El presidente egipcio, Honis Mubarak, anunció que no se presentará a las elecciones de septiembre, en un discurso a la nación tras una jornada en la que más de un millón de egipcios salieron a la calle por todo el país para exigir su renuncia.
"No contaba presentarme a un nuevo mandato presidencial", dijo Mubarak que lleva 30 años en el poder, en una declaración de una decena de minutos, en tono muy grave, tras un día en el que manifestaron más de un millón de personas por todo el país para pedir que abandonase el poder.
Según el diario estadounidense New York Times, el presidente estadounidense, Barack Obama, uno de los mayores aliados de Mubarak, de 82 años, le pidió que renunciara a presentarse a las elecciones presidenciales de septiembre, tras una semana de protestas en Egipto, que habrían dejado más de 300 muertos, según la ONU.
Egipto, el más poblado de los países árabes (80 millones de habitantes), es un aliado de Occidente y administra el Canal de Suez, esencial para el aprovisionamiento petrolero de los países industrializados. Es, además, uno de los dos países árabes (el otro es Jordania) que firmó un tratado de paz con Israel.
Los manifestantes de El Cairo confluyeron hacia la Plaza Tahrir (Plaza de la Liberación), epicentro de la rebelión. En ese lugar, según Al Jazeera, más de 2 millones de personas reclamaban, aunque nuevas versiones informan que hay entre 100 mil y 250 mil personas en el lugar.
En la multitud había familias enteras, con niños que jugaban a la guerra mientras sus padres coreaban una de las consignas del día: "¡Mubarak se va, nosotros nos quedamos!".
Los transeúntes aplaudían al pasar delante de un maniquí que representaba al mandatario colgado, con una estrella de David en la corbata y fajos de dólares en los bolsillos.
Los militares cerraron los accesos a la capital y a otras ciudades donde fueron convocadas marchas, e impedían el paso de vehículos.
Pero el ejército -uno de los pilares, junto a la policía, del régimen autoritario egipcio- dejó claro el lunes que consideraba "legítimas" las reivindicaciones del pueblo y anunció que no recurriría a la fuerza contra los manifestantes.
La marcha de Alejandría, que a primeras horas de la tarde reunía a unas 50.000 personas, fue convocada en respuesta a la decisión de las autoridades de interrumpir el tráfico ferroviario desde el lunes.
Un comité de fuerzas opositoras afirmó que rechazaba cualquier negociación con el poder mientras Mubarak permaneciera en el poder.
La oposición reúne a fuerzas políticas con ideologías dispares, desde la oposición laica a la islamista, pasando por una nebulosa de cibernautas que desencadenaron el movimiento.
El ex diplomático Mohamed ElBaradei, que se está imponiendo como uno de los referentes de esa coalición, instó a Mubarak a abandonar el poder "a más tardar el viernes", en declaraciones a la televisión Al Arabiya.
Los Hermanos Musulmanes, el grupo de oposición más influyente del país, llamaron a seguir con las manifestaciones hasta que el régimen se desplome.
El jefe de la Liga Arabe y ex canciller egipcio Amr Musa, se declaró a favor de un "cambio mediante el diálogo".
El balance de víctimas de los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad podría llegar a 300, muy por encima de los 125 manejados hasta ahora, según datos aún sin confirmar de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay.
Los organizadores de las marchas también llamaron a una huelga general, en un país que de todos modos ya está paralizado, sin trenes, con los bancos y la bolsa cerrada, las gasolineras con las reservas a menudo agotadas y los cajeros automáticos vacíos.
Egipto, el más poblado de los países árabes (80 millones de habitantes), es un aliado de Occidente y administra el Canal de Suez, esencial para el aprovisionamiento petrolero de los países industrializados. Es, además, uno de los dos países árabes (el otro es Jordania) que firmó un tratado de paz con Israel.
Por todo eso, el desenlace de la crisis genera ansiedad mundial.
Estados Unidos ordenó la salida del país del personal no esencial de su embajada en El Cairo.
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, exhortó a Mubarak a responder "sin vacilación" a la "voluntad de cambio".
Y Francia dijo que "el baño de sangre debe cesar".
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, agitó el espectro de un régimen al estilo iraní en caso de que, al amparo del caos, "un movimiento islamista organizado tome el control del Estado".
El canciller iraní, Ali Akbar Salehi, afirmó que la rebelión egipcia "va a desempeñar un papel en la creación de un Oriente Medio islámico".
Las autoridades trataron en vano de obstruir los contactos de los organizadores de las marchas con la población. El lunes, dejó de operar el último proveedor de internet.
El barril de petróleo se negocia por primera vez en dos años por encima de los 100 dólares el barril.
En base a agencias
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