BRUSELAS | AFP Y ANSA
La OTAN defendió la continuación de su misión antiterrorista en Afganistán pese a la muerte de Osama bin Laden y más allá de la creciente presión de la opinión pública europea para que sus gobiernos retiren rápidamente a las tropas asentadas en el país asiático.
La operación "asesta un duro golpe a Al Qaeda y a sus seguidores", se congratuló la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN en Kabul. Se trata de un "éxito significativo" para todos aquéllos que "combaten el flagelo del terrorismo mundial", coincidió el secretario general de la Alianza Atlántica, Anders Fogh Rasmussen, en un comunicado divulgado en Bruselas.
El secretario general de la OTAN dijo que la Alianza consideró al atentado del 11 de septiembre de 2001 "como un ataque contra todos los aliados".
Luego manifestó que el terrorismo "sigue representando una amenaza para nuestra seguridad y nuestra estabilidad" y por lo tanto "la cooperación internacional sigue siendo la clave y la OTAN permanece en el corazón de esta cooperación". La Alianza Atlántica debe por lo tanto "continuar su misión para asegurar que Afganistán no vuelva a ser un paraíso para los terroristas y los extremistas, sino que pueda desarrollarse en paz y seguridad".
La ISAF, bajo el mando de la OTAN desde agosto de 2003 e integrada por 140.000 efectivos, prevé completar la transferencia de la responsabilidad de todas las operaciones a las tropas afganas a fines de 2014, al término de un período de transición iniciado este año. A partir de entonces, los soldados extranjeros que queden en Afganistán asumirán un papel de apoyo cada vez más limitado. Pero varios países europeos miembros de la OTAN están impacientes por retirarse del país, siguiendo el ejemplo de Holanda y Canadá, y dejar a las tropas afganas asumir las operaciones ofensivas.
La Haya sacó el año pasado a sus tropas de combate y Ottawa prevé hacer lo mismo en los próximos meses. Polonia anunció su intención de poner fin a su misión en 2012 y Francia sopesa si mantener su contingente a su nivel actual. EE.UU. también prevé examinar a partir de julio la posibilidad de retirar a parte de sus 10.000 militares en el país.
"ES MÁS DIFÍCIL JUSTIFICARLO"
Francois Heisbourg, consejero de la Fundación para la Investigación Estratégica en París, estimó que con la muerte del líder de Al Qaeda "cambia la situación" de la campaña en Afganistán, cuyo "punto de partida fue Bin Laden". "A partir del momento en que ya no está, es más difícil justificar la presencia militar de la OTAN, independientemente de la realidad sobre el terreno", agregó. La presión de la opinión pública europea, que ya reclama la partida de sus soldados, "va a acentuarse", vaticinó este analista.