Un par de atacantes suicidas detonaron bombas que llevaban consigo hoy entre una multitud afuera de un templo en Pakistán, causando al menos 42 muertos y un centenar de heridos, dijeron las autoridades.
Un portavoz del Talibán, Ahsanulá Ahsan, afirmó en una llamada telefónica a The Associated Press que la organización se adjudicaba el atentado ocurrido en el distrito de Dera Ghazi Khan, provincia de Punjab.
El ataque contra el templo de Sakhi Sarwar ocurrió mientras una multitud celebraba con música, meditación y otras prácticas, aborrecidas por grupos rebeldes islámicos.
El portavoz policial Ahmad Mubarak anunció el arresto de otros dos atacantes. Uno de ellos quedó herido debido a que estalló parcialmente su chaleco con explosivos y el cuarto fue detenido antes de que activara el suyo.
Los estallidos se enmarcan en una campaña constante de atentados contra templos que fundaron antiguos adherentes al sufismo, una variante mística del islam que considera el baile, el canto y la visita a lugares sagrados como expresiones de devoción a Dios.
"Hubo una gran explosión. La gente comenzó a correr presa del pánico", dijo Fida Barkhsh, vendedor afuera del templo. "Fue horrible. Corrimos sobre cadáveres y sangre", afirmó el comerciante, de 42 años.
Un total de 19 hombres, 14 mujeres y nueve niños perecieron a causa del atentado, dijo el coordinador de emergencias, Natiq Ha.
La práctica de orar, cantar y meditar en los templos en los que se venera a hombres sagrados tiene arraigo y está muy diseminada en Pakistán, pero los extremistas la consideran contraria al islam estricto que ellos profesan.
Los estallidos suscitaron una estampida, pero se desconoce si ésta causó víctimas fatales.
Según imágenes de la televisión, las ambulancias se dirigían a toda prisa a los hospitales y voluntarios prestaban asistencia a víctimas ensangrentadas.
Los templos en Pakistán varían desde mausoleos de un sólo recinto en las aldeas pequeñas a complejos grandes en las ciudades importantes que atraen a miles de personas todos los días.
Diversos atentados contra esos templos han causado numerosas víctimas, entre ellos uno Lahora, en el que perecieron 47 personas en 2010 en el templo de mayor veneración en el país.
Rebeldes islámicos locales y extranjeros han perpetrado cientos de atentados en los últimos tres años en Pakistán, donde los objetivos han sido edificios de gobierno, fuerzas de seguridad, embajadas y hoteles, así como minorías religiosas y sectas islámicas a las que consideran herejes.
AP