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Estudio. La formación creció más que la demanda por puestos calificados
MARCELA DOBAL
Los trabajadores sobrecalificados se ven menos beneficiados que los subcalificados al cobrar su sueldo en un mismo puesto. Pese a ello, en 2000-2009 la formación de uruguayos creció más que la demanda de personal con mayor nivel educativo.
"La sobrecalificación tiene un impacto negativo en el salario; no se paga, hay una penalización con los sobrecalificados. En cambio, si uno está entre los subcalificados, cada año de educación estaría mejor pagado. Es decir, están en un puesto que no les corresponde, no están preparados y están recibiendo el salario que reciben los que tienen el perfil", explicó ayer Alma Espino en una mesa de trabajo en las Jornadas Académicas de la Facultad de Ciencias Económicas.
En la ocasión, la investigadora del instituto de Economía de esa casa de estudios presentó el documento "Evaluación de los desajustes entre oferta y demanda laboral por calificaciones en el mercado laboral de Uruguay", basado en una investigación para el Banco Central.
El documento, al que accedió El País, muestra que los sobreeducados para un determinado puesto "en promedio ganan 14% menos que los adecuadamente educados" para el cargo en el que están. A su vez, los subcalificados perciben "15,4% por encima del promedio". La autora sostiene que de esta situación podría interpretarse que "los sobrecalificados no tienen los niveles esperados de productividad" o que "la educación no garantiza la productividad" o "que los bajos retornos salariales para los sobrecalificados estarían reflejando puestos de bajos salarios, o sea concentrarse en ocupaciones de bajos salarios".
Espino encontró que las mujeres tienen una mayor proporción de sobrecalificadas y que "independiente de la formación educativa, tienden a insertarse o ser contratadas en ciertas ramas y tipos de ocupación". Por tanto, concluyó que el fenómeno que está detrás son "patrones de segregación y discriminación laboral".
Además, presenta datos sobre cómo se reparten los niveles de calificación según las características de los trabajadores (género, zona geográfica y edad), procesados en base a la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística. En todos los casos predominan los trabajadores sobrecalificados, que eran 51,8% del total en 2009, mientras que los subcalificados eran el 28,8% y los adecuados al puesto el 19,4%. Las proporciones cambiaron frente a las de 2000, cuando eran de 44,1%, 20,3% y 35,6%, respectivamente.
Entre las mujeres, la proporción de sobrecalificadas aumentó de 41,4% en 2000 a 61% en 2009, mientras que la de los hombres subió de 37,6% a 43,4% en igual período.
Si se analizan los datos por zona geográfica, en Montevideo había 57,3% de sobrecalificados en 2009, mientras que en 2000 eran 50,8% del total. En el Interior también se registró un alza, de 35,4% a 45,7% en ese lapso.
Según tramos etarios, se observa que la sobrecalificación alcanza sobre todo a jóvenes y disminuye al aumentar la edad. Trabajadores de hasta 29 años en esa situación son 61,2%, mientras que entre los mayores de 50 representan 40,1%. No obstante, también se observa que la incidencia de la subcalificación aumenta de 22,1% en el tramo de menores de 29 años a 38,3% en el de mayores de 50, mientras que los adecuados al puesto varían de 16,7% a 21,6%.
Por sectores, los que reflejaban mayores proporciones de trabajadores sobrecalificados en 2009 eran establecimientos financieros y servicios a empresas (72,7% del total), hoteles (55,8%), servicios comunales, sociales y personales (54,7%) e industrias (45,3%). En el otro extremo, la proporción de esos trabajadores era menor en la agropecuaria y minería (34,1%) y la construcción (31,1%). Por tanto, el estudio muestra que existe una "tendencia decreciente" de la subcalificación, que podría sugerir que "la expansión de la participación en educación ha sobrepasado el aumento de los niveles demandados".
Los barrios costeros de Montevideo perciben un ingreso que más que duplica el ingreso medio nacional, mientras que en localidades del Interior de menos de 5.000 habitantes el ingreso es solo las dos terceras partes del promedio, según los avances de un estudio que realiza el investigador Adrián Rodríguez Miranda, presentados ayer en las Jornadas Académicas de la Facultad de Ciencias Económicas.
El documento preliminar titulado "Cohesión territorial en Uruguay: ¿nuevo desafío del crecimiento?" muestra las diferencias a nivel de ingresos en cuatro grandes áreas de Montevideo y tres del Interior del país.
Liderando la tabla, en la zona uno de la capital, integrada por los barrios costeros, el ingreso promedio de las personas en porcentaje del ingreso promedio nacional es de 231%. Le sigue otra zona capitalina, que abarca a barrios como Centro, Barrio Sur, Palermo, Jacinto Vera, Figurita, La Blanqueada y Tres Cruces, entre otros, donde el nivel es de 172,3%.
En tercer lugar se posiciona una tercera zona de la capital que abarca a más barrios, que van desde Ciudad Vieja, Aguada y La Teja, hasta Sayago, Belvedere o Maroñas. Allí los ingresos equivalen a 124% la media nacional.
Pero no todas las zonas se encuentran por encima del ingreso medio nacional. En otras, como las localidades del interior con más de 5.000 habitantes, las personas perciben 86,7% de la media y en el Interior rural la proporción es de 85,4%. Esa zona es sucedida por la cuarta región de Montevideo (73,5% de la media) y por las localidades del Interior con menos de 5.000 habitantes (66,1%).






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