EL CAIRO | AFP, ANSA Y AP
Egipto respetará el tratado con Israel
Los militares en el gobierno de Egipto prometieron ayer entregar el poder a un gobierno civil que surja de elecciones y aseguraron a los aliados que el país respetará su tratado de paz con Israel después de la salida del presidente Hosni Mubarak, en sus primeros pasos cautelosos hacia la prometida transición a la democracia.
El actual gobierno egipcio -que permanecerá hasta que se forme un nuevo ejecutivo- tendrá hoy su primera reunión tras la renuncia de Mubarak. Tres temas concretos fueron anunciados para el encuentro: asegurar los productos alimentarios básicos a los ciudadanos y la seguridad y la estabilidad del país.
La declaración militar sobre la transición pacífica hacia un gobierno civil fue saludada por el presidente estadounidense Barack Obama. Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, elogió la promesa de que respetarán los acuerdos. Afirmó que ese tratado es "una piedra angular para la paz y la estabilidad en todo Oriente Medio".
Ayer, dos sucesos fueron relacionados por analistas con la caída de Mubarak: la Autoridad Nacional Palestina (ANP) del presidente Mahmoud Abbas anunció que llevará finalmente a cabo las postergadas elecciones legislativas y presidenciales antes de septiembre de este año y un masivo despliegue policial abortó en Argelia la "manifestación por el cambio".
Mientras, la justicia egipcia tomó acciones contra uno de sus ministros, Anas el Fekki, titular de Información, y contra el ex primer ministro Ahmad Nazif, a los que se prohibió salir del país "debido a las querellas que fueron presentadas contra ellos".
Muestra de un retorno progresivo a la normalidad, el Ejército retrasó el toque de queda, que ahora irá desde la medianoche hasta las 6 horas.
La declaración del gobierno había sido esperada por miles de manifestantes, quienes permanecían en la Plaza Tahrir en el centro de El Cairo.
La muchedumbre seguía manifestando su júbilo por haber desplazado a Mubarak después de 18 días de protestas populares, pero a la vez prometían mantener la presión sobre los militares para que instrumenten las reformas.
Tras la declaración, la principal coalición opositora -que reúne grupos juveniles y tradicionales- dijo que pondría fin a su protesta en la plaza Tahrir, pero que convocaría a marchas semanales después de las plegarias de los viernes. El grupo también enumeró sus demandas por primera vez durante una conferencia de prensa. Incluyen el levantamiento de las odiadas leyes de emergencia, la formación de un consejo presidencial y un gobierno de unidad de base amplia, la disolución del Parlamento y la creación de un comité para reformar o reescribir la Constitución.
Además, sus integrantes reclamaron reformas para asegurar la libertad de prensa, la libertad para formar partidos políticos, e instituciones informativas más transparentes. También pidieron investigar denuncias de corrupción en el régimen y reclamaron el juicio de los funcionarios responsables de la muerte de manifestantes.
Después de esos dichos, la plaza Tahrir cambió su rostro: se levantaron los campamentos, las tiendas y las barricadas. Ya no hay basura. En pocas horas, el lugar símbolo de la revuelta popular, donde miles de personas se atrincheraron, se convirtió en un ambiente "lindo y pulcro", una especie de "sala de recepción" de El Cairo.
En Argelia un gran despliegue policial impidió "la marcha por el cambio".
El nuevo puzzle de los países árabes. Suplemento Internacional.