
|
||||||||
Hernán Sorhuet Gelós
No exageramos si decimos que nunca antes la humanidad enfrentó desafíos tan grandes. Es que se conjugan varios factores para potenciar la realidad hacia incertidumbres mayores.
La población mundial está muy próxima a los 7 mil millones de personas, y sigue creciendo a un ritmo sostenido.
La globalización, la revolución de las comunicaciones, los avances tecnológicos han "achicado" el mundo al punto de relativizar la importancia de las fronteras políticas, dentro de una dinámica que no parece tener techo.
Mientras tanto, la realidad material sí impone límites establecidos por la diversidad biológica. Hablamos de la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas, de los ciclos naturales, del comportamiento del clima. Son factores determinantes de las condiciones en las cuales se desenvuelven nuestras vidas.
Pero las atractivas posibilidades que nos ofrece la vida moderna y el deslumbrante brillo de la realidad virtual, parecen agudizar la miopía que nos impide percibir esos límites.
Por eso resulta tan molesto considerar las exigencias de cambio en los estilos de vida, hábitos de consumo, sistemas de producción, usos de las energías y gestión de los recursos naturales que nos impone la propuesta tan promocionada del Desarrollo Sustentable.
El mundo se achica a medida que la población aumenta. En ese sentido, Uruguay disfruta de una situación privilegiada. Nos referimos a que dispone de mucho territorio para sus habitantes, presenta un estado ambiental en general bueno, tiene abundancia de recursos naturales y un enorme potencial de producción alimentaria.
Sin embargo, se percibe claramente la tentadora tendencia a caer en los viejos errores, pues no es nada fácil cambiar el statu quo, aunque ello significa no seguir los dictados del sentido común.
Estamos en un momento clave, seguramente en un punto de inflexión. Debemos decidir si estamos a la altura de las circunstancias que nos impone el destino. Señalarlo no significa ser agorero sino asumir la cuota de responsabilidad que nos toca.
Más que nunca nuestro futuro -y el de nuestros descendientes- dependerá de las decisiones que tomemos aquí y ahora. El margen de error se redujo enormemente y el tiempo se agota.
Se necesitan soluciones globales de aplicación local. Por eso, aunque últimamente las cumbres de las naciones están bastante devaluadas (por inoperancia y falta de resultados) igualmente es en esos ámbitos donde se deben librar las grandes batallas para armar los cimientos de una sociedad más justa, equitativa y sustentable.
En diciembre de este año se realizará en Durban (Sudáfrica) la COP-17 de Cambio Climático, en procura de lograr compromisos sin precedentes en la materia. En junio de 2012 las naciones del mundo se reunirán en Río de Janeiro para celebrar la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible RIO+20. Los temas excluyentes serán la economía verde y la erradicación de la pobreza. No debemos subestimar su importancia, ni dejar pasar las oportunidades que llevan implícitas sus realizaciones.







El silencio fue la respuesta oficial a la afirmación del presidente de la AFA, Julio Grondona, de que José Mujica habría ...
El alcalde de la ciudad de Río Branco, Robert Pereira, fue atacado a balazos en la puerta de la alcaldía. Aparentemente el móvil ...
"Somos hombres y mujeres de paz", lanzó ayer la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner al responderle a Tabaré ...
La canciller de Alemania, Angela Merkel, aseguró ayer martes que promoverá un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y ...
El conflicto de los funcionarios en el Pasteur reveló una situación crítica en las Unidades de Cuidados Intensivos de los ...