MATÍAS CASTRO
Roberto Jones se multiplica este mes a través del estreno de "Un tranvía llamado deseo" y de la gira por Estados Unidos de "La memoria de Borges". Y todo de la mano de dos grandes autores del siglo XX.
Tennessee Williams y Jorge Luis Borges. Esos son los dos grandes aliados de Roberto Jones. Lo primero que hará será el estreno esta semana de la obra de Williams en la Alianza Uruguay Estados Unidos. Si bien el estreno para el público se realizará el viernes, desde ayer la obra tiene funciones cerradas de preestreno. "Como siempre fui docente y director de escuela lo había visto muchas veces", contó el actor y director a El País. "Pero al dirigirla uno profundiza más. Entiendo que en todos los personajes y sobre todo en el personaje protagónico, que es Blanche, está representado Williams. Él hace una especie de autosicoanálisis y exorciza sus demonios".
Más allá de la complejidad que tiene la obra por sí misma, este año se presenta una exigencia extra: al cumplirse cien años del nacimiento del autor las versiones se multiplicarán (sin ir más lejos, también el Ballet del Sodre realizará una versión), por lo que se hace fundamental encontrar un punto de vista personal. Por eso Jones se dedicó a investigar en lo que mencionaba sobre los vínculos entre la vida del autor y las complejidades de su obra.
"En El zoo de cristal", ejemplifica, "la madre era su madre, la hermana era su hermana a la que le habían hecho una lobotomía y el protagonista era él". El proceso le ha deparado algunas sorpresas, ya que hay más coincidencias de las que pensaba inicialmente. "Blanche, la protagonista representa a Williams, también a la mujer y a la víctima de toda aquella persona que quiere individualizarse contra una sociedad cerrada. En este caso Williams habla de la brutalidad contra la magia, la poesía. Esa brutalidad la encarna Stanley, un obrero, ex soldado, fuerte, golpeador. Y por otro lado está la sensibilidad de Blanche, desubicada en una sociedad que ya no existe".
Este proyecto surgió por una propuesta que le hizo la Alianza, para dirigir un espectáculo este año. De inmediato pensó en Williams y le resultó inevitable elegir su obra emblemática.
Y si la obra tiene un gran peso, su protagonista, Blanche Dubois, es un personaje igualmente fuerte y no apto para cualquiera. "En la reunión en que propuse hacer la obra el director de la Alianza me preguntó quién haría Blanche. Nos miramos con el director de la Alianza y nos preguntamos `¿A qué pensamos en la misma?` Y dijimos a la vez que tenía que ser Victoria Rodríguez. Los académicos y los doctores del teatro pueden preguntarse cómo puede ser ella. Pero considero que tiene la sensibilidad, la cultura y el physique du role para Blanche. Eso es muy importante porque el personaje viene de la aristocracia y tiene que tener determinado cuerpo y determinada cara. Y Victoria Rodríguez no solamente lo puede hacer por ser buena actriz sino por todas las condiciones".
El 24 de este mes llevará La memoria de Borges a Estados Unidos, junto con su autor, Hugo Burel, y su director, Álvaro Ahunchaín. Este papel es el último trabajo que hará como autor. "No me dejan despedirme porque me voy a Chicago", dice notoriamente contento. Al final, entre Williams y Borges hay una gran distancia, pero también algunos puntos de contactos. Uno de ellos es el propio Jones y sus dos obras.