La Unión Europea (UE), con Angela Merkel a la cabeza, cerró filas para que el próximo número uno del FMI siga siendo europeo y los grandes países emergentes avisaron que darán batalla para acabar con esa costumbre. El peso de Europa en el tablero de la política económica global está en juego.
El FMI es una institución nacida tras la II Guerra Mundial, en cuyo acto de fundación participaron apenas 40 países. Europa, por un lado, y EE.UU., por otro, se repartieron el liderazgo: un norteamericano para la presidencia del Banco Mundial -su institución hermana, más inclinada a la cooperación- y un europeo para la dirección del FMI, una especie de bombero económico que actúa en los países en crisis.
Europa tiene "buenas razones" y "buenos candidatos" para que el director gerente del Fondo siga siendo europeo, abrió fuego Merkel antes de la reunión del Eurogrupo en Bruselas, en la que tenía que haber participado Strauss-Kahn para acordar el futuro del rescate a Grecia.
De momento, de los posibles candidatos europeos sobresale uno: la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, que aglutina una impecable gestión de la crisis en Francia, una agenda sobresaliente con la actual presidencia del G-20, un excelente inglés, y buenas relaciones con EE.UU.
El enorme peso del Viejo Continente en la institución es la principal razón que arguye Merkel para reclamar que se mantenga el statu quo. Europa acumula cuotas de poder en el Fondo y es también el principal deudor, tras los créditos otorgados a Grecia, Irlanda, Portugal y varios países del Este.
"El director del FMI debe tener ascendente político como para pararle los pies a Alemania, y a la vez debe ser lo suficientemente poderoso como para que el Fondo imponga sus planes en los países rescatados", según una fuente próxima al FMI en Washington. "A ese perfil responde poca gente: Lagarde o Gordon Brown", indicó la misma fuente.
Europa controla el 29% de los votos en el FMI, cuando su peso económico en el mundo ronda el 20%. China tiene apenas el 6% de los votos, con una economía que concentra el 14% del PIB global. El número dos de la institución, el estadounidense John Lipsky, asumió temporalmente el cargo pero no es apoyado por Washington y dijo que se retira en agosto. EL PAÍS DE MADRID