Por Martín Aguirre
Uruguay es fantástico. El momento que vive el país en lo económico y en lo político da para empuñar, ahora sí, la célebre frase del ex presidente Jorge Batlle. Es, o parece ser, fantástico en lo económico, donde las cifras invitan al optimismo. Desempleo en mínimo histórico, la pobreza en retroceso, los salarios en alza, el mundo que nos sonríe y las playas llenas de turistas. Y es fantástico en lo político, donde pese a todos los números felices, el gobierno está sumido en una crisis plagada de ataques ocultos, conspiraciones veladas y peleas decididamente públicas. ¿Sectores buscando marcar perfil?, ¿dolores de crecimiento?, ¿o tal vez la última batalla ideológica del mundo despolitizado de hoy?
La noticia de esta semana fue el desempleo. Según las cifras oficiales, la tasa en diciembre cayó al 5,4%, la más baja desde que existen datos. A esto hay que sumar el crecimiento económico, que superó el 8% en 2010, acumulando un proceso de aumento del PBI como no se tiene recuerdo. En cualquier país del mundo, esto sería suficiente para garantizar la estabilidad de un gobierno por años. Pero no en Uruguay.
Lo más llamativo es que las críticas y movidas desestabilizadoras no provienen de la oposición, sino del propio gobierno. Es así que desde sectores de la coalición oficialista se ha lanzado una intensa campaña para exigir un cambio de rumbo económico. Esa campaña hizo eclosión la semana anterior cuando se inició el debate sobre la eventual rebaja del IVA, una de las promesas electorales del Frente Amplio.
Allí comenzaron a surgir voces desde grupos como el Partido Socialista, la Vertiente Artiguista y el comunismo, afirmando que lo que parece una gestión económica positiva, en verdad oculta problemas de fondo que siguen sin solución, como la desigualdad en la distribución del ingreso, la dificultad para el acceso a la vivienda, y la precariedad laboral. Alguien incluso señaló co-mo ejemplo el dato conocido esta semana, de que un llamado del Banco Hipotecario para 18 cargos, para los que se requiere al menos una materia universitaria aprobada, y con un sueldo nominal de 19 mil pesos (lejos de algo fastuoso), espera recibir más de 10 mil aspirantes. Si todo va tan bien, ¿cómo puede ser eso? El planteo de estos grupos es claro; exigen aumentar los impuestos a los sectores que más se han favorecido por el crecimiento económico, a las empresas, a las rentas de capital, al sector agropecuario, como forma de generar una mayor "redistribución" de la riqueza.
Más allá de que estos postulados son parte integral de las consignas históricas de los sectores "de izquierda", hay quien ve una puja política detrás de esta batalla. La realidad muestra que estos tres grupos que pretenden patear el tablero de la política económica, antes muy poderosos, hoy representan una porción mínima del capital electoral del Frente Amplio, que en las últimas elecciones se vio polarizado entre el MPP del presidente Mujica por un lado, y los "moderados", del Frente Líber Seregni, por otro. Los sectores críticos ven que si todo se mantiene en este rumbo, es poco probable que su desempeño electoral mejore a corto plazo.
Del lado del equipo económico la defensa del sistema actual no parece todo lo contundente que las cifras permitirían. Por encima de los número mencionados, los estudios de la Cepal muestran que la pobreza ha caído un 15% en los últimos 6 años, llevando a que Uruguay sea el país con menos pobres de la región. En materia de distribución del ingreso, un estudio de los economistas Bafico y Michelín, publicado esta semana por El País, afirma que también ha mejorado. En cuanto a los impuestos, los números son explícitos. Uruguay es el segundo país de la región con mayor carga tributaria, un 24% del PBI, la cual aumentó incluso en 2009. Es bueno recordar que las empresas están gravadas en un 25% de sus ganancias netas, y que si reparten dividendos, estos también tienen una carga tributaria del 7%.
Pese a estos datos, y al peso electoral que estos grupos "moderados" tienen en la interna del Frente, su posición se ha limitado a pedir que no se ataque al ministro Lorenzo públicamente. Al punto que aprovechando los festejos del aniversario del Frente Amplio, el ex presidente Vázquez debió intervenir, llamando a "no romper estructuras que están dando resultados positivos". Esta afirmación de Vázquez tiene que ver con que la experiencia internacional muestra que muchas de esas medidas que reclaman los sectores inconformes, suelen traer aparejado un "enfriamiento" de la economía y una huida de los capitales hacia destinos más amigables. En un país que no tiene ahorro interno, y donde la capacidad del Estado de invertir es bastante limitada, esto sería un mazazo para el proceso de crecimiento económico.
La clave para el final de esta telenovela parece tenerla el presidente Mujica. Si el reclamo de alterar el rumbo económico queda en la letanía habitual de algunos grupos minoritarios, nada sucederá. Pero la cuestión es que a estos grupos se han sumado voces muy cercanas al mandatario, que hacen dudar sobre cual será su posición final. Mientras Mujica siga con su posición ambigua, un día hablando sobre su vocación socialista y de mayor reparto de la riqueza, y al otro haciendo discursos incendiarios en defensa del modelo actual, no se podrá saber si estamos ante un verdadero cambio de rumbo económico, o frente a una tormenta de verano sin mayores consecuencias.
La Frase.
"Para distribuir riqueza hay que generarla ya que si no sólo repartimos miseria. No rompamos estructuras que están dando frutos positivos". (Ex presidente Vázquez)
El dato I.
Según estudios de la Cepal, Uruguay es el país con menos pobreza de la región, la cual cayó al 10,7% en 2009, primando en ello el factor crecimiento sobre el distributivo.
El dato II.
El agro fue el sector que creó más puestos de trabajo en el año 2010, y es el segundo que emplea a más personas en el país, con 226.185 ocupados.