; ducal, para ser exactos. La herencia Malborough no gozaba de gran estima, de la misma manera que carecía de antecedentes de servicio público y de opulencia. Su relación con su madre fue débil, y con su padre casi inexistente y un poco triste.
No fue un alumno muy destacado aunque tampoco fue tan acusada su falta de calidad académica como se ha comentado. No era un clasicista natural, pero sabía de memoria versos de Shakespeare y de Pope, y todo ello confluía en la Biblia, nutriendo una elocuencia fenomenal, a la que debemos algunos de los más espléndidos discursos en la historia de la lengua inglesa.
Pero veamos el Churchill escritor, mejor dicho, el Churchill periodista. Lo encon- tramos de cuerpo entero en el libro "La guerra del Nilo" (Turner/Océano), subtitulado "Crónica de la reconquista del Sudán". Con estas páginas furtivas, atrapantes, da forma a su primera obra histórica, en 1899. Hace 112 años, cuando era un teniente de apenas 25 años, se incorporó a la fuerza anglo/egipcia que emprendió la reconquista del Sudán, ocupado por los derviches del Mahdi.
En estas páginas describe los episodios esenciales del conflicto, desde un punto de vista testimonial, e incluye, de esta manera, episodios singulares como la batalla de Omdurman y, asimismo, el asesinato del general Gordon, en Jartum.
Como se ha observado, la importancia de esta obra no está tanto en esa mirada retrospectiva, sino en el hecho de que constituye un libro muy documentado, cuyas páginas recuperan la grandeza de la última batalla mayor del Imperio Británico.
Lo hace con una prosa stendhaliana, que sabe ver y describir todos los detalles, constituyéndose, así, en una muestra del mejor periodismo de guerra. Se adelantó, por la visión, a sus colegas de nuestro tiempo. Así, este relato bélico, refleja no solamente las sensaciones percibidas, sobre el padecimiento humano, sino la compleja situación que rodea aquel complejo universo.
Mueve esa pluma el hombre que, cuatro décadas más tarde, salvaría al mundo del nazismo.
NOVEDADES EDITORIALES. De la exitosa escritora estadounidense Elisabeth Strout, ganadora del Premio Pulitzer, se ha dado a conocer su también laureada novela "Amy e Isabelle" (El Alpeh/Océano). La obra que se acerca a la relación de una madre y su hija en un pueblo de Nueva Inglaterra, la que cuenta con minucia con un estilo panorámico, recorre la vida cotidiana y los pequeños dramas de todos los habitantes de la comunidad. La escritora da vida a incontables personajes, algunos entrañables.






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