De repente aparecieron nubes grises en el horizonte, de esas que no presagian nada bueno. Trascendió en los ámbitos fluviales locales y en el escenario empresarial de Nueva Palmira fuertes temores a causa de muy recientes disposiciones argentinas contrapuestas y conflictivas, que no hacen más que complicar los ya problemáticos amarres de los convoyes de barcazas que vienen de los puertos de la Hidrovía con cargas para trasbordar en Nueva Palmira. Esto parecería que es consecuencia de la acción tomada por las autoridades argentinas que habrían dispuesto disminuir las dimensiones de los convoyes de barcazas navegando entre San Lorenzo y Nueva Palmira. Por lo pronto habrían suprimido los amarraderos del Sauce con lo cual las barcazas quedarían sin fondeadero porque el amarre de la Isla Paloma, en jurisdicción argentina, ya no resolvería el problema. Es evidente que se están creando mecanismos hostiles para dificultar el movimiento de barcazas hacia Nueva Palmira. Hay otros datos que confirman estos temores y que nos abstenemos de publicar para no enrarecer el clima, más de lo que ya está. Simplemente, nos parece que ha llegado el momento que el gobierno de Uruguay y sus autoridades marítimas construyan tan urgente como puedan hacerlo, amarraderos para los convoyes de barcazas en costas de Colonia lo más cerca a Nueva Palmira. Sabemos que tanto el Ministro de Transporte como el presidente de la ANP están sensibilizados por este tema y trabajan en el mismo. Pero están ocurriendo cambios que exigen adoptar un nuevo ritmo de acción y acelerar las soluciones cuanto antes, es decir construir los amarraderos.