
|
||||||||
HORACIO BAFICO/GUSTAVO MICHELIN
El crecimiento de los salarios y el escaso desempleo permitirán una reducción de la cantidad de hogares pobres mientras que aquellos en condición de indigencia tendrán una mejora, pero en menor cuantía por la suba en los precios de los alimentos.
Para medir la pobreza o la indigencia se compara el ingreso per cápita de los hogares con un nivel de ingreso per cápita de referencia. Para la pobreza se elabora una canasta de consumo básico que incluye alimentos, transporte, vivienda, útiles escolares y salud. Al costo de esa canasta se le denomina línea de pobreza. Para considerar si un hogar está en condición de indigencia se compara su ingreso per cápita con una línea que se construye a partir del costo de una canasta básica de alimentos. Para tener como referencia, la línea de pobreza promedio de los primeros 8 meses del 2011 fue de $ 6.250 por integrante del hogar y la línea de indigencia fue de $ 1.750 por integrante del hogar.
Este nivel registra diferencias por zonas. En Montevideo la línea de pobreza promedio de los 8 meses fue de $ 7.438, en el interior urbano fue de $ 5.027 y en el interior rural fue de $ 3.359. Estas diferencias son el reflejo de las condiciones y los costos de vida en cada una de estas localizaciones de los hogares. El diferencial se nota más en los costos de vida no alimentarios ya que la comparación entre las líneas de indigencia, que es alimentaria (ingreso que asegura un mínimo de alimentación de subsistencia), no arroja tanta diferencia.
El encarecimiento relativo de los alimentos tiene incidencia particular en la evolución de estos parámetros de comparación. La línea de indigencia promedio de los primeros 8 meses del año se ubica un 10,9% por encima del mismo período en el año pasado en Montevideo y 10,2% en el Interior. Mientras tanto, la línea de pobreza registra un incremento en el orden del 8,5% en todo el país. Por lo tanto la línea de comparación se puso más exigente en términos relativos para medir la indigencia que para medir la pobreza. También se nota una mayor dificultad para pasar la prueba objetiva de indigencia en Montevideo que en el Interior.
La estimación de la cantidad de hogares que están de un lado u otro de este límite monetario objetivo se realiza observando cuántos hogares tienen un nivel de ingreso per cápita que supera las líneas. El ingreso per cápita surge de dividir el total del ingreso de diversas fuentes que reciben los integrantes perceptores del hogar entre el total de personas que lo componen.
INGRESOS. En el caso concreto del ingreso de los hogares, los datos de la Encuesta Continua de Hogares señalan que el promedio de los 8 meses a agosto se incrementó 5,9% en términos reales respecto a igual período de 2010. Si se discrimina por áreas geográfica, se constata que el incremento fue mayor en las localidades menores del Interior y en las zonas rurales (11%) en comparación con la variación de las ciudades mayores del Interior y de Montevideo en donde las variaciones fueron del 4,9% y 3,9% respectivamente.
Los hogares pueden tener más ingreso por dos razones: por perceptor o mayor cantidad de perceptores. Cuando el alza ocurre porque hay más integrantes del hogar trabajando, se genera una suba en el ingreso per cápita del hogar que es la medida contra la que se comparan las líneas de pobreza e indigencia. Para observar esta situación se puede pensar en la situación de una familia constituida por un matrimonio con dos hijos, en la que originalmente trabajan los padres. Si el mayor de los hijos ingresa al mercado laboral, al sumarse su ingreso al de sus padres, aumenta el ingreso total del hogar. Ese mayor ingreso se divide por la misma cantidad de integrantes y por lo tanto sube el promedio más que el incremento que experimentó el salario de los padres.
Las condiciones en el mercado laboral con un bajo nivel de desocupación determinan que los ingresos per cápita de los hogares crezcan más que el ingreso de los hogares. En efecto, la tasa de variación promedio de los primeros 8 meses del año fue del 7,0% real cuando el ingreso de los hogares se elevó 5,9%.
La comparación con la línea de indigencia se realiza en pesos corrientes, por lo que para estimar si se redujo la pobreza se deben comparar las variaciones a precios corrientes del ingreso per cápita de los hogares. El período enero - agosto del 2011 registra un nivel de ingreso por persona integrante del hogar un 16% superior al del mismo período del año pasado. Esta evolución supera la de la línea de pobreza que aumentó en el orden del 8,5% y la de indigencia que lo hizo entre el 10% y el 11%.
Hay que tener en cuenta que hay una gran cantidad de hogares que reciben ingresos en el entorno de los valores críticos y cualquier cambio pequeño implica que pasan para la otra categoría una cantidad importante de casos. Por lo tanto se espera una sensible mejora en la cantidad de hogares que no se consideran pobres y una mejora pero de menor cuantía en el caso de los hogares indigentes.
Es notable el aumento del ingreso de los hogares en las zonas rurales (22% en el promedio de 8 meses del 2011) por lo que los problemas de indigencia en las ciudades y el aumento del costo de los alimentos parece ser el punto en el que se debe enfocar la política. Dada la baja tasa de desempleo, buena parte de los integrantes de estos hogares no forman parte de la población activa y seguramente conforman un problema de inclusión social más que de falta de ingresos.

El expresidente Tabaré Vázquez fue blanco de una ola de críticas en Argentina y Uruguay tras insistir ayer en que la hipótesis de ...
Metalúrgica anunció que puede suspender sus actividades en el país. Hoy se reúnen las partes en ...
El Poder Ejecutivo reglamentó el ingreso de funcionarios a la Administración Central a través del portal Uruguay ...
Tras adquirir fama mundial, los 33 trabajadores volvieron a una rutina de desempleo y ...
Las viviendas construidas con incentivos fiscales podrán tener un precio máximo de venta de hasta US$ 78.000 si son de dos ...