DEBORA REY-BUENOS AIRES
Transeúntes detuvieron el miércoles su marcha ante los acordes de la ópera Carmen. Pueden considerarse privilegiados. Los músicos bajarán sus instrumentos por tiempo indeterminado a causa de un conflicto gremial que hace peligrar la temporada.
El "concierto de protesta" tuvo lugar en las escalinatas luego de una multitudinaria asamblea de sus trabajadores en la que resolvieron el cese de actividades por tiempo indeterminado, hasta que autoridades atiendan sus pedidos: mejora salarial, retiro de sanciones a 25 empleados y anulación de una demanda contra ocho trabajadores a raíz de las pérdidas ocasionadas por la disputa. "Hemos decidido que en tanto no se levanten las sanciones vamos a seguir con cese de actividades. No empieza la temporada", explicó José Piazza, delegado gremial.
El gobierno de la ciudad de Buenos Aires suspendió a 25 trabajadores y a ocho de ellos, algunos músicos, también los demandó por 13 millones de dólares, debido a las pérdidas ocasionadas y por perjuicios "eventuales" si continúan las medidas de fuerza en el 2011.
La disputa excede la cuestión salarial. El alcalde Mauricio Macri afirmó en enero que los trabajadores que lideran el conflicto "son un grupo minúsculo, cuasi mafioso" que no aceptaron la reubicación de 500 empleados del teatro a otras áreas de la ciudad para optimizar los recursos humanos. Líder de una fuerza de derecha, Macri también ve motivaciones políticas detrás del reclamo y apunta a sectores que responden al gobierno nacional, de orientación progresista.
Hay efectivamente una cuestión política como trasfondo, dicen los trabajadores. "El Colón siempre se definió como teatro oficial y público, de realización propia, todo se hace en el Colón. Es un `teatro factoría` de los que no quedan muchos en el mundo, con cuerpos estables. Con esta gestión hay que olvidarse de una producción propia", denunció Máximo Parpagnoli, fotógrafo oficial del Colón y delegado de los trabajadores. La oficina de prensa del teatro dijo que por ahora no harán comentarios. AP