MATÍAS CASTRO
En el documental Lemmy, el actor Billy Bob Thornton le dice al roquero Lemmy Kilmister que su punto más alto en lo económico fue un contrato que firmó con un estudio de cine por el que le pagaron 35 millones de dólares para hacer tres películas. Y eso que Thornton no es una superestrella. Lemmy, adorado por roqueros en todo el mundo y respetado por buena parte de la comunidad del rock, se ríe y le dice que ni siquiera se ha acercado al millón. El ejemplo me vino a la mente hace un par de días cuando leí que Susana Giménez llegó a cobrar un millón de dólares en los tiempos en que hacía Hola Susana.
¿Qué se hace con tanto dinero cuando aparece de golpe? Disfrutarlo, por un lado. Para algunos esto puede significar derrocharlo sin pensar en el futuro. Para otros puede implicar pasarla bien pero también invertir una parte en proyectos y negocios con cierta proyección. Pero los gastos tienen que estar a la altura de los ingresos. Así vemos cómo Jennifer Aniston, por ejemplo, compró hace poco un apartamento en Nueva York por casi 5.9 millones de dólares. Ejemplos como ese suelen ser más difundidos en Estados Unidos, por cuestiones de reglas impositivas, que en el Sur. Se sabe que la actriz Kaley Cuoco, la rubia de la serie The Big Bang Theory, compró una casa por 1.3 millones de dólares. Y solo tiene 25 años y cuatro años como protagonista de una serie. Lynda Evans, la veterana actriz de la serie Dinastía, vendió no hace mucho su casa por 2.7 millones de dólares. Casos como estos se pueden citar por docenas y generan la impresión de que las casas tienen que estar a la medida de las fortunas.
Pero no todos actúan igual. Susan Boyle, la inglesa que se hizo mundialmente famosa de la noche a la mañana gracias a su voz, compró una mansión de lujo pero no aguantó allí ni un año hasta que extrañó demasiado su vieja vida en un barrio de clase media y volvió a mudarse. Renée Zellwegger, que ha cobrado su buen dinero en Hollywood, no se acostumbró a vivir en mansiones de lujo en Los Angeles y se mantuvo en su ciudad natal.