RENZO ROSSELLO
La Policía de Montevideo apostará a una estrategia preventiva. Fortalecerá unidades de patrullaje y consolidará el servicio de policías comunitarios para el combate a las rapiñas y arrebatos callejeros, así como las bocas de venta de pasta base.
"Movilidad" es la clave para el jefe de Policía de Montevideo, Walder Ferreira. El fortalecimiento de unidades como el Grupo Especial de Patrullaje Preventivo (GEPP) es uno de los ejes del plan que este año comenzará a desarrollar la Jefatura con la mira puesta, por un lado, en los delitos que más golpean en las estadísticas -las rapiñas y los hurtos mediante arrebato- y el reclamo extendido de mayor presencia policial en las calles.
Sin embargo, la fuerza policial capitalina arrastra un problema casi endémico que el jerarca espera mitigar en 2011: la falta de personal. La Jefatura cuenta con casi 5.000 efectivos, pero para alcanzar una cifra óptima necesitaría un millar más. En cambio, deberá solucionar su déficit con las 300 vacantes asignadas por presupuesto.
El bajo nivel de inscriptos en el llamado a aspirantes hace temer a los mandos que ni siquiera se pueda proveer ese número. Hubo algo más de 500 inscriptos para la convocatoria que cerró el 11 de febrero pasado. Muchos quedarán, indefectiblemente, por el camino al no llenar los requisitos.
La transferencia de soldados del Ministerio de Defensa a las filas policiales podría significar un paliativo. Pero con esos desafíos por delante, la Policía se prepara para reestructurarse en un esquema más descentralizado, con unidades de patrullaje e investigación en cada una de las zonas de Montevideo, que reforzará el trabajo de las comisarías. El otro punto estratégico es la consolidación del servicio comunitario.
Un déficit de 1.000 policías
La Jefatura de Policía de Montevideo cuenta con un total de 7.760 funcionarios, pero sólo 4.430 de ellos son policías ejecutivos, según datos oficiales. En promedio tiene una denominada capacidad de despliegue de tres policías cada 1.000 habitantes, aunque si se consideran por jurisdicciones seccionales estos promedios varían. La Ley de Presupuesto vigente le asignó a la fuerza policial capitalina un total de 300 vacantes nuevas, aunque en realidad se estima que el déficit de personal es de unos mil policías ejecutivos. Al llamado a inscripciones para llenar las 300 vacantes se presentaron poco más de 500 aspirantes, según datos manejados por el titular de la fuerza. El proceso de descarte podría llevar a que no se completara el cupo.
Se pondrá más énfasis en la prevención y los policías comunitarios
La "receta" es la que se comenzó a aplicar en Punta Carretas, luego de la reunión que Ferreira y los integrantes de su comando mantuvieron con los vecinos el lunes pasado. En una entrevista concedida a El País, el jerarca se refirió a sus prioridades y los desafíos que enfrenta para este año.
-¿Cómo se está trabajando con los policías comunitarios, con cuántos efectivos cuenta?
-Tenemos unos 150 efectivos comunitarios. El policía comunitario depende de su mando natural, que es el comisario de la zona. Nosotros entendemos que es una muy buena herramienta porque ése es el nexo que a veces nos falta al jefe de la unidad con el vecino. Y el vecino se siente apoyado por ese hombre, el viejo guardia civil de otras épocas, con otras características, con otros cometidos, pero al cual el vecino le comenta las cosas que ve, porque el vecino naturalmente ve muchas más cosas que nosotros, por conocer su barrio, por vivir allí. No es pasar datos, no se trata de eso. El comunitario lo que hace es trasladar las inquietudes de los vecinos, hasta cómo renovar un documento, cómo hacemos, a quién nos dirigimos, cuál es el canal, hace quince días que hay un foco quemado acá. Entonces el comunitario es eso, alguien que los vecinos de la zona tienen su teléfono y cosa rara que ven lo llaman, todas esas pequeñas cosas que facilitan el diálogo entre la Policía y los vecinos.
-La Jefatura tiene un problema que ya es endémico de personal, ¿cómo se está solucionando este problema?
