DÉBORAH FRIEDMANN
Si bien públicamente Néstor Kirchner se mostraba afín a que Uruguay negociara un TLC con Estados Unidos, jerarcas de su gobierno transmitieron a diplomáticos estadounidenses que su país rechazaría un planteo en el Mercosur que habilitara ese camino.
Kirchner se refirió públicamente por primera vez al tema el 19 de enero de 2006 en Brasilia. "Si Argentina y Brasil no le brindan a Uruguay lo que Uruguay necesita, no está mal que ellos firmen un tratado con Estados Unidos", dijo el presidente argentino. "Creemos en el Mercosur, pero Argentina y Brasil están luchando por salir de una profunda crisis económica y puede suceder que no podamos brindarle a Uruguay las herramientas que su pueblo necesita, por lo que no podemos impedirle que hagan un buen trato", agregó.
Sostuvo además que su homólogo brasileño, Luis Inácio "Lula" Da Silva le había transmitido su voluntad de ser "más flexible" y que él había estado de acuerdo con ese enfoque.
Tras comunicar esas declaraciones, el embajador de Estados Unidos en Argentina, Lino Gutiérrez, sostuvo que "no es claro" por qué Kirchner hizo esas consideraciones, pero de todos modos aventuró posibles explicaciones, según un despacho fechado en enero de 2006, que es parte de los cables filtrados por WikiLeaks a los que tuvo acceso El País.
Gutiérrez señaló que Kirch-ner no había respondido a los pedidos de ayuda de Uruguay para poner fin al bloqueo de los puentes relacionado con el conflicto por la instalación de las plantas de celulosa.
Facilitar la negociación de un TLC con Estados Unidos "es una política viable de apoyar a Tabaré Vázquez sin tener que pagar el precio político interno de decirle a los argentinos que no pueden bloquear los puentes hacia Uruguay", opinó el diplomático.
Sostuvo además que Kirch-ner es un "nacionalista" que hace lo que cree mejor para su país -como imponer barreras comerciales a la importación de calzado desde Brasil-. "En ese contexto no es sorprendente que simpatice con los esfuerzos del presidente uruguayo Tabaré Vázquez para tratar de lograr lo mejor para Uruguay", señaló.
"Esa simpatía se hace más fácil por el hecho de que Argentina tiene relativamente poco comercio con Uruguay y tiene aun menos que perder como resultado de un TLC entre Uruguay y Estados Unidos", afirmó.
Ese mismo enero, la embajada de Estados Unidos en Montevideo creía que su país podía firmar un TLC con Uruguay, si bien advertía sobre la oposición de sectores "radicales" del Frente Amplio y de los "socios problemáticos", según cables filtrados por WikiLeaks divulgados el sábado pasado por El País.
En marzo, el presidente Tabaré Vázquez le transmitió "expresamente" al encargado de Negocios de la embajada, James Nealon, que quería llegar a firmar un TLC.
"lÍNEA ROJA". La actitud pública de Kirchner distaba de la posición que funcionarios de su Cancillería transmitían a jerarcas de la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires.
En julio de 2006, el fin de la Presidencia argentina del Mercosur fue el punto de partida para que un oficial del área económica de la embajada se comunicara con el consejero Ernesto de la Guarda, de la oficina Mercosur del Ministerio de Relaciones Exteriores.
En esa conversación De la Guarda puntualizó que Argentina tenía tratados bilaterales de inversiones con 56 países, pero no con sus socios del Mercosur. "Tenemos un tratado bilateral de inversiones con Bulgaria, pero no con Uruguay", se lamentó, según el cable transmitido por Gutiérrez.
El diplomático argentino planteó la posibilidad de un TLC entre Estados Unidos y Uruguay. Sostuvo que Uruguay no había planteado formalmente la posibilidad ante el Mercosur -para lo que entendía debería pedir una excepción a la decisión 32/00 del bloque- y que el gobierno de su país no esperaba una discusión sobre el punto en la próxima cumbre.
Además, destacó que si bien él no pretendía saber la posición de Kirchner sobre el tema si Uruguay presionara, el momento era "especialmente ma-lo" para que lo hiciera.
"El reciente revés de Argentina en la Corte Internacional de Justicia en el caso por la construcción de las plantas de celulosa, aseguraría un rechazo de Argentina a cualquier planteo de una excepción", opinó De la Guarda. El diplomático se refería a que el 13 de julio la Corte de La Haya había rechazado, por 14 votos contra uno, el pedido de medidas cautelares efectuado por Argentina.
A continuación, el despa-cho diplomático recuerda que Kirchner dijo públicamente que Uruguay debería tener la libertad de negociar un TLC si deseaba hacerlo.
Tres meses más tarde, en septiembre la embajada transmite un cable al Departamento de Estado bajo el título "Secretario argentino de Comercio Exterior: por qué Uruguay no puede firmar un TLC". Ese despacho narra una conversación en la que el embajador Alfredo Chiaradia, secretario de Comercio Exterior de la Cancillería argentina, brinda "una clara señal" de que el gobierno de su país no permitiría a Uruguay firmar un TLC y permanecer en el Mercosur, en referencia a que Vázquez había anunciado que solicitaría permiso al bloque.
Chiaradia dijo que si Estados Unidos quería ofrecerles una cuota determinada o tarifas especiales podía hacerlo, pero que Uruguay, como miembro del Mercosur, no podía tener una actitud recíproca. Enfatizó que Uruguay estaría "cruzando una línea roja" si cerraba un acuerdo que ofrece servicios, compras gubernamentales y tratamiento de derechos de propiedad intelectual más favorables que los que tienen los países del bloque.
Cuando le consultaron sobre la posición pública de Kirchner, quien había manifestado que no bloquearía los planes uruguayos, respondió que "los presidentes siempre hacen referencias genéricas" y que las reglas del Mercosur eran claras e inflexibles en la materia.
El diplomático se planteó incluso la posibilidad de que Uruguay abandonara el Mercosur y señaló que si eso sucediera "la acción de los Estados Unidos tendría costos", según el cable.
Astori no desistió del TLC
Danilo Astori no perdió las esperanzas de firmar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, aun después de que el intento del gobierno de Vázquez hubiera naufragado en octubre de 2006. Así lo consignó el embajador Frank Baxter en un despacho donde narró el primer encuentro oficial que mantuvo con el ministro de Economía el diciembre de 2006.
"Astori puso énfasis en el fuerte interés de Uruguay en continuar las negociaciones con vistas a firmar un eventual TLC. "Comencemos de nuevo", le dijo Astori a Baxter.