MANAMA | Las fuerzas de seguridad de Bahréin controlan el centro de la capital, Manama, e impusieron un toque de queda, tras haber dispersado violentamente a los manifestantes, en su mayoría chiitas, y matando al menos a cinco personas.
Varios países, movimientos y comunidades chiítas de Medio Oriente condenaron la represión llevada a cabo por la dinastía sunita en el poder contra los manifestantes que desde el 14 de febrero piden reformas y la dimisión del gobierno. Hasta ahora murieron 15 personas, cuatro policías y 11 rebeldes.
Según las imágenes de la televisión oficial, la policía ocupaba la plaza de la Perla, centro de las manifestaciones contra la familia real sunita de los Al Jalifa.
Los oficiales de las fuerzas antimotines lograron dispersar a los manifestantes después de llegar a bordo de tanques, vehículos de transporte de tropas y autobuses.
El asalto contra los rebeldes se produjo después que el rey Hamad Ben Isa al Jalifa decretara el estado de emergencia tras recibir el apoyo de otras monarquías vecinas del Golfo -como Arabia Saudita-, que enviaron tropas para hacer frente a la sublevación popular. AFP