-La ley de presupuesto nos asignó 300 vacantes nuevas, estamos haciendo un llamado, y bueno, tendremos que arreglarnos con eso. Si tuviéramos que hablar de números yo tal vez necesitaría mil hombres para solucionar, hay mucho déficit en las comisarías, por ejemplo. Es muy difícil cubrir las vacante, permanentemente tenemos personal que se está retirando, que pide la baja. Y ahora mismo tenemos estas 300 para cubrir y hay algo que nos llama la atención y es que no se anotaron demasiados, será porque hay muchos llamados para ingresos de todos lados. Se habrán inscripto 500, yo esperaba que fueran muchos más; puede parecer que está bien el número pero después queda mucha gente por el camino.
-En la reunión de Punta Carretas, un vecino le planteó la posibilidad de crear una subcomisaría y usted dijo que prefería más móviles en la calle.
-Si yo tuviera el ideal de funcionarios policiales, quizás sí sería bueno. Pero cuando no tenemos personal entonces tenemos que apostar a la movilidad, porque si creamos unidades tenemos que crear servidumbres y eso nos mata hombres que podríamos tener en la calle. Entonces, hoy por hoy si no tengo esa posibilidad de tener gente, yo tengo que apostar a la movilidad del personal para su mejor aprovechamiento.
-¿Por eso se le da más importancia a unidades como el Grupo de Patrullaje Preventivo?
-Claro, mi idea es fortalecer ese equipo porque así tengo un grupo de gente que puedo movilizarlo, no depende de una jurisdicción. Y con eso es que vamos paliando la situación.
-¿Y eso fue lo que le permitió, por ejemplo, dar respuesta en Punta Carretas?
-Exactamente, no sé si solucionar el problema, pero sí dar una respuesta a los vecinos que con razón se quejaban. Todavía no he querido evaluar este plan, un día no marca nada, podemos llevar dos o tres detenidos, cinco, pero no me está marcando nada todavía, por eso vamos a esperar un poco para ver resultados.
-Muchos vecinos están reclamando que quieren ver más presencia policial, ¿cómo se puede hacer para responder a esa demanda?
-Hoy por hoy no estamos en condiciones de dar esa presencia que los vecinos quieren, es real. Y está bien lo que los vecinos quieren y exigen, pero hoy estamos limitados, entonces no es posible. Nos gustaría poder dar mucha más presencia policial, no eliminaría el problema pero bajaría los índices de delincuencia en la calle.
-Al asumir como jefe usted se planteó que la Dirección de Investigaciones hiciera más tareas de inteligencia, diagnosticando dónde están los problemas, ¿cómo se está trabajando en ese sentido?
-Se hace permanentemente, no sólo con Investigaciones sino con todas las demás unidades. Es un trabajo diario, que se hace en forma permanente.
-¿Hay algunos cambios en las estructuras que se llevarán a cabo este año?
-Sí, vamos a delimitar áreas más pequeñas y más concretas, cuando hablamos de las zonas, por ejemplo. Fortalecer las zonas, la figura del jefe de zona, con grupos de patrullaje, de Investigaciones que estén a sus órdenes. Creo que ahí va a ser más fácil de controlar, cuando estemos en condiciones de llevar a cabo esta reestructura. Dependemos mucho de los medios que nos puedan ir llegando de acuerdo a la ley de presupuesto, porque necesitamos infraestructura para que funcionen esas zonas que se están estudiando.
-¿Qué prioridad se fija para este año de trabajo?
-La prevención, si la prevención anda bien tengo menos problemas. Ahora, la prevención se hace con más personal en la calle, con una buena prevención se minimiza todo lo demás sin descuidar la represión de todos los delitos. En cuanto a los delitos, la rapiña, que es lo que más molesta y desestabiliza a la gente.
Las cifras
28,27% Es el porcentaje en que aumentó el delito de rapiña entre enero y septiembre de 2010, según datos del Ministerio del Interior.
76% Aumentaron en el mismo lapso de 2010 las rapiñas perpetradas contra unidades de transporte colectivo, según datos oficiales.
En 2010 cerraron 350 bocas
El combate a las bocas de venta de pasta base es otro de los desafíos para la Policía. Durante 2010 se cerraron 350 en Montevideo. El jefe de Policía reconoce que muchas volvieron a abrirse. "Hacemos un trabajo permanente pero no es suficiente, la realidad nos dice que también vamos detrás de la liebre", reconoce Ferreira. La mayor cantidad de lugares donde se trafica con pasta base se encuentra en la periferia de la ciudad.