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Boicot. Sector policlínico ya tomó posición: se declaró "en rebeldía"; no acata la medida
PAULA BARQUET
Funcionarios del Hospital Maciel definen hoy en asamblea general si adhieren al paro convocado por el sindicato de funcionarios, o si se suman al boicot que planean en el Pereira Rossell. La resistencia proviene del Partido Comunista.
Las medidas de huelga convocadas por la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP) están perdiendo fuerza en algunos hospitales. La convocatoria a parar actividades a partir del 28 de septiembre para luego proceder a ocupar los centros fue resuelta hace 10 días por la mayoría de los delegados del sindicato. Sin embargo, la adherencia inicial derivó en un estado de cuestionamiento generalizado respecto a la efectividad del paro.
Por lo pronto, al boicot que se planea en el Pereira Rossell se suma que el personal no médico de la policlínica del Maciel resolvió ayer en asamblea no adherir al paro. Fuentes de ese servicio explicaron que "el policlínico es el que pierde" con este tipo de medidas. "Siempre pasa que el resto del hospital sigue trabajando normalmente, pero se espera que nosotros no (lo hagamos) porque somos del policlínico", señalaron. En ese servicio se resuelven consultas de menor grado de urgencia.
"Nos vamos a declarar en rebeldía contra la Federación porque no nos sentimos representados", afirmaron.
Según supo El País, quienes trabajan en el block quirúrgico tampoco pararán, por lo que la coordinación de cirugías no se vería alterada. El resto de los servicios del Maciel definirán si acatan o no el mandato de la FFSP en la asamblea general que se realiza hoy a las 10. Es posible que de allí surja un rechazo general a las medidas.
Con todo, los dirigentes sindicales que integran la Comisión Interna persisten en su apoyo a la medida y a pesar de lo que se resuelva en la asamblea, no darán marcha atrás.
El Pereira Rossell concentra gran parte de la oposición. Las elecciones del 17 de agosto revelaron el descontento que reina en ese centro respecto a la conducción actual de la Federación, a cargo de la agrupación 1986 que lideran Beatriz Fajián, Pablo Cabrera y Alfredo Silva.
Si bien aún no está definida la integración de la Comisión Interna del Pereira, ya se vislumbra que las listas opositoras serán mayoría, con predominancia de la 70.
En términos políticos, la interna sindical se traduce en una disputa entre el Movimiento de Participación Popular (MPP, representado en la 1986 de Fajián) y el Partido Comunista, del que forman parte muchos de los militantes de la 70.
Fuentes de esa lista confiaron a El País que los comunistas discrepan con la forma en que se ha planteado el paro. Si bien comparten el pedido de 2.500 cargos para ASSE, entienden que se hizo en forma tardía, y no creen que la huelga incida en el avance del proyecto de Rendición de Cuentas, que actualmente está a discusión en el Senado y ya cuenta con aprobación de Diputados.
En el Pereira Rossell, de acuerdo a las fuentes, la intención de boicotear el paro responde principalmente a un "malestar tremendo" por los "acomodos" que se han venido realizando en ese hospital.
El desencadenante del boicot fue el ascenso de Sandra Bravo, expresidenta de la Comisión Interna, a la jefatura del servicio de Asistencia Integral. El hermano de Bravo, Fidel, integra el círculo cercano del representante de los trabajadores en ASSE, Alfredo Silva.
En diálogo con El País, Fajián relativizó el cambio. Afirmó que Bravo no percibe más salario en Asistencia Integral y consideró que "ni siquiera es la encargada" del servicio, ya que allí trabajan solo tres personas.
Mientras el Pereira Rossell anuncia boicot y el Maciel dilucida el grado de adherencia al paro, en los demás hospitales se están realizando asambleas para coordinar cómo funcionarán en los días de paro y definir qué servicios estarán abiertos.
"JUEGUITO". La presidenta del sindicato de funcionarios reaccionó con dureza ante la intención de boicot al paro.
"Respeto a quienes no hacen paro porque no les gusta y lo han planteado siempre, pero no estoy de acuerdo con ese jueguito de armar quilombo y hacerse ver", disparó, aludiendo a "muchos que marcan tarjeta y después ponen el cartelito de que están de paro". Anunció que desde el 28 de septiembre ella misma controlará que se cumpla el instructivo de paro.
Como respuesta a quienes dudan de la efectividad de la medida, Fajián indicó: "Cuando uno empieza algo, la lucha. Nunca se sabe hasta que se prueba. Y si me voy a derrotar antes de empezar, no voy a lograr el objetivo".
Aclaró que no considera que las expresiones de resistencia constituyan "focos" de rebeldía hasta que no se realicen de forma oficial. "Acá muchos tienen doble discurso", alegó.
En tanto, calificó de "ridículo" que los días no trabajados durante el paro se descuenten uno por mes. Ese es un planteo que, según confiaron fuentes del Maciel a El País, realizarán algunos funcionarios ante Fajián el próximo viernes.
Por otra parte, a pesar de que en diálogo con este medio la dirigente lo negó, fuentes del Secretariado del Pit-Cnt ratificaron que Fajián "renunció efectivamente" al MPP y lo manifestó en una reunión.
"No estoy más con estos tipos (el MPP) porque en definitiva no le dan soluciones a los trabajadores. Estoy por fuera de todo esto, y ahora quiero resolver; soy independiente. No tengo que dar cuentas; estoy harta de que me rezonguen", habría dicho Fajián.
"A nadie le quedó dudas" de la renuncia, comentaron las fuentes, desconcertadas.
Desde la madrugada de hoy rige en el CTI del Hospital Maciel la medida sindical de ir anulando las camas de cuidados intermedios en la medida que se vaya dando de alta a los pacientes.
Los funcionarios de esa unidad se quejan de la escasez de personal con la que trabajan y aseguran que no dan abasto. El fin de semana renunció una nurse tras ser presionada a ingresar un paciente estando el CTI a tope.
La medida de bloquear las seis camas de cuidados intermedios -otras dos ya se habían bloqueado hace un par de años- fue resuelta por unanimidad en una asamblea de la que participó el personal de enfermería que trabaja en el CTI. Cuentan con el respaldo de la Comisión Interna.
"No se dejará de atender a los pacientes", aclaró a El País la secretaria general de la comisión, Silvia Machado. Explicó que si bien se cerrarán esas camas, en la unidad de cuidados intensivos se atenderán también a los pacientes que requieren cuidados intermedios.
Machado dijo que la dirección del hospital fue notificada ayer y que ahora cabe esperar una reacción de las autoridades de ASSE.
En el CTI trabajan 78 auxiliares de enfermería y unas 20 nurses. Los funcionarios entienden que hacen falta unas 40 personas más.










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