Un peligroso recluso escapó ayer de su custodio en los juzgados penales de Bartolomé Mitre y Buenos Aires y efectuó varios disparos, uno de los cuales impactó cerca de una puerta lateral del Teatro Solís. Fue recapturado poco después.
"Pudo haber sido una tragedia", confió una fuente judicial consultada por El País. El delincuente, con varios antecedentes -uno de ellos por autoevasión- le solicitó al policía de la Dirección Nacional de Cárceles que le aflojara las esposas, porque "le lastimaban".
Aparentemente, el uniformado accedió al pedido, momento que el sujeto aprovechó para golpearlo, quitarle el arma y salir corriendo. Aún con los grilletes en sus pies, el recluso hizo varios disparos, uno de los cuales rebotó en una columna y terminó impactando cerca de una de las puertas laterales del Teatro Solís.
Pero el hombre no podía ir muy lejos con sus tobillos encadenados, por lo que pudo ser recapturado minutos más tarde. Para ese entonces, ya había efectuado varios disparos.
La Policía recuperó dos casquillos, aunque testigos señalaron que al menos habría disparado tres veces. El hecho ocurrió a las 13:20, durante el turno de la jueza Fanny Canessa.
Según informaron fuentes judiciales, existe una grabación de una cámara de seguridad que será analizada en la jornada de hoy para ver cómo ocurrieron los hechos.
INDAGADO. El delincuente es uno de los indagados por el crimen del recluso Luis Eduardo Gancio Olmos, ocurrido la semana pasada en el Complejo Carcelario Santiago Vázquez.
Como diera cuenta El País, tras escuchar gritos y pedidos de auxilio, los guardias del Comcar ingresaron al Sector 1B del Módulo 6 (celda 106) y encontraron sobre su colchón el cuerpo sin vida de Gancio Olmos, totalmente ensangrentado debido a múltiples puñaladas.
Según informó el Ministerio del Interior a través de un comunicado, se realizó luego una inspección en todo el sector, "encontrándose que los reclusos que allí habitan, habían lavado el piso". Indagados, los presos dijeron "no saber nada".
El caso fue tomado por el juez Nelson Dos Santos, quien dispuso la realización de una autopsia y la entrega del cuerpo a sus deudos, así como la indagatoria de los 20 reclusos del sector.
TESTIGO. "Fui a presentar un escrito y cuando salgo del juzgado, siento un balazo. Agarro hacia Buenos Aires y ahí veo que un preso sale corriendo con los grilletes puestos en los pies pero sin las esposas, con un arma en la mano, disparando", narró a El País Juan Andrés Viña, un ex empleado judicial que fue ayer a entregar un expediente al juzgado.
Viña trabajó durante 23 años en el Poder Judicial, la mayoría del tiempo en juzgados penales, aunque también en civiles y en la Suprema Corte de Justicia. "Enfrente había familiares de presos, que siempre se juntan. Y era domingo, cuando hay turistas y otra gente. Es un tema que no es menor y que está enmarcado en toda una situación que uno, de alguna manera, se la venía venir", indicó.
El testigo dijo que "escuchó no menos de tres disparos". Y que varias veces, en los años en los que trabajó para el Poder Judicial, advirtió sobre la inconveniencia de que los juzgados penales se encuentren en las calles Buenos Aires y Misiones, en edificios que no fueron construidos para esos fines.
"Parece una historia del far west, pero es una historia real, que pasó en plena Ciudad Vieja, un día domingo, en pleno centro turístico", destacó.
Filmación: El hecho quedó registrado en la grabación de una cámara de seguridad.