BRUSELAS | Miles de manifestantes, convocados por los sindicatos belgas, provocaron una serie de enfrentamientos contra la policía en Bruselas, donde se congregaron para denunciar la política de austeridad de los gobiernos de la Unión Europea (UE), reunidos en una cumbre.
Un grupo de personas, con caras tapadas con bufandas, se lanzó contra las fuerzas de seguridad que se hallaban en los aledaños de la sede del primer ministro belga. La policía respondió con cañones de agua y se movilizó rápidamente para impedir que se dirigieran hacia el lugar donde se reunían los mandatarios de la UE.
En su encuentro, los dirigentes de los Veintisiete abordaban la adopción del "Pacto por el euro", que prevé una mayor disciplina presupuestaria y moderación salarial. Este "pacto" está originando la ira de los sindicatos europeos, que alegan que socava los salarios y los derechos sociales.
Un capítulo aparte en la reunión de ayer fue dedicado a Portugal, donde anteayer renunció el primer ministro José Sócrates a causa de que el Parlamento no apoyó su plan de reducción de deuda.
Portugal es considerado por los mercados como el próximo candidato a recibir un apoyo financiero de la UE y del Fondo Monetario Internacional (FMI), después de Grecia e Irlanda.
Pero la inestabilidad política hace que no se sepa qué sucederá con las medidas de ajuste para ese país. Los expertos dicen que es imposible realizar elecciones antes de fines de mayo. El presidente Aníbal Cavaco Silva convocó para hoy a una reunión con todos los partidos políticos para decidir los pasos a seguir. También llamará al Consejo de Estado, un panel asesor, antes de fijar la fecha de votación. Hasta entonces, Sócrates mantendrá su cargo.
No se sabe si el gobierno dimisionario negociará una ayuda internacional, algo a lo que Sócrates se negó durante meses. El gobierno portugués cesante mantuvo que "seguirá luchando con todas sus fuerzas contra la eventualidad de un recurso a una ayuda exterior", según afirmó el portavoz del consejo de ministros, Pedro Silva Pereira. Consideran que la ayuda externa desprestigiaría la imagen internacional del país.
Por lo pronto, los inversionistas impulsaron ayer la tasa de interés de los bonos a 10 años de Portugal al 7,71%, un récord desde que fue creado el euro. El nivel es insostenible y podría obligar al país a solicitar un paquete de rescate similar al que recibieron Grecia e Irlanda. Los analistas estiman que este rescate sumaría unos 113.020 millones de dólares.
No está claro cuándo podría recibir Portugal esa ayuda, ya que según los especialistas, un gobierno interino difícilmente tendría la autoridad constitucional para aceptar los fondos en nombre del país. AP y AFP